Investigación espacial

Rusia desarrolla un motor de plasma para viajar a Marte

Rusia prueba un motor de plasma que podría reducir el viaje a Marte a entre 30 y 60 días. / EP
Rusia desarrolla un prototipo de motor de plasma capaz de reducir el viaje a Marte a entre 30 y 60 días, utilizando hidrógeno, campos electromagnéticos y energía nuclear.

La investigación espacial ha registrado un nuevo desarrollo con la presentación de un avance tecnológico en Rusia. Según un informe del diario Izvestia, científicos de la corporación estatal Rosatom han construido un prototipo de laboratorio de un motor eléctrico de plasma para cohetes. El sistema se basa en un acelerador de plasma magnético y busca reducir el tiempo necesario para los viajes interplanetarios.

El proyecto plantea acortar de forma significativa la duración de las misiones tripuladas. De acuerdo con Alexey Voronov, primer subdirector general de ciencia del Instituto de Investigación de Rosatom en Troitsk, la tecnología permitiría que un trayecto a Marte se realice en un periodo estimado de entre 30 y 60 días.

El motor funciona mediante un modo de pulso periódico y alcanza una potencia media de 300 kilovatios. Este rendimiento permite que la nave alcance velocidades superiores a las de los motores químicos convencionales. El sistema utiliza hidrógeno como sustancia de trabajo: al pasar entre dos electrodos sometidos a alto voltaje, el gas se transforma en plasma y es expulsado por un campo magnético a una velocidad aproximada de 100 kilómetros por segundo.

«En las unidades de potencia tradicionales, la velocidad máxima del flujo de materia es de unos 4,5 km/s, lo que se debe a las condiciones de combustión del combustible. Por el contrario, en nuestro motor, el cuerpo de trabajo son partículas cargadas que se aceleran mediante un campo electromagnético. Esto permite alcanzar velocidades mucho mayores», explicó Alexey Voronov a Izvestia.

El motor ofrece un empuje estimado de unos 6 newtons, una medida de fuerza que indica la capacidad de aceleración del sistema en el vacío. Según los responsables del proyecto, esta capacidad permitiría realizar viajes interplanetarios y potencialmente desplazamientos más allá del sistema solar. Para comprobar el funcionamiento del prototipo, los ingenieros realizan pruebas en una cámara de vacío de 14 metros de longitud equipada con sensores que reproducen condiciones del espacio.

El sistema requeriría un esquema de lanzamiento combinado. La nave se colocaría primero en órbita mediante cohetes convencionales y, una vez allí, activaría la propulsión de plasma alimentada por un reactor nuclear instalado a bordo.

El desarrollo del proyecto se produce en un contexto complejo para la industria espacial rusa. Según Popular Mechanics, el director de RSC Energia, Igor Maltsev, ha reconocido las dificultades financieras que atraviesa el sector.

A pesar de ello, Rosatom mantiene el calendario previsto y confía en disponer de un modelo de vuelo del sistema hacia 2030.

«Se ha preparado un prototipo de motor. Está destinado a pruebas en tierra y al desarrollo de diversos modos de funcionamiento del motor. Según el plan, el modelo de vuelo de la unidad aparecerá en 2030», afirmó Konstantin Gutorov, asesor científico del proyecto, según Izvestia.

Uno de los objetivos actuales es demostrar la duración operativa del sistema. Las pruebas han mostrado una capacidad de funcionamiento superior a las 2400 horas, un tiempo considerado suficiente para completar un transporte hacia Marte.

El desarrollo de esta tecnología podría tener implicaciones en la exploración del planeta rojo. Reducir el tiempo de viaje disminuiría la exposición de las tripulaciones a la radiación cósmica, uno de los principales riesgos en misiones espaciales prolongadas.

El diseño prevé que la nave utilice un reactor nuclear para alimentar el sistema de propulsión y mantener una aceleración constante durante gran parte del trayecto. Según estimaciones citadas por World Nuclear News, esto permitiría recorrer una distancia de unos 140 millones de millas con una velocidad media cercana a las 195.000 millas por hora.

La fase actual del proyecto se centra en comprobar la viabilidad del diseño para su uso en naves espaciales y en evaluar los costes de producción de futuras unidades.