Pogacar resurge en el Mûr-de-Bretagne y vuelve a vestir de oro en la etapa siete
Inabarcable. Inexorable. Imperial. Así fue hoy Tadej Pogacar, el fenómeno esloveno que volvió a apretar los dientes en el corazón de Bretaña para dominar la séptima etapa del Tour de Francia 2025. 197 kilómetros de nervio, vértigo y estrategia entre Saint-Malo y Mûr-de-Bretagne, que culminaron con su segunda victoria parcial y, lo que es más importante, la reconquista del maillot amarillo.
Con una mezcla de frialdad quirúrgica y poderío sin fisuras, Pogacar supo leer la carrera, controlar los tiempos y lanzar su ataque final en el temible Mûr-de-Bretagne, esa colina con alma de montaña que ya es historia del Tour. Allí, tras un ascenso agónico, dejó sin respuesta a un exhausto Mathieu van der Poel, desbancado del liderato por un ciclista que parece no tener límite.
Un nuevo golpe sobre la mesa
Pese a la amenaza latente de un Remco Evenepoel combativo y un Jonas Vingegaard que resistió hasta el último metro, fue Pogacar quien cruzó la meta sin inmutarse, como si pedaleara sobre seda. No hubo muecas de dolor ni gestos triunfalistas: solo la frialdad de quien sabe que el Tour se gana con constancia, no con alardes.
Cuatro podios en siete etapas, dos triunfos, liderato recuperado y una ventaja en la general que empieza a imponer respeto: 54 segundos sobre Evenepoel, 1:11 sobre Vauquelin y 1:17 sobre Vingegaard, quien empieza a asomar su mejor versión tras una crono decepcionante.
Una caída que lo pudo cambiar todo
Pero la jornada no fue solo de luces. A 6 kilómetros de meta, el destino se torció: una montonera brutal dejó por los suelos a nombres clave como João Almeida (compañero de Pogacar), el español Enric Mas, y los combativos Ben Healy, Jack Haig, Santiago Buitrago y Guillaume Martin.
Mas, aunque se reincorporó con rapidez, cedió 51 segundos. Almeida, visiblemente dolorido, cruzó la meta con más de 10 minutos perdidos, un lastre que puede costar caro en el engranaje del UAE Team Emirates-XRG.
El arte de resistir: fugas, esfuerzos y caídas
Durante buena parte de la etapa, el francés Ewen Costiou intentó escribir su propia epopeya en una fuga valiente junto al veterano Geraint Thomas y el español Iván García Cortina, pero el grupo fue engullido a solo 12 kilómetros del final, justo tras el primer paso por el Mûr.
Allí comenzó la danza de la élite: Gall, Jorgenson, Onley, Evenepoel, Narváez y Vauquelin entraron en un puñado de segundos, pero la bonificación y el golpe moral fueron para Pogacar, que no deja resquicio para el error.
📈 Clasificación general provisional tras la etapa 7
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Tadej Pogacar (UAE) – 0:00
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Remco Evenepoel (Soudal Quick-Step) – +0:54
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Kévin Vauquelin (Arkéa-B&B) – +1:11
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Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) – +1:17
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Mathieu van der Poel (Alpecin) – +1:29
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Primoz Roglic (Red Bull-BORA) – +3:06
Lo que viene: velocidad y estrategia
La octava etapa, entre Saint-Méen-le-Grand y Laval, con sus 171,4 kilómetros de perfil llano, será un regalo para los sprinters… si el pelotón les deja. Pero tras el terremoto táctico de hoy, todo es posible.
Pogacar, como un ajedrecista del asfalto, mueve ficha y vuelve a mirar desde arriba. El Tour de Francia entra en su ecuador, y el esloveno ya gobierna el tablero.