música

Pez Mago ilumina Santander con un concierto Íntimo de ritmo y poesía

La banda Pez Mago. / x
El trovador errante Lucas Álvarez de Toledo y su banda reinventan su cancionero con una propuesta más rítmica, visceral y participativa

Hay noches en que la canción de autor deja de ser susurro para convertirse en latido colectivo. En que la poesía toma cuerpo eléctrico, se alza del papel, se descalza y camina entre los asistentes. Así fue el recital de Pez Mago Trío, celebrado este domingo en el Bar Rvbicón, un refugio cultural convertido en templo para los buscadores de canciones con alma.

Con una formación más rítmica y orgánica, Pez Mago presentó una selección viva y pulida de su repertorio, extraída de once discos que ya forman parte de la historia invisible de la canción en español. Pero aquí, la nostalgia no tiene lugar: lo que se escucha respira presente, se construye a pie de escenario, con la complicidad del público que canta, que mira, que vibra.

Lucas Álvarez de Toledo: un navegante de versos

Al frente del proyecto, el infatigable Lucas Álvarez de Toledo —guitarra, voz y alma del grupo— volvió a demostrar por qué es uno de los letristas más singulares y refinados del panorama actual. Bajo el alias de Pez Mago, ha recorrido los cinco continentes, ha publicado once discos y dos libros, y ha escrito canciones para artistas de registros tan diversos como Raphael, Leiva, Malú o Sergio Dalma.

Su música no se etiqueta. No es indie, ni trova, ni pop, ni world music, y sin embargo lo es todo a la vez. Es un género en sí mismo: el género Pez Mago. Un estilo donde la melodía fluye con naturalidad, la letra roza la alta poesía y el mensaje nunca suena impostado.

Un trío de alquimistas

Junto a él, Diego Montoto, que alterna guitarra, teclados y voz, aportó capas de armonía líquida y emoción contenida. Con tres discos a sus espaldas —el primero con EMI— y una notable carrera como productor musical (Tontxu, Paco Cifuentes, Paco Bello…), Montoto funciona como el contrapunto preciso a la pulsión poética de Lucas.

La base rítmica la puso Jaime Pedrera, percusionista, cantante y actor, que desplegó toda su versatilidad escénica para dar al concierto una energía teatral y festiva, sin perder nunca la delicadeza que exige el formato acústico.

Música como conversación

Más que un concierto, lo de Pez Mago Trío fue una conversación abierta con el público, una velada de confidencias cantadas donde cada canción parecía nacer en el momento exacto, para quien la necesitaba. En ese rincón del Rubicón, cada verso encontró oído, cada acorde un corazón abierto.

Santander vivió anoche una de esas citas que no aparecen en los grandes carteles, pero que se quedan en la memoria como un tatuaje invisible. Porque cuando la música es verdad, no necesita más artificio que un silencio atento y una cuerda afinadaDomingo, 20 de julio, 20:30 horas
Bar Rvbicón,