La Biblioteca Central revive la poesía olvidada de Carmen Martín Gaite
Hay autores que escriben para la posteridad. Otros, como Carmen Martín Gaite, lo hacían para la vida misma. Con una voz que tejía silencios y una escritura que respiraba luz, la autora salmantina regresa este miércoles, a las 19:30 h, a través de una cita literaria que se anticipa como un hito en la agenda cultural cántabra.
La Biblioteca Central de Cantabria, epicentro intelectual de la región, acoge la jornada titulada 'Martín Gaite, una poesía a rachas', una aproximación delicada y erudita al costado más oculto y genuino de la autora: su obra poética.
La encargada de abrir el acto será Eva Pérez Higuera, reconocida filóloga y profesora de Lengua y Literatura, además de coordinadora del Club de Lectura de Poesía de la Biblioteca. Con su mirada crítica y afectiva, desgranará las claves de una escritura que, como dijo la propia autora, surgía 'a rachas', como un viento íntimo que no pide permiso para irrumpir.
A continuación, las palabras de Martín Gaite cobrarán voz propia en una lectura coral protagonizada por los miembros del Club de Lectura de Poesía, acompañados de nombres indispensables de la lírica regional como Ana García Negrete, Rafael Fombellida, Silvia Prellezo, y la voz escénica de la actriz Rosa Gil.
Martín Gaite publicó por primera vez en 1947 con el poema 'La barca nevada', en la revista Trabajos y Días. A pesar de que su consagración llegó a través de la narrativa, la poesía fue siempre su primer hogar, ese rincón donde las emociones no exigían estructura ni prestigio, sino ritmo, honestidad y latido.
Su obra poética, reunida bajo los títulos 'A rachas' y más tarde 'Después de todo', nunca nació con la intención de ser publicada. Como ella misma confesó, escribía versos y los enviaba como cartas del alma: a su cuñado para que les pusiera música, a sus amigos, o a nadie en concreto.
Este encuentro literario no es solo un homenaje: es una recuperación de lo esencial, un gesto de escucha hacia esa Carmen que recitaba para sí, que tejía versos para que la vida doliera un poco menos.
La entrada es libre hasta completar aforo, y con ello, se invita al público a sumergirse en una experiencia poética donde el tiempo no pasa, sino que se convierte en palabra.