Eduardo Mendoza, el narrador de la ironía lúcida, Premio Princesa de Asturias
El jurado del Premio Princesa de Asturias ha reconocido a Eduardo Mendoza como “proveedor de felicidad literaria”, destacando su maestría en combinar sátira, ironía y profundidad narrativa
El escritor Eduardo Mendoza ha sido distinguido con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025, un galardón que reconoce su brillante trayectoria y su particular manera de entender la narrativa. El anuncio ha tenido lugar este miércoles en el Hotel Oviedo Cervantes, sede habitual del jurado.
La candidatura fue propuesta por Alejandro Nuevo Gómez, director del Museo Nacional de Escultura. Compitieron 24 candidaturas de 16 nacionalidades, lo que realza aún más el mérito del autor barcelonés. Este es el segundo premio anunciado en la XLV edición de estos prestigiosos galardones.
Una carrera marcada por la risa y la inteligencia
Nacido en Barcelona en 1943, Mendoza es mucho más que un novelista: es dramaturgo, traductor, lingüista y ensayista. Su obra se distingue por un estilo en el que el humor, la ironía, la parodia y la sátira se entrelazan con maestría, generando una literatura capaz de abordar temas serios desde una perspectiva ligera y profundamente humana.
Desde su debut con La verdad sobre el caso Savolta (1975), considerada por la crítica como la primera novela de la Transición, Mendoza no ha dejado de ofrecer obras relevantes, provocadoras y populares. El jurado ha destacado su capacidad de hacer pensar y hacer reír, de tratar cuestiones fundamentales con una sonrisa inteligente, y de conectar con varias generaciones de lectores.
Un galardonado con múltiples vidas literarias
A lo largo de su carrera, Mendoza ha sabido desdoblar su estilo, oscilando entre la novela histórica (La ciudad de los prodigios, 1986), el thriller (El misterio de la cripta embrujada, 1979), la parodia (Sin noticias de Gurb, 1991), el ensayo (Baroja & yo, 2019), la comedia (Tres enigmas para la Organización, 2024), y hasta la novela de ciencia ficción y lo absurdo (El asombroso viaje de Pomponio Flato, 2008).
Entre sus galardones anteriores destacan el Premio Cervantes en 2016, el Premio Planeta en 2010 por Riña de gatos, el Premio Kafka en 2015, y múltiples reconocimientos tanto en España como en Francia e Italia. También ha sido finalista de premios tan prestigiosos como el Médicis o el Femina.
El escritor feliz: una rareza necesaria
Según el periodista Antonio Lucas, “la extravagancia de Eduardo Mendoza nace de una voluntad profundamente cívica: hacer reír al lector”. Y esto no es un asunto menor. La felicidad como motor narrativo es una seña de identidad de su obra, donde el lenguaje —a veces culto, otras popular— se convierte en un instrumento maleable y lúdico al servicio de la historia.
Mendoza no escribe para cambiar la historia de la literatura, ha dicho en varias ocasiones con humildad, pero sí ha conseguido cambiar la manera en que los lectores se aproximan a ella. Ha enseñado que el goce estético puede estar unido a la carcajada y que la inteligencia no está reñida con la diversión.
Un autor esencial para entender la narrativa contemporánea
Cincuenta años después de su debut, Eduardo Mendoza sigue siendo un referente. Su galería de personajes, desde el detective anónimo e ingresado en un psiquiátrico hasta el extraterrestre Gurb perdido en la Barcelona preolímpica, ha pasado a formar parte del imaginario colectivo de la literatura española.
La Fundación Princesa de Asturias ha querido reconocer en él a un autor que ha sabido leer el alma de su tiempo, retratar a Barcelona como escenario narrativo, y ofrecer literatura como un acto de libertad creativa.
En palabras del jurado, Mendoza es “un proveedor de felicidad literaria”. Y en tiempos complejos, eso no solo es necesario, sino esencial. Con este premio, la literatura española celebra a uno de sus creadores más lúcidos, libres y queridos.