Cine

Eduard Sola emociona a España con su discurso en los Premios Gaudí

El guionista Eduard Sola recibe el premio a mejor guión original durante la entrega de los XVII Premis Gaudí de cine. / Lorena Sopêna
Eduard Sola, ganador del Premio Gaudí a Mejor Guion, conmueve a España con un discurso sobre el progreso social, la educación pública y el legado de su abuelo analfabeto, abogando por la inclusión y la acogida.

El guionista Eduard Sola, ganador del premio a Mejor Guion por Casa en flames en la 17ª edición de los Premios Gaudí, dejó a los asistentes y a miles de espectadores con un nudo en la garganta con su emotivo discurso. Durante su intervención, Sola no solo reflexionó sobre su carrera, sino que también rindió homenaje a su familia, especialmente a su abuelo, un hombre analfabeto que vivió una vida marcada por las dificultades sociales y culturales.

Un discurso que rinde homenaje a la familia y al progreso

"Si mi abuelo era analfabeto y yo me dedico a escribir, es porque algo ha pasado, y eso se llama progreso", afirmó Sola, quien subrayó la importancia de la educación y el esfuerzo colectivo como motores de cambio social. Su discurso, que rápidamente se viralizó en las redes sociales, conmovió a quienes escucharon cómo el guionista resumía en sus palabras la evolución de su familia a lo largo de tres generaciones.

El "charnego" como símbolo de lucha y superación

Sola comenzó su discurso destacando su identidad como charnego, término que en Cataluña se refiere a aquellos que han nacido en otras regiones de España y se han establecido en la comunidad catalana. Con orgullo, el guionista explicó que su familia no se parecía a las típicas familias que uno podría imaginarse viviendo en la Costa Brava, sino que sus raíces eran humildes y se encontraban en Andalucía. A pesar de ello, Sola reconoció que lo que ha logrado es fruto de un proceso de integración y superación personal que, lejos de ser un enfrentamiento, representa un testimonio de progreso social.

El abuelo analfabeto y su legado de lucha

El guionista no dudó en centrar su discurso en la figura de su abuelo, un hombre que, a pesar de ser analfabeto, dejó una huella profunda en la vida de Sola. "Mi abuelo escondió toda su vida que no sabía leer ni escribir", confesó el guionista, quien describió cómo este hecho marcó su infancia y cómo su familia tuvo que enfrentarse a la discriminación y los prejuicios. "Podría entender este premio como una venganza contra aquellos que se aprovecharon de sus carencias", reflexionó, aunque rápidamente matizó que prefería interpretarlo como una celebración del progreso.

La importancia de la educación y la inclusión

Eduard Sola destacó que el premio que acababa de recibir no solo era fruto de su esfuerzo individual, sino de todo un sistema que promueve la igualdad de oportunidades. En su intervención, hizo especial énfasis en el papel crucial de la educación pública, los casales y la comunidad en su formación. "Si estoy aquí, recogiendo un Gaudí, no es gracias solo a mí, sino a la escuela pública", aseguró. Con un mensaje contundente, pidió a la sociedad catalana y española que siguiera siendo un ejemplo de acogida para todos aquellos que, como sus abuelos, venían de fuera y buscan una vida mejor.

Un llamado contra la xenofobia y a favor de la integración

Antes de concluir su discurso, Sola lanzó un mensaje enérgico contra los xenófobos y los que aprovechan las desigualdades sociales. "Enviamos a la mierda a los xenófobos, los que se aprovechan de los demás", sentenció. Sola cerró su intervención con una visión optimista y esperanzadora, donde reafirmó su confianza en el futuro: "Sigamos acogiendo a los de fuera con los brazos abiertos, y veremos cómo en unos años escribirán grandes historias catalanas".