La puerta de Gaudí que desapareció en Barcelona… y resurgió en Cantabria
La Puerta de los Pájaros, también conocida como Puerta de Moro, es una obra singular que remite directamente al legado de Antoni Gaudí, aunque no fue el arquitecto catalán quien la construyó en este rincón de Cantabria.
Una puerta con una historia errante
La historia de esta puerta tiene su origen en Barcelona, donde Gaudí diseñó en 1904 un acceso monumental para el jardín del chalet Graner, una residencia proyectada en el barrio de la Bonanova para el pintor Luis Graner. Su diseño se situaba a medio camino entre la Casa Batlló y la entrada del Parque Güell, con una estructura de mampostería que combinaba tres vanos: uno para peatones, otro para carruajes y, sobre la entrada principal, un hueco circular que Gaudí denominó “la puerta de los pajaritos”, en alusión a su particular estética y a su integración con la naturaleza.
Sin embargo, el proyecto del chalet Graner nunca se completó. La ruina económica del propietario frustró la construcción de la vivienda, y de todo el plan original solo llegó a levantarse la puerta del jardín, que permaneció en pie hasta al menos 1927, cuando el fotógrafo Marino Canosa la capturó en una imagen. Con el paso de los años, la puerta fue derribada y su diseño pudo haber quedado en el olvido.
De Barcelona a Comillas: la réplica que mantuvo viva la obra
Pocos años después de la desaparición de la puerta original en Barcelona, su diseño renació en Comillas, gracias a la iniciativa de Paulino Moro, propietario de una finca en la zona de Santa Lucía. Moro encargó la construcción de una entrada inspirada en la puerta de Gaudí para dar acceso a su residencia, conocida como Casa de Moro.
La tarea recayó en Julián Bardier Pardo, un albañil que había trabajado directamente con Gaudí en el Parque Güell y en la propia construcción del chalet Graner. Bardier, influenciado por los métodos y la estética del arquitecto catalán, reprodujo la estructura con gran fidelidad, preservando su carácter orgánico y sus formas ondulantes.
No es casualidad que Comillas sea el lugar donde se dio esta reinterpretación. La villa ya contaba con una obra de Gaudí: El Capricho, un palacete modernista diseñado por el arquitecto en 1883 para el indiano Máximo Díaz de Quijano. La conexión entre Gaudí y Comillas se fortaleció a través de varios trabajadores que habían colaborado en sus obras, entre ellos José Pardo Casanovas, tío del constructor de la puerta de Moro y contratista de El Capricho.
Un elemento más del legado modernista de Comillas
La Puerta de los Pájaros es un símbolo más del espíritu modernista que impregna Comillas, una villa que, gracias al impulso de los indianos y su relación con arquitectos como Gaudí y Doménech i Montaner, se convirtió en uno de los epicentros del modernismo en el norte de España.
Además de su indudable valor estético, esta puerta representa una fascinante historia de supervivencia arquitectónica: una obra que desapareció en su emplazamiento original y encontró una nueva vida en otro lugar, gracias al empeño de quienes admiraban la genialidad de su diseño.
Hoy, quienes pasean por la zona de Santa Lucía pueden contemplar este vestigio del ingenio de Gaudí, una obra que, aunque replicada, mantiene la esencia de su creador y se integra perfectamente en el entorno de la costa cántabra. Un rincón imprescindible para los amantes de la arquitectura y de la historia del modernismo.