12.07.2020 |
El tiempo
domingo. 12.07.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

ENTREVISTA

Eduardo Rivas, una mirada crítica en cuarentena

El santanderino, Eduardo Rivas.
El santanderino, Eduardo Rivas.
Eduardo Rivas, una mirada crítica en cuarentena

PREGUNTA.- ¿Quién es Eduardo Rivas?

RESPUESTA.- Soy diseñador, fotógrafo y artista visual. Actualmente vivo y trabajo en Santander aunque he desarrollado gran parte de mi vida profesional fuera de Cantabria. Desde muy joven me interesé por el mundo plástico y visual en varias de sus vertientes. Compagino mis trabajos como diseñador gráfico y fotógrafo con proyectos personales.

P.- ¿De dónde viene tu pasión por la fotografía? ¿Fue algo vocacional?

R.- Creo que sí es vocacional, aunque fue cuando estudiaba diseño gráfico como becado en la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre, cuando descubrí todo su potencial. Antes lo compaginaba con otras disciplinas creativas como el grabado y el graffiti, pero finalmente me decanté por el diseño y la fotografía.

P.- En la cuarentena, ¿Has salido al balcón a sacar instantáneas?

R.- Instintivamente he utilizado la cámara para indagar en la situación que estamos viviendo, ya que entiendo esta circunstancia como un punto de inflexión que debería de servir para repensar nuestro modelo de sociedad y nuestra relación con el planeta.

Por otra parte, La Caverna de la luz me invitó a participar en una iniciativa solidaria junto a otros compañeros para mostrar nuestra visión del confinamiento. Con la venta de las obras se han recaudado fondos para la Cocina Económica de Santander. De hecho el proyecto sigue vivo y todavía se puede adquirir el catálogo cuyo importe ayuda al mismo fin solidario.

Además con la obra que realicé para esta iniciativa, he sido premiado en el concurso nacional de Photoespaña, creado por la entidad con la temática del confinamiento provocado por el Covid19.

P.- ¿Es la vida un viaje? ¿Crees que en la vida de una persona es necesario viajar? ¿Nos hace viajar mejores?

R.- Sí, en cierto sentido la vida es un viaje, aunque no es necesario viajar lejos para crecer como persona. De hecho creo que hay elementos tan importantes que conocer a una hora de Santander que en el Polo Sur.

En sí mismo viajar no te hace mejor, pero sin duda ayuda a abrir la mente y hacerte preguntas, a mi personalmente me sirve de mucho para conectar con otras realidades que me ayudan a replantearme en la que yo vivo.

P.- ¿Qué te dice a un viajero como tu, la palabra «frontera»?

R.- Si nos referimos estrictamente a las fronteras no naturales, las considero una invención del hombre para dividir el territorio y poderlo reclamar como propio, no soy muy amigo de las fronteras artificiales.

P.- ¿Te definirías como un viajero que saca fotos o más bien como un fotógrafo que se dedica a viajar?

R.- Depende del contexto y de la intención de cada proyecto. Hay trabajos profesionales que efectivamente son de viajes, pero en mi caso son una minoría, trabajo mucho más como fotógrafo en Cantabria o realizando reportajes de otras temáticas.

En el caso de los proyectos personales no me identifico con la definición de viajero que hace fotografía porque puede tener una connotación de turismo que no se acerca a mi manera de trabajar. Los proyectos tienen que ver en cierta forma con el viaje, pero el desplazarme a otros territorios y realizar un recorrido obedece a una metodología, lo que es una pequeña parte del proceso de trabajo más que el propio fin. En este sentido este tipo de proyectos hablan de cuestiones más reflexivas y de inquietudes personales.

En el caso de los proyectos personales no me identifico con la definición de viajero que hace fotografía porque puede tener una connotación de turismo que no se acerca a mi manera de trabajar, esto sería quedarse en la superficie del trabajo, en la primera capa de las cuestiones que trato de hablar.

Algunos de mis proyectos tienen que ver en cierta forma con el viaje, pero el desplazarme a otros territorios y realizar un recorrido obedece a una metodología, lo que es una pequeña parte del proceso de trabajo más que el propio fin. En este sentido este tipo de proyectos hablan de cuestiones más reflexivas y de inquietudes personales.

P.- ¿Qué significa para ti ser fotógrafo?

R.- Quizá una actitud, una inquietud constante. Por un lado una profesión creativa, con la que disfruto y que tiene multitud de vertientes, por otro, una herramienta con la que intento entender el mundo y el tiempo en el que vivo.

P.- ¿Qué opinas de las redes sociales?

R.- Son un medio de comunicación muy potente, en mi caso las utilizo para la difusión de trabajos profesionales y personales. Probablemente no le saco todo el potencial que tienen por que tendría que dedicarle más tiempo y no me gusta ser esclavo del teléfono.

P.- ¿Cuándo puede tardar un encargo? Desde la primera reunión a la entrega de las fotos finales.

Depende de las necesidades del trabajo y del cliente. Puede ser de un día para otro, en el caso de los eventos, o cuestión de semanas si es para un catálogo o una página web. También existen trabajos más complejos técnicamente que requieren de una labor de equipo y de análisis científico. Por ejemplo, para los trabajos de investigación de arte rupestre que he realizado para la Universidad de Cantabria se realizan tomas que pueden llevar varios meses.

En otro plano están los proyectos personales, que en mi caso normalmente se desarrollan durante varios años porque tienen una implicación personal. En uno de mis últimos trabajos en el que hablaba de la dualidad y la capacidad de convivencia entre tradición y modernidad en la sociedad japonesa, tarde tres años desde que empecé con las primeros bocetos, hasta que lo plasmé visualmente en su formato final.

P.- Tu postproducción da resultados espectaculares. Pero una mala foto, ¿se salva con retoque?

R.- Si lo que se necesita es calidad técnica, lo más práctico es realizar una toma la más correcta posible. Si en cambio quieres jugar con las infinitas posibilidades de la postproducción eso es otro tema que da para un debate muy amplio.

P.- Ser fotógrafo 24/7 no debe ser fácil. ¿Es posible vivir de esta profesión en Cantabria?

R.- Es complejo pero posible. En mi caso el trabajo de fotografía ocupa el 50% de mi vida profesional, la otra mitad la dedico a trabajos de diseño gráfico y web. En todo caso, es complicado vivir de la fotografía tanto en Cantabria como en cualquier otro lugar.

P.- ¿Cuál es el proyecto que estás deseando hacer?

R.- Como soy un poco disperso y siempre estoy con varios trabajos a la vez, intento no despistarme con nuevas ideas. Me centro en terminar los proyectos que tengo entre manos, ahora mismo, estoy preparando un libro y una exposición que presentaré en el Palacete del Embarcadero a finales de noviembre de este año. En un futuro cercano me gustaría exponer en Cantabria el proyecto que desarrollé en la Antártida y que estoy terminado de preparar en estos meses de confinamiento.

P.- ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en el mundo de la fotografía?

R.- Que disfrute de la fotografía en toda su dimensión, que juegue, investigue, que aprenda a observar para repensar y cuestionar todo lo que tienen ante sí.

Eduardo Rivas, una mirada crítica en cuarentena
Comentarios