La NASA detecta una base militar enterrada en Groenlandia

La NASA ha identificado Camp Century, base militar estadounidense sepultada bajo 30 metros de hielo en Groenlandia. El hallazgo fue accidental durante pruebas con radar en abril de 2025.
La NASA detecta Camp Century bajo el hielo y alerta de riesgos por deshielo. / EP
La NASA detecta Camp Century bajo el hielo y alerta de riesgos por deshielo. / EP

Científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA han identificado una instalación militar estadounidense enterrada bajo unos 30 metros de hielo en el norte de Groenlandia. Se trata de Camp Century, una base construida durante la Guerra Fría que permanecía sepultada desde finales de los años sesenta. El hallazgo se produjo en abril de 2025 durante un vuelo científico. Según explicó Alex Gardner, experto en criosfera del JPL, «al principio no sabíamos qué era».

El equipo utilizaba el Radar de Apertura Sintética en Vehículo Aéreo No Tripulado (UAVSAR), diseñado para analizar las capas internas del hielo y su interacción con el lecho glaciar. Mientras realizaban pruebas de calibración, el sistema detectó una gran estructura subterránea que posteriormente fue identificada como Camp Century. Chad Greene, responsable del proyecto, señaló: «Estábamos buscando entender cómo las capas de hielo reaccionan al calentamiento global y cómo se proyecta su derretimiento. Fue un descubrimiento completamente accidental».

Camp Century fue inaugurada en 1959 por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos. Además de servir como laboratorio para estudiar técnicas de construcción en condiciones árticas, formó parte de los planes de defensa estratégica para el posible despliegue de misiles nucleares. El complejo contaba con más de 1,2 kilómetros de túneles interconectados, con capacidad para unas 200 personas, e incluía dormitorios, hospital, laboratorio, capilla, biblioteca y zonas recreativas. Funcionaba con el reactor nuclear portátil PM-2A y fue abandonado en 1967.

La tecnología empleada en el hallazgo es un radar polarimétrico de banda L que opera a 1,26 GHz y permite mediciones interferométricas para analizar deformaciones del terreno. Ofrece una resolución horizontal de seis metros y un ancho de franja de 20 kilómetros desde una altitud de 12 kilómetros. El sistema mide la distancia mediante el envío de ondas de radio y el registro de su retorno. Las imágenes obtenidas confirmaron la ubicación de los túneles y su correspondencia con los planos históricos. Greene indicó: «Podemos ver cómo las estructuras paralelas coinciden con los planos originales de la base, lo que nos permite entender mejor cómo se construyeron y cómo el hielo las ha deformado con el tiempo».

Aunque la base no supone actualmente un riesgo inmediato, los investigadores advierten de que el deshielo podría exponer residuos acumulados durante décadas. Gardner afirmó: «Es un recordatorio de que la historia humana puede reaparecer en los lugares más inesperados a medida que cambian los ecosistemas».

Diversos estudios apuntan a que, hacia finales del siglo XXI, la capa de hielo de Groenlandia podría registrar una pérdida neta de masa. En Camp Century permanecen almacenados aproximadamente 200.000 litros de diésel, 24 millones de litros de aguas residuales y cantidades no determinadas de residuos radiactivos de bajo nivel y PCBs. El agua de deshielo podría movilizar estos contaminantes hacia otras zonas.

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