ciencia y tecnología

Un visitante de otra estrella cruza el Sistema Solar por única vez

Un cometa llegado de otro sistema estelar ha despertado fascinación, teorías y nuevas preguntas sobre el universo. / nasa
No viene del Sol, no sigue las reglas habituales y ya ha puesto en alerta a la ciencia

Desde finales de 2025, la comunidad científica mantiene la mirada fija en el cielo por la aparición de 3I/ATLAS, un cometa interestelar que ha despertado admiración, expectación y también debate entre astrónomos y astrofísicos de todo el mundo. Se trata de uno de los objetos más singulares observados hasta ahora atravesando el Sistema Solar, tanto por su origen externo como por su comportamiento poco habitual.

Un cometa llegado de fuera del Sistema Solar

El objeto conocido como 3I/ATLAS, también denominado C/2025 N1 (ATLAS), es el tercer objeto interestelar confirmado que se detecta cruzando nuestro entorno cósmico. Fue descubierto por el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) desde Chile, una red diseñada para identificar cuerpos potencialmente peligrosos para la Tierra.

Este cometa presenta un diámetro aproximado de 5,6 kilómetros y se desplaza a una velocidad cercana a los 220.000 kilómetros por hora, siguiendo una trayectoria hiperbólica que confirma su procedencia externa al Sistema Solar. Los cálculos indican que llegó desde la constelación de Sagitario y que su recorrido lo llevará en dirección a la nube de Oort, con un acercamiento notable a Júpiter previsto para marzo de 2026.

Composición química y señales intrigantes

Uno de los aspectos que más interés ha generado es su composición química. Los análisis realizados han detectado moléculas esenciales para la vida, con una presencia destacada de etanol y cianuro, elementos que han alimentado numerosas hipótesis científicas sobre los procesos que pueden darse en cuerpos procedentes de otros sistemas estelares.

Además, 3I/ATLAS muestra una aceleración no gravitacional, es decir, cambios de velocidad y trayectoria que no se explican únicamente por la gravedad de los planetas cercanos. Este comportamiento, junto con la presencia de múltiples colas, algo inédito en un objeto interestelar de estas dimensiones, ha convertido al cometa en un auténtico objeto de estudio.

De la especulación a la explicación científica

En sus primeras observaciones, los cambios repentinos de dirección y su actividad inusual dieron lugar a teorías especulativas. Algunos llegaron a plantear la posibilidad de que se tratara de una nave artificial, mientras que otros acusaron a agencias espaciales de ocultar información. Con el paso de las semanas y la llegada de imágenes más claras, estas hipótesis fueron descartadas.

La explicación más aceptada apunta a que el cometa podría albergar criovolcanes, es decir, volcanes de hielo que expulsan materiales volátiles y metálicos. Este fenómeno ya ha sido observado en mundos helados como Neptuno y Urano, y permitiría entender tanto su aceleración como su elevada actividad.

¿Hasta cuándo podrá observarse desde la Tierra?

El punto de máxima cercanía a la Tierra se produjo el 19 de diciembre de 2025, aunque ya en 2026 el cometa continúa siendo visible mediante telescopios, especialmente si se observa en dirección a la constelación de Virgo. Los expertos señalan que podrá seguirse durante los próximos meses, hasta bien entrada la primavera, antes de alejarse definitivamente y perderse en las profundidades del espacio interestelar.

Actualmente, 3I/ATLAS se encuentra a más de 300 millones de kilómetros de la Tierra, emprendiendo un viaje que lo llevará a continuar su recorrido entre estrellas, quizá sin volver a ser visto nunca más.

Un objeto clave para comprender el universo

Más allá de la expectación mediática, 3I/ATLAS representa una oportunidad científica excepcional. Su estudio permite avanzar en el conocimiento sobre la formación de otros sistemas estelares, la química del espacio profundo y los procesos físicos que actúan en cuerpos que no se originaron alrededor de nuestro Sol.