¿Sabías que la primera casa con electricidad en España está en esta localidad cántabra?
Desde su pasado como pueblo ballenero hasta su conversión en un enclave aristocrático impulsado por los indianos, Comillas es un ejemplo de transformación y esplendor arquitectónico. La visita del rey Alfonso XII en 1881 marcó el inicio de su auge, consolidando su reputación como un destino de moda entre la élite de la época.
Un pueblo con historia y tradición
Antes de su conversión en una villa aristocrática, Comillas era un puerto pesquero con una próspera industria ballenera. Durante siglos, los marineros locales cazaron la ballena franca del Cantábrico, cuya presencia en la costa fue clave para el desarrollo económico de la villa. Esta actividad finalizó en 1720, pero la destreza de los arponeros comillanos hizo que fueran contratados en buques balleneros de todo el mundo. A día de hoy, la memoria de esta tradición persiste en lugares como el peñasco de la Ballena, donde antiguamente se despiezaban los cetáceos capturados, y en el Miradoiro, una de las atalayas utilizadas para la vigilancia del mar.
El impulso del Marqués de Comillas
El auge de Comillas como destino de moda se debe en gran medida a Antonio López y López, el primer marqués de Comillas. Este indiano, que emigró a Cuba con apenas 14 años y amasó una gran fortuna en negocios de navegación y comercio, convirtió su villa natal en un referente del modernismo y la arquitectura aristocrática.
El Palacio de Sobrellano: la primera casa con electricidad en España
Uno de los grandes legados del marqués es el Palacio de Sobrellano, una obra del arquitecto Joan Martorell que fue concebida como residencia de verano para la familia y para acoger al rey Alfonso XII en sus visitas a la villa. Este suntuoso edificio neogótico, con balaustres de mármol, maderas tropicales, altísimos ventanales y una impresionante sala del trono, se convirtió en un símbolo de la nueva Comillas. Dato curioso: el palacio fue el primer edificio de España en contar con luz eléctrica.
La Universidad Pontificia de Comillas
Otro de los proyectos del marqués fue la Universidad Pontificia de Comillas, construida en lo alto de la villa con vistas privilegiadas al mar. Concebida originalmente como un seminario para niños pobres, el proyecto fue continuado por su hijo, Claudio López Bru, tras la muerte del marqués en 1883. Con el tiempo, la universidad adquirió prestigio y convirtió a Comillas en una referencia internacional en formación teológica.
El Capricho de Gaudí: una joya del modernismo
Uno de los mayores atractivos de Comillas es El Capricho, una obra del joven Antoni Gaudí encargada por el indiano Máximo Díaz de Quijano. Esta casa de ensueño, con una estética que recuerda a una versión modernista del cuento de Hansel y Gretel, destaca por su fachada de ladrillo y azulejos, su característica torre en forma de periscopio y los motivos musicales presentes en su decoración. Aunque Gaudí nunca visitó Comillas, su amigo Cristóbal Cascante se encargó de ejecutar el proyecto siguiendo las indicaciones del arquitecto catalán.
El cementerio de Comillas: un escenario gótico junto al mar
Entre los lugares más icónicos de la villa se encuentra su cementerio, uno de los más bellos de España. Construido sobre las ruinas de una antigua iglesia del siglo XVI, fue transformado en un camposanto por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Su elemento más representativo es la escultura del Ángel Exterminador, una sobrecogedora figura esculpida por Josep Llimona, que corona el recinto.
Un entorno natural incomparable: Oyambre y la Ría de la Rabia
Más allá de su riqueza arquitectónica, Comillas se encuentra rodeada de algunos de los paisajes más espectaculares de Cantabria. A pocos kilómetros, el Parque Natural de Oyambre y la Ría de la Rabia ofrecen un entorno de dunas, acantilados y bosques, ideal para los amantes del surf y el senderismo. La playa de Oyambre, con sus impresionantes olas, es un destino popular para los aficionados a este deporte.