"Me duele España": El emocionante discurso de Ana Blandiana en los Premios Princesa de Asturias
La poeta rumana Ana Blandiana, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, ha pronunciado un discurso profundamente conmovedor durante la ceremonia de entrega de los premios en el Teatro Campoamor de Oviedo. Blandiana, cuyo nombre verdadero es Otilia Valeria Coman, es una de las voces literarias más importantes de la poesía contemporánea de Europa del Este, reconocida por su lucha contra la censura y la dictadura en su país natal, Rumanía. En su intervención, la poeta no solo evocó su trayectoria personal y literaria, sino que también hizo una defensa apasionada del poder de la poesía para sanar y conectar a la humanidad en tiempos de soledad.
El primer pensamiento de Blandiana fue para su país, Rumanía, al que dedicó unas emotivas palabras, resaltando su influencia en su obra y en su vida. A continuación, rindió homenaje a Miguel de Unamuno, figura clave en su formación humanista, citando una de las frases más icónicas del filósofo vasco: “Me duele España”. Este reconocimiento a Unamuno simboliza para Blandiana la conexión profunda entre su país y España, dos naciones hermanadas por su historia y por lo que ella denominó la “latinidad exiliada en el otro extremo del continente”. Este vínculo histórico, según la poeta, ha generado en ambos países un sentimiento de soledad en la historia, una sensación que ella ha canalizado a través de la poesía.
Blandiana recordó cómo la poesía fue un refugio y una salvación durante los difíciles años de la dictadura comunista en Rumanía, cuando escribir se convirtió en un acto de resistencia frente al miedo, la opresión y el odio. En su discurso, la poeta destacó cómo el arte poético puede trascender las barreras de la época y las circunstancias, ofreciendo una vía de escape espiritual. "Si la poesía nos salvó del miedo, puede salvarnos de la soledad", afirmó, aludiendo a la capacidad que tiene la poesía para combatir no solo los miedos del pasado, sino también los desafíos actuales, como la indiferencia, el consumismo y la falta de espiritualidad.
En su defensa del poder curativo de la poesía, Blandiana se preguntó: "¿Lo que nos salvó del miedo, el odio y la locura no puede salvarnos hoy de la soledad, de la indiferencia, del vacío de fe, del consumismo y de la falta de espiritualidad?". Esta reflexión fue un recordatorio del papel fundamental que desempeña la poesía en un mundo secularizado, tecnificado, informatizado y globalizado. Según la poeta, el asentamiento de la poesía en nuestras vidas es un vínculo con lo demás, una forma de mantenernos conectados con la esencia de nuestra humanidad en un contexto cada vez más deshumanizado.
A lo largo de su discurso, Blandiana también aludió a la religiosidad y a la capacidad de la poesía para elevar el espíritu en momentos de sufrimiento. "El sufrimiento no prohíbe la poesía, sino que la realza", afirmó, señalando que el dolor puede ser un catalizador para la creación poética. A través de la poesía, dijo, el ser humano puede dar sentido al sufrimiento y transformarlo en algo bello y trascendental. "Sin la poesía, todo sería menos bello y menos bueno", concluyó la galardonada, en una sentida reivindicación del arte literario como un medio para hacer el mundo más humano.
Este premio representa un hito significativo en la carrera de Ana Blandiana, que ha pasado gran parte de su vida luchando por la libertad de expresión y los derechos humanos en su país natal. Al recibir este galardón, Blandiana se convierte en la primera poeta rumana en obtener el prestigioso Premio Princesa de Asturias de las Letras, consolidando su lugar entre los grandes nombres de la literatura internacional. Su discurso fue un recordatorio del poder de la poesía para superar el miedo, la opresión y la soledad, y una invitación a redescubrir la belleza y la profundidad del arte poético en un mundo que, según ella, lo necesita más que nunca.
Agradecida por el galardón, Blandiana expresó su gratitud a la Fundación Princesa de Asturias y a la princesa Leonor, quien presidió la ceremonia. Este reconocimiento no solo es un homenaje a su destacada carrera literaria, sino también un tributo a su lucha incansable por la libertad y su creencia en el poder transformador de la palabra escrita. Con este premio, Blandiana se suma a una prestigiosa lista de autores que han sido galardonados por su contribución al enriquecimiento del patrimonio literario universal.