Pedro Sánchez visita Valencia entre aplausos organizados y silbidos contenidos

El presidente del Gobierno a su llegada a la reunión con víctimas de la dana. /X

El presidente visita la Comunidad Valenciana 200 días después de su espantada de Paiporta, sin pisar la zona cero de la riada | Afectados por la DANA denuncian trato desigual ante los cordones policiales

La imagen que dejó este jueves la visita de Pedro Sánchez a la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana fue una síntesis perfecta del clima de polarización política que atraviesa el país. A un lado, simpatizantes socialistas arengados para aplaudir al presidente. Al otro, afectados por la DANA y críticos del Ejecutivo, contenidos a distancia por un despliegue policial notablemente más riguroso.

La jornada, marcada por el recuerdo de la devastadora riada del pasado 29 de octubre, se vio teñida por la controversia. Sánchez regresaba a Valencia, pero no a la zona cero. Se cumplían 200 días desde su abrupta retirada de Paiporta —salida por la puerta trasera— dejando a los Reyes y al presidente autonómico, Carlos Mazón, en solitario en una visita institucional aún recordada por su carga simbólica.

Aplausos dentro, silbidos fuera

A las 10:30 de la mañana, mientras los medios esperaban su acreditación, una simpatizante del PSOE animaba con desparpajo a sus compañeros: “Venga va, que viene el jefe y hay que saludarle y aplaudirle”. El redactor de El Debate fue testigo de cómo un grupo de afines al PSOE, incluso con camisetas partidistas, ocupaban una posición destacada junto a la entrada del edificio. Dentro del cordón de seguridad. Como invitados.

Sin cortes de tráfico ni presencia institucional destacada, Sánchez llegó a las 11:34 h. Accedió rápidamente al edificio, donde le aguardaban Pilar Bernabé y representantes de las asociaciones de víctimas. Pero la atención pública se concentraba en el exterior.

Dispersión selectiva

A escasos metros, otra treintena de personas, ciudadanos críticos con el presidente, muchos de ellos afectados por la DANA, se veían contenidos detrás de un cordón policial más férreo, junto a la muralla del antiguo cauce del Turia. Mientras tanto, los simpatizantes socialistas coreaban sin restricciones lemas como “Pedro, no estás solo” o “Mazón dimisión”, en un ambiente festivo que contrastaba con la indignación al otro lado de la calle.

Testigos presenciales relataron cómo la Policía permitía libremente la presencia y actividad de unos, mientras intervenía para dispersar, limitar e identificar a otros. Una situación que ha sido interpretada por varios asistentes como una doble vara de medir basada en la afinidad política.

Sin visita a la zona afectada

Aunque la visita se enmarcaba en una reunión con asociaciones de víctimas de la DANA, no estaba previsto —ni se produjo— un regreso del presidente a las zonas afectadas directamente por las inundaciones. Tampoco se anunciaron nuevas medidas concretas de apoyo.

La ausencia de Sánchez en el terreno de los hechos, incluso tras haber transcurrido más de medio año desde la catástrofe, fue leída por muchos afectados como un nuevo gesto de desdén institucional. Algunos de los presentes señalaron su “hartazgo” ante lo que consideran una utilización política de las víctimas sin una voluntad real de solucionar los problemas derivados de la riada.

Escenario de polarización

La escena vivida en Valencia fue, en palabras de un agente local, “una postal del país actual”. Dos Españas enfrentadas a metros de distancia, separadas por una línea policial y un relato opuesto. Mientras unos aplaudían al líder socialista organizadamente, otros clamaban por la atención del Estado a sus dramas reales y cotidianos.

Pedro Sánchez continúa su hoja de ruta electoral y su narrativa de “resistencia”. Pero en su recorrido, el contraste entre el aparato movilizado y la calle espontánea comienza a dibujar una grieta profunda en la percepción pública, no sólo sobre su figura, sino sobre la forma de gobernar. El pulso no cesa. Y en ciudades como Valencia, las cicatrices de una riada parecen hoy superadas por las de un país dividido.