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¿Sabías que esta localidad cántabra fue el primer lugar de España en tener electricidad?

Comillas es uno de los lugares preferido por los turistas. / A.S.
Con playas vírgenes, joyas arquitectónicas y un ambiente que mezcla tradición y modernidad, es el destino que lo tiene todo

En la costa occidental de Cantabria, Comillas se alza como un tesoro único de historia, arquitectura y naturaleza. Con un pasado marinero vinculado a la caza de la ballena franca del Cantábrico, y un presente marcado por su esplendor modernista, esta villa sorprende con cada rincón. Desde los relatos de la realeza bañándose en sus playas hasta el brillo de sus palacios, Comillas no solo es un destino, es una experiencia.

La historia de Comillas está íntimamente ligada al mar. Durante siglos, sus arponeros fueron conocidos en el mundo entero por su destreza en la caza de ballenas. Aunque esta actividad cesó en 1720, el legado sigue presente en lugares como el peñasco de la Ballena, donde antaño se realizaba el despiece de estos gigantes marinos.

La metamorfosis modernista: del Palacio de Sobrellano al Capricho de Gaudí

El cambio en la identidad de Comillas llegó de la mano del visionario Antonio López y López, el primer Marqués de Comillas. Su regreso de Cuba marcó el inicio de una transformación que dejó al pueblo con auténticas joyas arquitectónicas. Entre ellas, destaca el Palacio de Sobrellano, diseñado por Joan Martorell, que ostenta el título de ser el primer edificio con electricidad de España

El Palacio de Sobrellano, situado en la villa de Comillas, no solo es un hito arquitectónico del modernismo y del estilo neogótico, sino también una referencia histórica en la tecnología del siglo XIX. Este majestuoso edificio ostenta el honor de ser el primer inmueble en España en contar con electricidad, marcando un hito en el avance tecnológico de la época.

A finales del siglo XIX, la electricidad comenzaba a expandirse por Europa como una de las innovaciones más revolucionarias de la historia. Sin embargo, su implantación en España estaba limitada a proyectos experimentales o a pequeñas instalaciones privadas en fábricas y estaciones ferroviarias. En este contexto, el Marqués de Comillas, Antonio López y López, se adelantó a su tiempo.

La instalación eléctrica del Palacio

El sistema eléctrico del Palacio de Sobrellano fue posible gracias a la visión de Antonio López y la colaboración de ingenieros pioneros en la generación y distribución de electricidad. Una de las fuentes consultadas sugiere que el suministro de energía eléctrica provino de una planta de energía hidráulica instalada en las cercanías, aprovechando los abundantes ríos de Cantabria.

La iluminación no se limitó a las estancias principales del Palacio, sino que también abarcó su capilla panteón, otro de los elementos destacados del conjunto arquitectónico. Esta capilla, con su diseño neogótico, lucía espectaculares luminarias que realzaban los ornamentos de mármol, madera y bronce, dejando atónitos a los invitados y visitantes de la época.

Un símbolo de modernidad y poder

La instalación de electricidad en el Palacio de Sobrellano fue un reflejo del carácter innovador del Marqués de Comillas y de su deseo de proyectar una imagen de modernidad y progreso. Este hecho colocó a Comillas en el mapa como un lugar no solo de riqueza arquitectónica, sino también de avances tecnológicos. La electricidad no era un lujo accesible para la mayoría, lo que convirtió al Palacio en un emblema de exclusividad y sofisticación.

Pero el modernismo en Comillas tiene un símbolo aún más llamativo: El Capricho de Gaudí. Este fascinante edificio, con sus azulejos de girasoles y torre de fantasía, es una obra maestra que combina arquitectura y naturaleza, diseñada para el indiano Máximo Díaz de Quijano.

La Universidad Pontificia: saber y espiritualidad

Frente al Palacio de Sobrellano se alza imponente la Universidad Pontificia de Comillas, un seminario que nació para ofrecer educación a los niños más pobres de la región. Esta obra, iniciada por el Marqués y continuada por su hijo, elevó a Comillas al estatus de ciudad arzobispal, convirtiéndola en un referente teológico internacional.

El cementerio de Comillas: arte, historia y eternidad

En lo alto de una colina, con vistas al mar, el cementerio de Comillas es una obra maestra del arquitecto Domènech i Montaner. Su diseño, que incorpora las ruinas de una antigua iglesia, está coronado por el Ángel Exterminador, una escultura que parece desafiar al tiempo y al viento salado del Cantábrico.

Más allá del modernismo: playas, naturaleza y gastronomía

La belleza de Comillas no se limita a su arquitectura. Su proximidad a la playa de Oyambre y al Parque Natural de Oyambre ofrece paisajes idílicos para el surf y el senderismo. Además, la gastronomía cántabra brilla en cada rincón, con platos como el cocido montañés y los sobados pasiegos, que conquistan a locales y visitantes por igual.

Comillas no es solo un pueblo para visitar, es un lugar para quedarse. Desde paseos por sus callejuelas hasta la admiración de su herencia arquitectónica, esta villa reúne la esencia de Cantabria en su forma más sublime. Modernismo, historia y mar se entrelazan en un lugar que, una vez descubierto, nunca se olvida.