música

Santander vibra con el soul retro y la voz única de Eddy Smith & The 507

La banda de blues y country, 'Eddy Smith & The 507'. / x
Eddy Smith & The 507 invocan el espíritu del sur estadounidense mañana domingo en El Almacén de Little Bobby

La noche se avecina prodigiosa. El Almacén de Little Bobby, ese santuario para melómanos de oído fino y corazón inquieto, abrirá sus puertas este domingo a las 20:30 horas para acoger a una de las formaciones más intensas, emotivas y auténticamente transatlánticas del panorama actual: Eddy Smith & The 507.

En una época saturada de sonidos prefabricados, irrumpe Eddy Smith, músico londinense de voz profundamente rota, tan áspera como el cuero viejo de una maleta de gira. Su presencia escénica —escoltado por el alma viva del piano y ese histórico órgano Wurlitzer que resucita a cada acorde— lo sitúa con justicia entre los gigantes emocionales del soul, blues y country contemporáneo.

Comparado con luminarias como Joe Cocker, JJ Grey o el siempre visceral Ray LaMontagne, Eddy no se limita a interpretar: desgarra cada palabra, cada nota, como si la música fuera una carta de despedida al amor perdido, al sur imaginado, a la vida entera.

Pero no camina solo. The 507 es mucho más que su banda: son un torbellino instrumental, un coro coral de fuerza y precisión que convierte cada directo en una experiencia sensorial completa. Josh Davies (batería y voz), Will Franden (bajo), Ashley Webb (guitarra, armónica, lap steel) y Ricky O'Donnell (guitarra principal) insuflan una segunda vida al legado del rock sureño, el jazz fronterizo, el góspel incendiario y el R&B desgarrado.

Su sonoridad no se limita a una época: la trasciende. Con ecos de The Eagles, el ímpetu de Nathaniel Rateliff y la mística cruda de The Rolling Stones en su era más roots, Eddy Smith & The 507 caminan sobre la cuerda floja del pasado, pero con los pies firmemente anclados en el presente.

Su aclamado debut discográfico, “Right Up ‘til Now” (2023), fue un ejercicio de estilo y pasión desgarrada que deslumbró a la crítica especializada. No es casualidad que hayan sido teloneros del legendario George Thorogood & The Destroyers, ni que hayan electrificado escenarios míticos como The Isle of Wight Festival, Black Deer o Cambridge Folk Festival.

Este domingo, Santander se convertirá en Memphis por una noche. Y quien cruce las puertas de El Almacén de Little Bobby lo sabrá: la música puede ser verdad, puede ser redención, puede ser fuego