TRAGEDIA LA DANA

Ribera desbordó el Magro con 7.000 millones de litros sin evacuar pueblos: "El agua que iba a bajar nos iba a matar"

La presa de Forata, el primer 'freno' sin el que todo habría supuesto una mayor tragedia

La ministra Teresa Ribera ordenó un vertido masivo del embalse de Forata durante la DANA que azotó Valencia, inundando pueblos y dejando un saldo trágico de vidas y daños materiales. 

Los alcaldes de la zona denuncian la falta de avisos para evacuar a la población y califican la gestión como "un tsunami deliberado".

El precio del desastre: inundaciones, muertos y un desagüe sin alertas

El 29 de octubre, la presa de Forata alcanzó su capacidad máxima, poniendo en peligro su estructura. Desde las 19:00 horas, Transición Ecológica desaguó 7.000 millones de litros al río Magro para evitar su rotura. Sin embargo, según documentos en poder de EsDiario, ni Ribera ni la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) alertaron a los pueblos aguas abajo del impacto que tendría esta medida.

En menos de doce horas, municipios como Algemesí, Carlet, l'Alcúdia y Guadassuar quedaron sumergidos bajo un caudal devastador. El alcalde de Algemesí, José Javier Sánchis (PP), denuncia: "Se hubiesen salvado vidas si nos hubiesen avisado", lamentando la muerte de tres vecinos en su localidad y nueve en total en la región.


El desagüe sin alertas: entre la urgencia y la negligencia

La CHJ había avisado de la amenaza desde las 18:00 horas, señalando "peligro de rotura controlable". Para evitarlo, el ministerio de Ribera optó por un desagüe masivo que comenzó esa misma tarde, reduciendo el nivel del embalse en un hectómetro cúbico, lo que equivale a 1.000 millones de litros.

Para la medianoche, la presa había liberado 7 hectómetros cúbicos, suficientes para abastecer a 100.000 personas durante un año, pero que en este caso arrasaron pueblos sin previo aviso. La CHJ aseguró que se informó tanto a la Generalitat Valenciana como a la Delegación del Gobierno, pero los alcaldes afectados insisten en que jamás recibieron una alerta clara para evacuar a la población.


"Nadie nos dijo que el agua iba a matarnos"

Sánchis describe la desolación: "Bastaba un simple mensaje. Si nos hubieran dicho que el agua iba a bajar de esa forma, podríamos haber evacuado a los vecinos". Otros municipios afectados, como Montroi, Alfarp y Real, relatan historias similares. Según los documentos revisados, a las 16:55 horas la CHJ ya alertaba que el Magro podía superar los 1.000 metros cúbicos por segundo debido a los vertidos, pero no se tomaron medidas preventivas.

A las 18:30 horas, Algemesí ya estaba bajo el agua, y los vecinos tuvieron que ser rescatados de manera desesperada. "El agua llegó como un tsunami", aseguran testigos.


Ribera, bajo la lupa: "El agua que iba a bajar os iba a matar"

La ministra Ribera ha evitado responder directamente sobre los detalles de los desembalses de Forata. Su gestión, sin embargo, ha sido ampliamente criticada por los alcaldes, quienes señalan que la decisión de liberar agua sin una estrategia de evacuación convirtió un problema técnico en un desastre humanitario.

Desde Transición Ecológica se defienden asegurando que la rotura de la presa habría sido catastrófica, pero los afectados insisten en que la falta de información adecuada fue la verdadera tragedia.


El precedente del Poyo y las dudas sobre la gestión

Este no es el primer episodio que pone en duda la gestión del ministerio de Ribera. Como ya desveló EsDiario, en 2022 se enterró un proyecto para blindar el barranco del Poyo, lo que habría mitigado los efectos de la DANA. A esto se suma la falta de alertas durante las horas críticas del desborde del Magro, que dejó a los municipios indefensos frente a la fuerza del agua.


"7.000 millones de litros no son un alivio, son un tsunami", concluyen los afectados, quienes reclaman justicia para las víctimas y exigen explicaciones al Gobierno. ¿Quién asumirá la responsabilidad por estas decisiones? Mientras tanto, los pueblos del Magro intentan reconstruirse entre el lodo y la rabia de una tragedia que pudo haberse evitado.