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Intelectuales y artistas cierran filas en defensa del Gobierno

El cineasta Pedro Almodóvar y el presidente del Gobierno Sánchez. / x
Un centenar de figuras de la élite cultural, política y académica firman un manifiesto en apoyo al presidente del Gobierno

En una proclama sin precedentes, firmada por cien personalidades del ámbito progresista, se alza un grito coral para sostener al Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez ante lo que denominan una "campaña sistemática de demolición política". El texto, cargado de tono solemne y mensaje institucional, es una respuesta frontal al vendaval informativo que sacude al Gobierno tras la implicación en una trama de presunta corrupción de José Luis Ábalos y Santos Cerdán, dos ex pesos pesados del aparato socialista.

En palabras del manifiesto, la situación actual obedece a una "orgía de falsedades y medias verdades", orquestada —afirman— por una parte significativa de los medios de comunicación y las redes sociales, con el objetivo de erosionar la legitimidad del Gobierno de coalición.

La cultura como trinchera

Pedro Almodóvar, quien ya en su día se refirió al presidente como "Mr. Handsome", Ana Belén, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, Loles León, Luis García Montero o Rosa Montero encabezan el elenco de firmantes. Les siguen figuras del socialismo histórico como Leire Pajín, Jesús Caldera, Carmen Montón, y hasta un nombre polémico: Manuel Chaves, condenado por el escándalo de los ERE en Andalucía, pero recientemente indultado por el Tribunal Constitucional bajo presidencia de Cándido Conde-Pumpido.

El documento, redactado con una carga simbólica y jurídica notable, insiste en la necesidad de preservar la estabilidad institucional, alertando de que cualquier intento de desestabilización ajeno a los cauces democráticos sería, según el texto, "una grave vulneración del orden constitucional".

Propuestas y Denuncias

Los firmantes no niegan la gravedad de los casos que salpican al partido del Gobierno, pero subrayan que la responsabilidad penal es individual, y que ninguna democracia avanzada puede admitir la caída de un Ejecutivo por informes policiales aún no ratificados por la justicia.

El manifiesto reclama además un programa actualizado y firme contra la corrupción, acompañado de medidas ambiciosas en derechos sociales, civiles y económicos. "La regeneración democrática —dice el texto— no pasa por dinamitar gobiernos electos, sino por fortalecer las herramientas del Estado de derecho".

¿Justicia u hostigamiento?

La declaración también critica abiertamente la instrumentalización del Senado, donde —afirman— se ha montado un "ariete inquisitorial" contra el Ejecutivo mediante comisiones de investigación diseñadas para condenar antes de juzgar.

Se denuncia también el creciente uso del lenguaje inflamado en el Congreso y los medios: términos como "gobierno mafioso", "presidencia criminal" o "capo del Estado" han, según los firmantes, traspasado todos los límites del discurso democrático en Europa.

Alarmas democráticas

El texto traza paralelismos históricos preocupantes. Se alude a la violencia simbólica y real contra las sedes de partidos progresistas, al acoso a migrantes y a una escalada retórica propia de "otros tiempos". Los autores del manifiesto no dudan en calificar este clima como "preinsurreccional", si bien disfrazado de democracia formal.

No a la claudicación

En su conclusión, el manifiesto reitera que únicamente una moción de censura parlamentaria o unas elecciones legítimas podrían cambiar el curso político. Todo lo demás, afirman con rotundidad, sería "una quiebra constitucional que nos retrotraería a etapas que creíamos superadas".

Con este manifiesto, la cultura, la política y la conciencia crítica del país se alinean, no para blanquear errores, sino para reivindicar el valor del equilibrio institucional frente a la tormenta del ruido, la sospecha y la crispación premeditada.