El día que Alfonso XII se bañó en esta playa de Cantabria y lo cambió todo
De pueblo pesquero a enclave aristocrático gracias a un baño real y la fortuna de los indianos
Comillas no es solo uno de los pueblos más bellos de Cantabria, sino también un testimonio vivo de cómo el poder, el dinero y la arquitectura pueden transformar por completo un lugar. Situada en la costa occidental cántabra, esta villa marinera experimentó una metamorfosis radical a finales del siglo XIX, pasando de ser un pequeño enclave de pescadores a convertirse en un refugio de la aristocracia y la alta burguesía, gracias a la influencia de los indianos, aquellos emigrantes que hicieron fortuna en América y regresaron para dejar su huella en su tierra natal.
El punto de inflexión que marcó la transformación de Comillas se produjo el 26 de agosto de 1881, cuando el rey Alfonso XII se bañó en su playa. No fue un simple chapuzón real: su presencia convirtió a la villa en el destino predilecto de la corte y de la élite económica de la época, que comenzó a construir fastuosos palacios y edificios modernistas que aún hoy definen la fisonomía de la localidad.
El legado indiano y la arquitectura modernista
El prestigio de Comillas atrajo a algunos de los arquitectos más influyentes del modernismo catalán, que fueron contratados por los indianos y la aristocracia para diseñar sus residencias y monumentos. Como resultado, la villa cuenta con un conjunto arquitectónico único en Cantabria, que le valió el título de Conjunto Histórico-Artístico.
Entre sus joyas patrimoniales destacan:
- El Palacio de Sobrellano y su Capilla Panteón, construido por Joan Martorell por encargo del marqués de Comillas, Antonio López y López, uno de los grandes benefactores de la villa. En su interior se pueden admirar muebles diseñados por Gaudí y pinturas de Eduardo Llorens.
- El Capricho de Gaudí, una de las pocas obras del arquitecto catalán fuera de Cataluña. Construida como residencia de verano para Máximo Díaz de Quijano, esta casa combina cerámica vidriada, motivos musicales y formas arabescas, creando un edificio de cuento de hadas.
- La Universidad Pontificia, concebida inicialmente como seminario católico, con una imponente portada de acceso diseñada por Lluis Domènech i Montaner. Desde su privilegiada ubicación en lo alto de una colina, ofrece una vista impresionante de Comillas.
- El cementerio modernista, ubicado en las ruinas de una antigua iglesia gótica y vigilado por la sobrecogedora escultura del Ángel Exterminador, obra de Joseph Llimona, que con su espada en mano parece custodiar la villa desde su mirador sobre el mar.
- El Monumento al Marqués de Comillas, otro trabajo de Domènech i Montaner, que se alza sobre una colina, rindiendo homenaje al hombre que impulsó el desarrollo de la localidad.
Día del Indiano: una fiesta que revive el esplendor de otra época
Cada mes de agosto, Comillas celebra el Día del Indiano, una fiesta que recrea la época dorada de la villa con trajes de época, espectáculos y actividades que recuerdan la influencia de aquellos cántabros que partieron a América en busca de fortuna. Durante esta celebración, las calles del casco histórico se llenan de damas con vestidos de encaje y caballeros con sombreros de ala ancha, evocando los días en los que la villa se convirtió en el destino favorito de la nobleza y la alta sociedad.
Un destino para todas las épocas del año
Aunque National Geographic destaca que Comillas brilla especialmente en agosto, la belleza de la villa es atemporal. Su combinación de playas, historia, arquitectura y cultura la convierte en un destino imprescindible en cualquier época del año.
Comillas no solo ofrece una riqueza patrimonial excepcional, sino también la posibilidad de disfrutar de un entorno natural privilegiado, con vistas al mar Cantábrico y un casco histórico repleto de rincones con encanto.
Aquella decisión de Alfonso XII de sumergirse en sus aguas cambió para siempre el destino de la villa. Hoy, Comillas sigue siendo sinónimo de elegancia, historia y modernismo, un lugar donde el pasado indiano y el esplendor arquitectónico siguen marcando la identidad de uno de los pueblos más fascinantes de España.

