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El Tour se adentra en el infierno pirenaico con Hautacam como juez implacable

Con Pogacar herido pero combativo y Ben Healy defendiendo el liderato, la batalla por el maillot amarillo entra en territorio sagrado
Varios ciclistas en la tercera etapa del Tour. / Jasper Jacobs
Varios ciclistas en la tercera etapa del Tour. / Jasper Jacobs

La duodécima etapa del Tour de Francia 2025, que conecta Auch con Hautacam a lo largo de 180,6 kilómetros, marca el inicio del tríptico de alta montaña en los Pirineos, un terreno donde la leyenda se encuentra con la crudeza del ciclismo más puro. Será la primera etapa realmente decisiva para los favoritos al maillot amarillo, con casi 4.000 metros de desnivel positivo y una ascensión final que ya ha hecho historia: Hautacam, un fuera de categoría que no perdona.

El esloveno Tadej Pogacar, que sufrió una caída sin consecuencias graves en Toulouse, llega con heridas visibles pero sin perder el hambre de batalla. “Tuve miedo, pensé que me daba con la cabeza en el bordillo”, admitió tras la etapa, pero también dejó claro que este jueves lo dará todo. La carrera necesita a su versión más agresiva, porque la montaña ya no perdona.

La jornada se presenta con un recorrido de libro: una primera mitad más suave da paso a tres colosos. El Col du Soulor (11,8 km al 7,3 %), el explosivo Col des Bordères (3,1 km al 7,7 %) y la icónica subida a Hautacam (13,5 km al 7,8 %), una de las más duras y recordadas de todo el Tour. Fue allí donde, en 2022, Jonas Vingegaard derrotó psicológicamente a Pogacar en una etapa que aún resuena en la memoria colectiva.

Hautacam no es una cima más. Su historia está salpicada de gestas y sombras. Desde la neblina que envolvió el triunfo de Luc Leblanc en 1994 hasta la emocionante victoria de Javier Otxoa en el año 2000, pasando por exhibiciones cuestionadas como la de Bjarne Riis en 1996 o la polémica victoria del dúo Cobo-Piepoli en 2008. En 2014, Vincenzo Nibali casi sentenció el Tour aquí. Cada paso por esta cima deja huella.

“Es la primera auténtica llegada en alto larga y dura de esta edición”, afirma Thierry Gouvenou, responsable del trazado. La expectativa es altísima, y no es para menos: Ben Healy, sorprendente líder tras once etapas, deberá resistir el embate de los grandes escaladores en una cima donde no hay lugar para esconderse.

Y esto no es más que el principio. El viernes espera una contrarreloj en Peyragudes, 10,9 km al 7,9 %, con una rampa final del 15 % que desemboca en el aeródromo ‘007’. Y el sábado llegará otro festín: Tourmalet, Aspin, Peyresourde y Superbagnères, en un día que puede reescribir la clasificación general.

Con estos tres días de alta montaña, el Tour de Francia 2025 entra en su fase más decisiva, donde los valientes atacan, los líderes sufren y las leyendas se forjan. El reloj de Hautacam ya está en marcha.

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