Cine español

Mariano Ozores dejó una rentable herencia cultural y empresarial

La herencia empresarial de Ozores sigue viva en restaurantes madrileños. / EP

Corero, sociedad fundada por Ozores, gestiona varios locales en Madrid. Santiago Segura elogia su agilidad creativa. El director adaptaba la actualidad en clave cómica con gran éxito popular.

Mariano Ozores, director de 96 películas que sumaron cerca de 87 millones de espectadores, falleció esta semana dejando tras de sí una trayectoria que no solo impulsó el cine popular en España durante décadas, sino que también favoreció económicamente a numerosos actores, productores y empresas relacionadas con la industria audiovisual. Su figura ha sido valorada tanto por su contribución a la taquilla como por su capacidad para conectar con amplios sectores del público.

Desde su entorno familiar y profesional, se destaca su influencia como creador de un cine que generaba beneficios y que, según varios testimonios, proporcionó estabilidad económica a quienes trabajaron con él. Aunque el propio Ozores evitaba abordar temas financieros, su rentabilidad para el sector es reconocida por todos los que participaron en sus producciones.

La gestión financiera en manos de la familia

Según declaraciones de Teresa Ozores, hija del director y de la actriz Teresa Arcos, fallecida en 2019, la administración económica familiar fue responsabilidad de su madre. “Era mi madre la que llevaba las cuentas familiares”, afirma. Teresa subraya que su padre no mostraba especial interés por el dinero y que evitaba hablar de temas económicos. “No le gustaba hablar de dinero. Nunca ha sido un tema que le interesara”, añade.

Pese a esta actitud personal, su impacto económico es innegable. “Mi padre ha ayudado a mucha gente, a la familia”, afirma Teresa. “A la industria le hace falta un Ozores”, concluye, recordando una frase atribuida a Pilar Miró: “Pilar Miró, que Dios la tenga en su gloria, dijo una vez que mi padre hacía cine para fontaneros. ¿No tienen derecho los fontaneros a ver cine?”

Corero S.L., el negocio activo de los Ozores

A nivel empresarial, Mariano Ozores fundó en 1992 la sociedad limitada Corero, dedicada al sector de la hostelería. Esta es la única entidad mercantil del cineasta que se mantiene activa en la actualidad. Durante los últimos 17 años, la gestión ha estado en manos de su nieta Adriana Soto Ozores, que figura como socia gerente en su perfil profesional. La empresa opera Le Chateau de L’Entrecôt, un restaurante ubicado en Madrid desde 2008, así como el Café Botanique, situado en el área comercial de Las Cuatro Torres, una zona financiera de la capital.

Además, la familia opera una panadería en el centro comercial La Vaguada, donde recientemente se publicó una oferta de trabajo para cubrir un puesto de pastelero. En el organigrama de Corero, Belén Soto Ozores desempeña funciones de administración y contabilidad. La sociedad presentó en 2023 un activo no corriente de 345.461,14 euros y mantenía 57.690 euros en caja.

Eurodoce, otra sociedad ya disuelta

Mariano Ozores también fundó en 1982 la empresa Eurodoce, una sociedad anónima dedicada al “asesoramiento inmobiliario” y los servicios financieros. Su sede estuvo en la calle Velázquez de Madrid. La entidad fue liquidada en 2013, tres años antes de que la Academia del Cine le concediera el Goya de Honor en 2016.

El patrimonio familiar y los inmuebles

El patrimonio inmobiliario de la familia Ozores incluye tres propiedades registradas a nombre de su hija, Teresa Ozores, ubicadas entre la ciudad de Madrid y la provincia de Cáceres, según datos del Registro de la Propiedad. La vivienda principal del clan familiar se sitúa en el barrio de Arturo Soria, en el norte de Madrid, y su valor estimado según el portal inmobiliario Idealista ronda los 2 millones de euros.

Visiones desde la industria: rentabilidad y método de trabajo

Productores y cineastas que trabajaron con Ozores coinciden en la importancia económica de su obra. Enrique Cerezo, productor cinematográfico, reconoce que no recuerda con precisión las cifras acordadas con Ozores por dirigir títulos como Pelotazo nacional o Disparate nacional, pero destaca que “si por película hacía un millón de espectadores, pues claro que era rentable”. Y añade: “Era rentable para el productor, para el cine y para el distribuidor”.

Cerezo también enfatiza la constante demanda de trabajo del director. “Todo el mundo le contrataba porque era un director cojonudo, con el que todos querían trabajar. Si hacías con él tres o cuatro películas, pues estaba muy bien porque había mucho dinero”, asegura. No obstante, señala que no recuerda si el importe del contrato variaba en función de la taquilla: “No lo recuerdo”.

Cine coyuntural y éxito de taquilla

El estilo de trabajo de Mariano Ozores se centraba en reflejar el contexto inmediato. Realizaba lo que algunos colegas definen como “cine de última hora”, capaz de adaptar hechos recientes al lenguaje cinematográfico de forma ágil y accesible. “Mariano Ozores era un fenómeno sociocultural”, sostiene Santiago Segura, quien destaca su capacidad para realizar obras “coyunturales”.

Segura describe un proceso productivo veloz: “Quedaban en un chalé. Pasaban cuatro días escribiendo un guion. Dos semanas de rodaje. Y a los tres meses tenías una película que contaba, en clave de humor, lo que estaba pasando”. En su opinión, esa dinámica hoy es inviable debido a los nuevos tiempos de producción.

Una conexión directa con el público

El cine de Ozores no puede analizarse con criterios actuales, ni en cuanto a presupuesto ni en relación con los temas tratados. Según Segura, su humor local tenía un alcance masivo. “Siempre se cuenta que George Lucas decidió retrasar el estreno de El imperio contraataca en España para no coincidir con Los bingueros”, recuerda. Aunque no se puede determinar con precisión si Ozores acumuló una gran fortuna, el impacto económico fue amplio: “No sé si se enriqueció. Sí tuvo mucha fuerza porque el humor local tiene mucha fuerza”.

Segura también critica las comparaciones con estándares actuales: “Me cabrea cuando oigo hablar de manera despectiva de Mariano Ozores. Hizo cine muy rentable para mucha gente. España es España, en el sentido de que aquí se pagaba mucho menos a los actores de comedia que, por ejemplo, en Francia”.

Un legado artístico con cifras de gran alcance

Para Santiago Segura, la obra de Ozores está compuesta por “una filmografía ingeniosa, con chispa y actores que lo hacían muy bien”. De las 98 películas que dirigió, afirma que si se seleccionan los momentos más destacados, podrían reunirse “diez comedias magistrales”, algo que no todos los directores pueden asegurar.

Por encima de todo, Ozores priorizaba entretener: “El objetivo era divertir”, afirma Segura. Y ese vínculo con el espectador fue constante. “El cine era el ocio prioritario. El megaplan. Mariano tenía un idilio con el público”.