arte

El cuadro que esperó un siglo, un eco del pasado reaparece en Comillas

Retrato de Claudio López Bru del pintor Álvarez de Sotomayor. / ae
Donada en 2023 por Alfonso Güell y Martos, IV Marqués de Comillas, vuelve al lugar que las fuentes gráficas y la tradición le asignaron, sellando un retorno simbólico a la época dorada de la villa.

El tiempo, como la historia, a veces dibuja círculos perfectos. Así lo demuestra la reciente reubicación del retrato de Claudio López Bru en el Salón del Trono del Palacio de Sobrellano, en Comillas, lugar donde originalmente presidía la estancia según diversos testimonios visuales de principios del siglo XX. La obra es una réplica fiel del lienzo original realizado por Fernando Álvarez de Sotomayor, uno de los grandes maestros de la pintura española del siglo XX, cuyo trazo inmortalizó la serena dignidad del II Marqués de Comillas.

Este retrato forma parte del conjunto de bienes artísticos legados al Gobierno de Cantabria en 2023 por Alfonso Güell y Martos, IV marqués, pocos meses antes de su fallecimiento. La donación incluyó diversos retratos familiares y objetos históricos vinculados al linaje de los Comillas, con el deseo expreso de enriquecer la colección patrimonial del Palacio de Sobrellano, una de las joyas monumentales del norte de España.

La pintura que ahora recobra su espacio ceremonial es testimonio de una figura capital para el desarrollo social, religioso y urbanístico de la villa. Claudio López Bru, nacido en Barcelona en 1853, fue hijo del fundador del marquesado, Antonio López, empresario ilustre de origen comillano, y de Luisa Bru, de ascendencia catalana.

Tras la muerte prematura de su hermano mayor en 1876, Claudio heredó la dirección del vasto imperio comercial familiar, que abarcaba empresas como el Banco Hispano Colonial o la Compañía Transatlántica Española. Sin embargo, más allá de los negocios, fue su compromiso filantrópico y espiritual con Comillas lo que marcó su legado.

A él se debe la culminación de la Universidad Pontificia, el impulso del Museo Filipino, la construcción del Seminario Menor (1912), y múltiples intervenciones urbanas y religiosas que definieron la identidad arquitectónica y simbólica de la villa: desde el Monumento al Sagrado Corazón, hasta el órgano Roqués de la iglesia parroquial de San Cristóbal, pasando por la columna conmemorativa de la visita real o las viviendas populares promovidas a través de la Sociedad Benéfica.

El original del retrato —fechado probablemente en 1925, año de su muerte— se conserva en el Museo de Arte Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS). Fue encargado por la familia para ocupar un lugar destacado en el trasatlántico Marqués de Comillas, buque insignia de la flota familiar, símbolo del poder marítimo y comercial de la casa.

Con su retorno al Palacio, la imagen de Claudio López no solo decora una estancia: restaura una genealogía, enriquece una narrativa, y devuelve al visitante la posibilidad de mirar al pasado desde los ojos de quien soñó con levantar una ciudad del espíritu sobre las piedras del norte.