ciencia y tecnología

Despegó con éxito, falló en órbita y ardió en la reentrada: así fue el vuelo del cohete Starship

El cohete lanzado por Space X. / Space X

No abrió su bodega, no reentró con éxito y cayó en el Índico, pero la Starship no decepciona: SpaceX acelera su ruta hacia el espacio profundo con cada error

El sueño de Elon Musk de colonizar Marte y revolucionar los viajes espaciales ha sufrido un nuevo revés. El noveno vuelo de prueba del colosal cohete Starship, el sistema de lanzamiento más poderoso jamás construido por SpaceX, terminó en llamas sobre el océano Índico tras un fallo en la maniobra de reentrada. Sin embargo, lo que para muchos podría parecer un desastre más, para Musk y su equipo representa otro paso adelante dentro de su filosofía de “fallar rápido, aprender rápido”.

Un despegue prometedor... seguido de un desenlace previsto

El 27 de mayo de 2025, Starship despegó desde la base Starbase en Texas a las 18:36 hora local. Esta vez, todos los motores del propulsor Super Heavy —33 en total— se encendieron con éxito, permitiendo una separación de etapas limpia, uno de los hitos que SpaceX llevaba tiempo intentando dominar.

Más aún, el propulsor fue reutilizado, una novedad que, pese a su posterior explosión durante la maniobra de amerizaje, marca un avance crucial hacia el objetivo de hacer este sistema completamente reutilizable.

Fallos en órbita: sin carga útil y sin orientación

La parte superior de Starship completó correctamente su ascenso orbital, pero falló en dos momentos clave:

  • No se abrió la compuerta de la bodega de carga, lo que impidió desplegar los simuladores de satélites Starlink.

  • Un fallo en el sistema de control de actitud impidió al cohete colocarse en la posición correcta para iniciar la maniobra de reentrada. Como resultado, la nave perdió control y se desintegró en la atmósfera, cayendo al océano Índico.

Pese a ello, Elon Musk celebró públicamente que no se perdieron losetas térmicas durante el ascenso y que los datos obtenidos permitirán mejoras inmediatas.

¿Fracaso o progreso?

La narrativa de SpaceX tras el vuelo ha sido clara: lejos de considerarlo un fracaso, lo ven como un éxito técnico parcial. Por primera vez se lograron dos objetivos clave:

  1. El uso reutilizado de un propulsor Super Heavy.

  2. La completitud del ascenso tanto del propulsor como de la nave superior.

En palabras del propio Musk:

"La cadencia de lanzamiento será más rápida, aproximadamente uno cada tres o cuatro semanas."

Miles de personas siguieron el evento en directo, tanto desde la costa de Texas como a través de la red social X (antes Twitter). En tierra, Musk vestía una camiseta con el lema “Occupy Mars”, mientras que turistas y entusiastas se agrupaban en playas y paseos marítimos para presenciar el despegue.

Esta pasión colectiva refleja que Starship ya no es solo un proyecto técnico: es una visión cultural, científica y comercial sobre el futuro de la humanidad más allá del planeta Tierra.

¿Qué viene ahora?

La estrategia de SpaceX es clara:

  • Aprender de cada fallo.

  • Optimizar los procesos con datos reales.

  • Reducir los costes mediante reutilización.

Cada prueba acelera el camino hacia una nave que pueda llevar grandes cargas y humanos al espacio profundo, ya sea a la órbita terrestre, a la Luna o incluso a Marte. A pesar de los fracasos visibles, la Starship se consolida como una de las piezas clave del futuro aeroespacial, y SpaceX reafirma su apuesta por liderarlo.

Si algo demuestra este nuevo intento es que el camino hacia las estrellas no está hecho de éxitos inmediatos, sino de persistencia, iteración y aprendizaje. En este juego de alto riesgo y alto impacto, cada explosión no es una derrota, sino un paso calculado hacia lo extraordinario. La historia espacial está en construcción, y Starship, aunque aún no ha tocado Marte, ya ha dejado su huella.