09.08.2020 |
El tiempo
domingo. 09.08.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

FESTIVAL INTERNACIONAL DE SANTANDER

«Yo Farinelli, el capón» lleva al FIS el conflicto del primer divo de España

«Yo Farinelli, el capón» lleva al FIS el conflicto del primer divo de España

«Yo Farinelli, el capón», el espectáculo de teatro musical basado en la novela homónima del periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla, llegó anoche al Palacio de Festivales de Santander para recrear la vida del primer divo que hubo en España, sus contradicciones y su conflicto interior.

El espectáculo, que recaló en el Festival Internacional de Santander (FIS) tras haber pasado ya por San Lorenzo de El Escorial, es una adaptación, bajo la dirección de Manuel Gutiérrez Aragón, del libro que hace más de una década publicó Ruiz Mantilla. El cineasta subraya lo divertido que ha sido «tejer» este espectáculo, que se «deja hacer». «Ha sido muy entretenido para mi sorpresa, porque mi primera reacción fue decir que yo no lo hacía. Pero se deja hacer y ensamblar», señala.

Ruiz Mantilla destaca que lo que le atrajo del personaje fue que, aunque era un divo, el primero de España, «todo el mundo hablaba bien de él». Eso le indujo a indagar en la vida de un hombre en el que encontró «sensibilidad, inteligencia, dotes diplomáticas impresionantes» y una personalidad que sabía que «estaba por encima de los demás» pero sin hacerlo notar.

Se trata de un personaje «riquísimo» que vive «dentro de una contradicción física y anímica». «Es un hombre con voz de mujer. A partir de ahí todo es conflicto interior», explica Ruiz Mantilla, al presentar el espectáculo junto a Manuel Gutiérrez Aragón, el actor Miguel Rellán, que encarna a Farinelli, y el contratenor Carlos Mena, que pone la voz. Farinelli ofrecía gozo a la vez que «caminaba por la vida con el sufrimiento y la soledad», apunta Ruiz Mantilla, mientras que Miguel Rellán, que le da vida sobre las tablas, va más allá y señala que el castrato se preguntaba: «¿Yo quién soy?, ¿qué soy?, una niña, un fenómeno, un monstruo...». Carlos Mena indica que hay varios momentos del espectáculo en los que queda patente el sufrimiento de Farinelli, y sobre todo la castración, un episodio que le «cerró el estómago» cuando leyó el guión. Pero ante todo se refleja la grandeza que tuvo y el poder que desarrolló en la España del siglo XVIII, a la que llegó, llamado por Isabel de Farnesio, la esposa de Felipe V, para ver si con su canto aliviaba la depresión que padecía el rey.

«Felipe V se rindió a él en el sentido artístico y le dio mucha cabida y entrada en la Corte. Le nombró criado familiar, una especie de mayordomo real con muchísimas atribuciones, pero sobre todo con la confianza de un rey que desconfiaba de todo», destaca el autor del primer libro dedicado a Farinelli en España. Ruiz Mantilla le compara con «una especie de Iván Redondo en la Corte de Felipe V» y añade que llegó a ser un consejero personal de Felipe V. Pese a que su trabajo era cantarle todas las noches las mismas arias, «se aburría tanto que decidió hacer algo por la cultura e introducir el arte que él dominaba a España con los mejores». Y así desembarcó la ópera en la Corte española.

Fue Carlos III el que invitó al castrato a irse de España, según Ruiz Mantilla, «por no aguantar a su madre», Isabel de Farnesio.

En ese punto se dio una nueva contradicción en la vida de este artista: quien le llamó a la Corte forzó su expulsión porque «se sintió traicionada por el apoyo que dio Farinelli a Fernando VI», hijo del anterior matrimonio de Felipe V.

Y así, con el sueldo de por vida asegurado, se marchó a Bolonia «encantado de la vida» y «con su Velázquez, su Rubens, su Stradivarius, y todos los regalos que le habían hecho».

«Yo Farinelli, el capón» lleva al FIS el conflicto del primer divo de España
Comentarios