Pogacar quiere cerrar el Tour como los grandes: vestido de amarillo y alzando los brazos en París
Tadej Pogacar tiene una cita con la historia. Este domingo, en la última etapa del Tour de Francia 2025, el esloveno buscará poner el broche de oro a su cuarta victoria en la ronda gala de una manera inusual: alzando los brazos en los Campos Elíseos, vestido de amarillo y como vencedor de la jornada. Un gesto cargado de simbolismo que nadie ha conseguido desde Bernard Hinault en 1982.
La etapa final, que discurre entre Mantes-la-Ville y París, rompe por segundo año consecutivo con la tradicional jornada festiva y pasiva. Serán 132,3 kilómetros de tensión, con tres ascensiones a la Butte Montmartre y su explosiva Rue Lepic, a tan solo 6,1 kilómetros de meta. Un final explosivo que evoca más una clásica de primavera que una procesión de campeones.
El Tour rompe con la tradición
El nuevo formato responde al éxito que tuvo este recorrido durante los Juegos Olímpicos de 2024. La Unión Ciclista Internacional (UCI) y los organizadores del Tour han querido repetir fórmula, aportando emoción hasta el último instante. No todos los corredores han acogido bien el cambio: varios ciclistas del pelotón han expresado su preocupación por el “estrés innecesario” que supone alterar el guion tradicional del último día.
Aun así, Pogacar no quiere limitarse a celebrar. “Tenemos buen equipo para intentar algo”, aseguró tras mantener su ventaja de 4’24’’ sobre Jonas Vingegaard en la clasificación general. El esloveno vestirá también el maillot de lunares, como rey de la montaña, tras imponerse en la clasificación con 117 puntos, por delante de Vingegaard (104) y Lenny Martínez (97).
Una temporada para la historia
El dominio de Pogacar ha sido absoluto. Ganador del Giro de Italia 2025 y líder incuestionable del Tour desde la primera semana, se ha mostrado superior en todos los terrenos, desde la contrarreloj hasta las etapas de alta montaña. De consumarse su victoria este domingo, igualará a leyendas como Chris Froome con cuatro Tours y alcanzará su quinto título en una gran vuelta, a sus 26 años.
“Está prácticamente hecho, pero hasta cruzar la meta no se puede cantar victoria”, declaró Pogacar el sábado. Aun así, no descartó un golpe final. Con compañeros como Politt, Wellens y Narváez, el UAE Team Emirates podría buscar controlar la etapa para que su líder remate como lo hizo Hinault hace más de cuatro décadas.
Hinault como referencia, París como símbolo
La última vez que un líder del Tour ganó también la etapa final en los Campos Elíseos fue en 1982. Bernard Hinault lo había hecho también en 1979. Ni Miguel Indurain, ni Froome, ni el propio Pogacar han logrado esa hazaña desde entonces. Por ello, este intento tiene una gran carga histórica, especialmente en una edición que conmemora los 50 años del primer final en la célebre avenida parisina.
Desde 1975, la emblemática recta ha sido testigo de 53 llegadas del Tour. Esta edición podría ser una de las más recordadas si Pogacar logra completar el doblete. Ganar vestido de amarillo no es solo una victoria más: es una declaración de grandeza.
Lipowitz, el nuevo actor del podio
Junto a Pogacar y Vingegaard, subirá al podio Florian Lipowitz, joven alemán del equipo Red Bull-Bora, quien ha sorprendido con su consistencia y valentía para asegurarse el tercer puesto de la general y el maillot blanco al mejor joven. La edición 2025 consolida, además, la hegemonía reciente del duelo Pogacar-Vingegaard, que se han repartido las seis últimas ediciones del Tour.
Una última jornada cargada de emoción y vigilancia
La organización ha desplegado 3.000 agentes de policía para garantizar la seguridad de una jornada que ya no se vive como decorativa, sino como un último desafío deportivo real. Las estrechas calles, los tramos de adoquín y los descensos técnicos invitan a la máxima prudencia.
“Espero que sea un día tranquilo”, decía Pogacar, aunque en su tono dejaba entrever que si se presenta la oportunidad, no dejará escapar la gloria. Porque hay ciclistas que se conforman con ganar. Pero hay otros, como Pogacar, que aspiran a trascender.