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Este lugar tiene ojos… y son el mejor mirador de Cantabria

En Cantabria se encuentra un rincón espectacular conocido como los Ojos del Diablo, un paraje natural que se ha ganado su nombre debido a los enormes orificios que se abren en lo alto del Monte Candina
Vista desde los Ojos del Diablo. / A.E
Vista desde los Ojos del Diablo. / A.E

En realidad, estos orificios son dos grandes ventanas, una impresionante formación geológica que permite vistas panorámicas al Mar Cantábrico, creando uno de los miradores más espectaculares de la región. Este lugar, con sus paisajes kársticos y la presencia de diversas especies de fauna, es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza.

Un Paisaje de Ensueño

El entorno de los Ojos del Diablo está marcado por un paisaje kárstico, dominado por encinas, cabras montesas y aves rapaces como buitres leonados y alimoches, que sobrevuelan la conocida "ballena" de la playa de Sonabia. El lugar transmite una sensación de serenidad y belleza, un refugio natural donde el canto de los pájaros y el susurro del viento entre los árboles sustituyen al bullicio de la ciudad. Para quienes disfrutan del senderismo y la calma de la montaña, este rincón es un lugar mágico que ofrece una experiencia única, bien alejado de las aglomeraciones turísticas.

La Ruta al Monte Candina: Una Aventura al Alcance de Todos

La ruta más sencilla para llegar a los Ojos del Diablo comienza en un pequeño aparcamiento a un kilómetro de la carretera N-634 (dirección Santander), cerca de Oriñón y Liendo. Desde allí, el sendero inicia un ascenso gradual hacia el Monte Candina, con un recorrido de 6 kilómetros y un desnivel positivo de 500 metros, lo que permite disfrutar de una caminata moderada con unas vistas espectaculares en cada paso.

La duración total de la ruta es de unas 2 horas y 40 minutos, dependiendo del ritmo y las paradas para disfrutar del paisaje. Durante el trayecto, el sendero atraviesa un paraje de helechos y encinas, en el que el bullicio de la carretera se va desvaneciendo. Las marcas rojas y blancas que indican el camino son fáciles de seguir, aunque es importante estar atentos ya que el terreno es escarpado en algunos tramos, lo que requiere precaución para evitar torcerse un tobillo.

A medida que se avanza por el sendero, se cruzan un par de collados y se observan los restos de una antigua explotación minera, lo que añade un toque histórico a la ruta. Finalmente, se llega a los Ojos del Diablo, a una altitud de 470 metros, donde la vista se abre al mar y a la costa, y el esfuerzo del ascenso se recompensa con una panorámica impresionante.

Un Lugar de Encanto Natural

Aunque a menudo se le asocia con el infierno debido a su nombre, los Ojos del Diablo son, en realidad, una puerta de entrada a un lugar lleno de magia y belleza. Con una flora y fauna envidiables, un paisaje de gran valor natural y la posibilidad de disfrutar de rutas de senderismo que se adaptan a diferentes niveles, este rincón es perfecto para aquellos que buscan conectar con la naturaleza en su estado más puro. Sin duda, el Monte Candina y sus Ojos del Diablo son una joya escondida de Cantabria que merece la pena descubrir.

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