Calles empedradas, murallas y leyenda: así se vive el alma antigua de Cantabria
No hace falta una máquina del tiempo. Basta con perderse en este rincón de Cantabria para sentir que has retrocedido ocho siglos. Un lugar donde cada paso tiene ecos de armaduras, peregrinos y leyendas marineras
En el interior del Parque Natural de Oyambre, sobre la cresta de un peñón calizo que se asoma a las marismas del río Escudo, emerge uno de los rincones más bellos y con más historia de Cantabria: la Puebla Vieja de San Vicente de la Barquera. Un conjunto monumental que conserva el alma de la Edad Media y que invita a recorrer sus empedradas calles como si el tiempo se hubiera detenido.
Un conjunto amurallado cargado de historia
La Puebla Vieja se organiza en torno a un montículo fortificado, rodeado por murallas almenadas que protegían el núcleo primigenio de la villa. Este recinto histórico fue punto clave en el Camino de Santiago de la Costa, y en su momento de esplendor, funcionaba como enclave estratégico militar, religioso y mercantil.
Destacan dos elementos principales: la iglesia de Santa María de los Ángeles, una iglesia-fortaleza gótica del siglo XIII, y el castillo del Rey, una construcción de planta rectangular datada entre los siglos XIII y XIV. Desde sus torres se dominan las marismas de Pombo y Rubín, cuya unión forma un estuario de gran valor paisajístico y ecológico.
Entre devoción, piedra y leyenda marinera
El paso de los siglos ha dejado también joyas arquitectónicas como el Palacio de Corro, actual sede del Ayuntamiento, de sobria traza renacentista, y la Torre del Preboste, por donde antaño se accedía a la villa. En ella se cobraban los impuestos sobre las mercancías, y también funcionó como cárcel y casa consistorial. Hoy, se ha reinventado como centro cultural que acoge escuelas de música, arte y folclore, y está prevista la apertura de un Museo de la Biodiversidad en su interior.
No menos emblemático, aunque en estado ruinoso, es el antiguo Hospital de la Concepción, del que se conserva una bella fachada que recuerda su función original de atención a los peregrinos y marineros.
Una joya marinera vinculada a la Reconquista
La tradición marinera de San Vicente de la Barquera sigue latiendo en las piedras de la Puebla Vieja. Desde su puerto partieron marineros que participaron en la reconquista de Sevilla en el siglo XIII, lo que dio prestigio y riqueza a la villa. Esa historia se mezcla con la religiosidad de los caminos que por aquí pasan: el Camino del Norte y el Camino Lebaniego, en dirección al Monasterio de Santo Toribio.
Entre las villas más bonitas de España
San Vicente de la Barquera es hoy uno de los municipios más visitados del occidente cántabro. Su Puebla Vieja, declarada conjunto histórico-artístico, no solo destaca por sus monumentos, sino también por el ambiente que se respira: calles estrechas, fachadas de piedra, balcones floridos y vistas que parecen sacadas de una pintura romántica.
Desde las alturas, se dibujan las líneas de las marismas, el puente de la Maza, el casco urbano y, al fondo, la majestuosa silueta de los Picos de Europa, una panorámica que ningún visitante olvida.