El 'Danubio Azul' de Strauss envuelve Santander en una noche de música inmortal
En el vasto mapa de la música europea, pocas notas resuenan con la luminosidad imperecedera del vals vienés. Y si existe un nombre que encarna ese fulgor, es el de Johann Strauss, el compositor que convirtió el movimiento en identidad colectiva, y el ritmo en esperanza danzante.
El concierto “Danubio Azul”, que se celebrará en el Palacio de Festivales de Cantabria a las 20:00 horas, es una inmersión sonora en esa tradición elegante y popular, trazando un viaje desde Mozart y Haydn hasta Brahms, Schubert y, por supuesto, Strauss, el rey del vals.
Una primera parte con sabor a clasicismo vivo
Abrirá la velada el Quinteto con piano en mi bemol mayor K. 452 de Wolfgang Amadeus Mozart, joya de la música de cámara del siglo XVIII, interpretada por una formación estelar: el fagotista Dag Jensen, junto a Reynard A. Simanjuntak (oboe), Olivér Kusztós (clarinete), Manuel Escauriaza (trompa) y Paul Lecocq (piano).
Seguirá el Trío núm. 39 en sol mayor “Gypsy” de Joseph Haydn, obra de inconfundible sabor húngaro, ejecutada por Axel Borgqvist (violín), Alice Abram (violonchelo) y Milana Chernyavska (piano), una de las pianistas más reverenciadas del presente europeo.
Melancolía romántica y el vals como lenguaje final
La segunda mitad del recital abre con una joya menos habitual: la Introducción y variaciones sobre “Trockne Blumen” de Franz Schubert, en manos de la flautista Andrea Lieberknecht y la pianista Aude Van De Keere. Esta pieza, inspirada en el dolor del adiós, eleva la flauta a instrumento confesional.
Más adelante, los Dos cantos para contralto, viola y piano op. 91 de Johannes Brahms volverán la sala hacia una espiritualidad crepuscular. Serán interpretados por Xenia Lemberski (mezzosoprano), Abel Hox (piano) y el violista Thomas Riebl, leyenda viva de la música centroeuropea.
El vals eterno: Strauss en versión de cámara
El homenaje culminará con dos emblemas absolutos del repertorio de Johann Strauss hijo. Primero, “An der schönen, blauen Donau” (El bello Danubio azul), en versión camerística con Vilmos Szabadi (violín), Yohana Ivanova (violonchelo) y Henry Lewis (piano), quienes darán cuerpo íntimo a lo que fue himno de imperios.
Finalmente, “Wein, Weib und Gesang!” (“¡Vino, mujeres y canciones!”) clausurará la noche con una formación de cámara de nueve músicos, entre los que destacan Gábor Varga (clarinete), Eduardo Alcântara (contrabajo), Viviane Ghiglino (flauta) y Paul Lecocq (armonio), en un arreglo audaz de Alban Berg que funde el siglo XIX con las vanguardias del XX.