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Este pueblo de Cantabria no solo tiene playa: también guarda uno de los secretos mejor construidos del siglo XIX

Vista aérea de Comillas. / A.S.
En la costa occidental de Cantabria existe una villa que parece detenida en el tiempo, donde Gaudí dejó su huella y los palacios miran al mar

Situada en la costa occidental de Cantabria, Comillas es uno de los municipios más singulares y cautivadores de toda la región. Esta localidad, bañada por el mar Cantábrico y rodeada de verdes colinas, es mucho más que un destino turístico: es una villa con historia, con alma y con una profunda conexión con la cultura, la arquitectura y la nobleza del pasado.

Una villa con historia noble y modernista

Durante siglos, Comillas fue un tranquilo pueblo marinero. Pero en el siglo XIX, su historia cambió para siempre gracias a Antonio López y López, el primer Marqués de Comillas, un indiano enriquecido en Cuba que impulsó una transformación sin precedentes. Gracias a él, llegaron a la villa arquitectos, artistas e intelectuales de la talla de Gaudí, Domènech i Montaner o Martorell, lo que convirtió a Comillas en un centro del modernismo catalán fuera de Cataluña.

El resultado es un conjunto monumental único en Cantabria, con edificios como:

  • El Capricho de Gaudí, una joya modernista de vivos colores y formas sorprendentes que fue una de las primeras obras del genio catalán.

  • El Palacio de Sobrellano, antigua residencia del Marqués, de estilo neogótico, con muebles diseñados por Gaudí y una capilla-panteón anexa.

  • La Universidad Pontificia, un majestuoso edificio construido en lo alto de una colina con vistas al mar, que fue un importante centro de formación eclesiástica y ahora alberga exposiciones y actividades culturales.

Mar, playas y naturaleza

Comillas también ofrece un entorno natural espectacular. La Playa de Comillas, de fina arena dorada, es perfecta para el baño o el surf, y está rodeada de un paseo marítimo elegante y tranquilo. Muy cerca se encuentran rincones como la Ría de La Rabia, las dunas de Oyambre o el Parque Natural de Oyambre, un enclave protegido de enorme valor ecológico.

Las vistas desde el cementerio modernista, ubicado en lo alto de un antiguo monasterio, también merecen una visita. Allí se alza una escultura imponente del ángel exterminador, obra de Llimona, que custodia las tumbas mirando al Cantábrico.

Vida local, cultura y gastronomía

Pasear por las calles empedradas del casco antiguo de Comillas es volver al pasado. Las casas de los siglos XVIII y XIX, con balcones floridos y escudos familiares, reflejan la huella de una villa señorial. Comillas mantiene viva su identidad con celebraciones populares como las Fiestas del Santo Cristo del Amparo en julio, donde se celebra una emotiva procesión marítima, además de danzas tradicionales, cucañas y conciertos.

En cuanto a gastronomía, Comillas ofrece lo mejor del mar y la tierra: pescados frescos, mariscos, anchoas de la zona, quesadas, sobaos y cocido montañés. Puedes disfrutarlos en sus numerosos restaurantes y bares, muchos de ellos con terrazas con vistas al mar.

Comillas lo tiene todo: arquitectura monumental, playas de ensueño, naturaleza salvaje, historia y cultura. Es un lugar ideal tanto para una escapada de fin de semana como para unas vacaciones tranquilas en familia o en pareja. Todo en este rincón de Cantabria invita a la contemplación, al disfrute pausado y a descubrir los muchos matices de una villa con carácter.