Fuzz, gritos y distorsión: Los Intrusos llegan a la sala Rock Beer The New
Desde Ixtapaluca con distorsión: el punk ritual de Los Intrusos
Procedentes del extrarradio hirviente de Ciudad de México, Los Intrusos no son una banda, son una tormenta. Criados entre el caos urbano, las revistas de terror pulp y las ondas radiales más mugrientas, este cuarteto de psicorrebeldes trae bajo el brazo un set cargado de guitarras saturadas de fuzz, órganos con sabor a ácido y una batería que no golpea: embiste.
Sus canciones, cortas, incendiarias y viscerales, están tejidas con letras irreverentes, gritos catárticos y una puesta en escena que no deja lugar a la calma. En sus directos, el descontrol no es una posibilidad: es una obligación. Bailar, gritar o quedarse pegado al suelo del impacto. Esas son las únicas salidas posibles en un concierto de Los Intrusos.
Delirium Tremens: una gira que hace temblar los cimientos del rock
El tour que aterriza ahora en Cantabria no es una gira al uso: es un exorcismo sónico, un homenaje degenerado al espíritu salvaje de los 60, al rock garage que olía a gasolina, sudor y callejón. El “Delirium Tremens Tour” lleva semanas agitándose por escenarios subterráneos de Europa con entradas agotadas, oídos zumbando y pogos espontáneos.
Este jueves 3 de julio, a las 21:00 horas, Rock Beer The New, templo cántabro del rock sin filtros, será el refugio temporal de esta banda de poseídos que transforma cada bolo en una especie de misa alucinada donde la distorsión es la deidad suprema.
Garage rock en español, sin concesiones ni maquillaje
Los Intrusos cantan en español, pero su música grita en idioma universal: el de la furia rítmica, el de los trallazos de guitarra que abren grietas, el de los himnos sucios e irresistibles que evocan a The Sonics, Los Saicos y Black Lips. Su propuesta rompe etiquetas, quema estéticas y resucita el espíritu indómito del rock & roll más urgente.
Una noche para perder el control (y encontrar el ritmo)
El escenario de Rock Beer The New, con su alma de sótano eléctrico, será el lugar perfecto para recibir a esta banda que no viene a tocar canciones: viene a desatar un frenesí colectivo. Si alguna vez te preguntaste cómo suena el ruido de la frontera entre la realidad y el colapso, la respuesta está en Los Intrusos.