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La película que Harrison Ford reconoce que no debió rodar: “No fue una buena elección”

Harrison Ford attends the 31st Annual Screen Actors Guild Awards at Shrine Auditorium and Expo Hall on February 23, 2025 in Los Angeles, California. Photo: C Flanigan/imageSPACE
Harrison Ford reconoció que su papel como comandante ruso en K-19 fue un error profesional. El público rechazó verlo fuera de sus habituales personajes estadounidenses de acción y liderazgo.

Harrison Ford, figura consolidada en el cine de acción y aventura, ha reconocido que uno de sus proyectos más ambiciosos no fue bien recibido por el público. Se trata de K-19: The Widowmaker, película de 2002 dirigida por Kathryn Bigelow, en la que interpretó a un comandante de submarino ruso. A pesar de la inversión económica y del intento por romper con los estereotipos de su carrera, el largometraje no logró conectar con los espectadores ni en taquilla ni en crítica.

El filme marcó un hito como la primera producción de más de 100 millones de dólares dirigida por una mujer. Sin embargo, su fracaso comercial supuso un punto de inflexión. La transformación de Ford en un personaje ajeno a sus habituales roles de héroe estadounidense generó rechazo. El actor intentó adoptar acento ruso, aunque él mismo ha admitido que la elección no fue acertada.

En una entrevista concedida a Tufts Daily, el actor señaló: “Creo que, desde una perspectiva profesional, mucha gente diría que no fue una buena elección interpretar ese papel”. Añadió: “El público que me ha visto en el pasado no estaba interesado en verme interpretar a un capitán de submarino ruso, un enemigo de Estados Unidos, por así decirlo”.

Ford explicó que el propósito de aceptar el papel era precisamente romper con su encasillamiento en ciertos perfiles: «Por eso lo hice», dijo. «Para chocar con barreras, por así decirlo. Tras chocar, uno quiere volver a algo que funcione, intentar hacer películas diferentes».

Desde entonces, en más de dos décadas, el actor no ha vuelto a interpretar a personajes no estadounidenses, lo que sugiere que el mal resultado de K-19 dejó una huella significativa en sus decisiones posteriores.