Cine

Belén Rueda y un vestido maldito: la película que mezcla bullying, fantasmas y dolor emocional

Belén Rueda regresa al terror con 'El Vestido'. / EP
Belén Rueda protagoniza El vestido, un thriller de terror psicológico que aborda el acoso escolar, el trauma familiar y los fantasmas del pasado, mientras reflexiona sobre redes sociales y menores.

La actriz Belén Rueda vuelve al cine de terror con El vestido, un thriller psicológico y sobrenatural dirigido por Jacob Santana que aborda el bullying, la familia y los fantasmas emocionales que persisten incluso cuando se intenta empezar de cero. La película llegará a los cines el próximo 13 de febrero.

Un thriller que mezcla terror, bullying y trauma emocional

El vestido construye su relato desde una atmósfera inquietante en la que lo sobrenatural sirve como espejo de conflictos muy reales. El filme pone el foco en el acoso escolar, el dolor heredado y las consecuencias de la violencia emocional tanto en el entorno educativo como en el familiar.

Belén Rueda interpreta a Alicia, una mujer que se muda con su hija Carla (Vera Centenera) a una nueva vivienda marcada por un pasado trágico. Varias familias que la habitaron anteriormente sufrieron desgracias inexplicables, especialmente las niñas. El eje del misterio es un vestido azul antiguo, que conecta a Carla con el fantasma de una niña que vivió allí décadas atrás.

El debate sobre el uso del móvil en menores y las redes sociales

Coincidiendo con el estreno, la actriz se ha pronunciado sobre la propuesta del Gobierno de prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales, defendiendo la necesidad de combinar regulación y educación.

“La prohibición nunca es buena, pero es cierto que al estar prohibido hay una conciencia”, señaló Rueda en una entrevista con Europa Press, subrayando que la medida puede favorecer un debate social y familiar sobre el uso del móvil en menores.

La actriz alertó de la influencia que ejercen no solo los amigos, sino también personas desconocidas a través de las plataformas digitales. “No hay nada perfecto, pero el hecho de que exista la medida y se hable de ella ya genera concienciación”, afirmó.

Una comparación con la prohibición de beber y conducir

Rueda comparó esta posible restricción con la prohibición de beber y conducir, recordando cómo cambió la mentalidad social tras la implantación de esa norma. “En mi generación se cogía el coche habiendo bebido mucho”, rememoró, destacando que las nuevas generaciones sí tienen interiorizada esa responsabilidad.

Aunque reconoce que los cambios impuestos generan rechazo inicial, considera que el uso de los teléfonos móviles “se ha ido un poco de las manos”. “Antes se daban los móviles para llamar en caso de necesidad; ahora toda la vida está en los teléfonos”, advirtió.

El amor de Belén Rueda por el cine de terror

Durante la entrevista, la actriz reafirmó su vínculo con el género de terror, que junto a la comedia considera uno de los más directos para conectar con el público. Según explicó, el terror permite a los intérpretes explorar “extremos muy altos de descontrol” y “lugares muy bajos de dolor”, sensaciones que acompañan al espectador y refuerzan la empatía con los personajes.

“Me apetecía volver al género”

Rueda confesó que El vestido supone un regreso buscado al terror. “Me apetecía, de una manera romántica, volver otra vez al género”, señaló, destacando su implicación temprana en el proyecto junto al director Jacob Santana y el productor Frank Ariza, participando desde las primeras fases del guion.

Un personaje marcado por una relación tóxica y el rechazo escolar

Alicia llega a la nueva casa “bajo mínimos”, tras separarse de una pareja tóxica, y se enfrenta además al sufrimiento de ver cómo su hija no es aceptada en el nuevo colegio. La película refleja cómo, tras la aparente belleza de lo cotidiano, pueden esconderse el dolor y lo terrible, una dualidad que, según Rueda, es la esencia del terror.

La interpretación por encima de la técnica

En el rodaje, la actriz apuesta por dejarse llevar emocionalmente. “Cuando dicen ‘acción’, quiero que no haya ningún elemento que me perturbe, y si me perturba, voy a dejar que me perturbe”, concluyó.