rincones de cantabria

Este pueblo de Cantabria esconde una de las tradiciones más antiguas de España

Calle Mayor, Ruiloba, en la costa Occidental de Cantabria. / A.S.

Un municipio de indianos, danzas ancestrales y vistas espectaculares al Cantábrico

Ubicado en la costa occidental de Cantabria, Ruiloba es un pequeño municipio cuyo nombre, de origen fluvial («río de la Loba»), refleja su conexión con la naturaleza y el agua. Sin embargo, este rincón cántabro es mucho más que su etimología: es un lugar de arquitectura indiana, fiestas ancestrales y un paisaje que atrapa al visitante.

Las casas que se apretujan en su casco urbano son testimonio de un pasado ligado a la riqueza de los indianos, aquellos emigrantes que hicieron fortuna en América y regresaron para construir majestuosas casonas. Ejemplos notables de esta arquitectura son la Casona de los Reyes, en Liandres, y la Torre de los Trasierra, en la localidad del mismo nombre.

Pero más allá de su legado arquitectónico, Ruiloba es tradición y cultura popular. Sus festividades y danzas, transmitidas de generación en generación, forman parte de su identidad.

Fiestas y danzas con siglos de historia

Entre las festividades más importantes de Ruiloba destaca la celebración en honor a la Virgen de los Remedios, que tiene lugar en julio. La ermita dedicada a esta advocación mariana, situada en lo alto de una pequeña loma, es un lugar de devoción y encuentro, rodeado de un paisaje que combina mar y montaña.

Durante la fiesta, la imagen de Nuestra Señora de los Remedios es portada en procesión por los mozos del pueblo hasta el Barrio de La Iglesia, en un recorrido de unos dos kilómetros. Los picayos, con sus danzas características, encabezan el cortejo, manteniendo viva una de las tradiciones más emblemáticas de Cantabria.

Ruiloba también celebra la fiesta de «El Mozuco» y el día de Nuestra Señora de la Caridad, el 9 de septiembre.

Desde el siglo XVII, las danzas locales han sido un símbolo de identidad. Se tiene constancia de que los danzantes de Ruiloba participaron en la fiesta del Corpus en Santillana del Mar en 1669, y que sus bailes tienen raíces en la llegada de soldados de los ejércitos de Felipe II, que tras recorrer Europa regresaron a estas tierras con influencias culturales de Flandes, Alemania, Italia y Francia. La «Danza de las lanzas» y el baile de los picayos son hoy un referente etnográfico en Cantabria, preservando un legado de siglos.

Artesanía y tradición cerámica

La identidad de Ruiloba no solo se expresa en sus danzas y festividades, sino también en su vocación ceramista. Desde hace siglos, los ruilobanos han trabajado el barro, en un principio para la fabricación de anzuelos para la pesca, y con el tiempo desarrollaron una tradición alfarera que perdura hasta hoy. Varios talleres en el Barrio de La Iglesia siguen elaborando cerámica artesana, ofreciendo piezas que reflejan la historia y la creatividad local.

Un entorno natural de belleza incomparable

El paisaje de Ruiloba es otro de sus grandes atractivos. En sus alrededores se encuentran arroyos, praderías y cavidades naturales, lo que hace del municipio un destino ideal para quienes buscan naturaleza y tranquilidad.

Desde la ermita de la Virgen de los Remedios, situada cerca de la costa, se puede disfrutar de unas impresionantes vistas del Cantábrico, con un horizonte salpicado de acantilados, ensenadas y pequeños islotes.

Ruiloba, con su mezcla de historia, cultura y belleza natural, es un destino que conserva intacto el alma de la Cantabria más auténtica.