ciclismo

Giulio Ciccone tumba a Ayuso, Roglic y Del Toro y reina en San Sebastián

ciclista italiano Giulio Ciccone (Lidl-Trek) cruza la línea de meta. / x
El italiano del Lidl-Trek sorprende a los grandes favoritos y conquista una de las pruebas más duras del calendario tras un ataque demoledor en Murgil-Tontorra

Cuando todo el foco mediático apuntaba hacia los nombres de Primoz Roglic, Juan Ayuso e Isaac del Toro, un relámpago procedente de Abruzzo iluminó las carreteras de Gipuzkoa. Giulio Ciccone, corredor del Lidl-Trek, escribió su nombre con tinta indeleble en los libros de la Clásica de San Sebastián 2025, firmando una victoria monumental tras descolgar a sus rivales en la escalada final a Murgil-Tontorra y sellar su triunfo en solitario con diez segundos de margen sobre el perseguidor suizo Jan Christen.

El italiano, que no competía oficialmente desde su retirada en la etapa 14 del Giro de Italia, rompió una sequía que se había extendido casi dos años completos, entre junio de 2023 y abril de 2025, y logró así su segunda victoria de una temporada que empieza a sonreírle.

Una jornada infernal con perfil de clásica reina

Los 211,4 kilómetros del recorrido, con salida y llegada en Donostia, presentaron una sucesión brutal de puertos exigentes: desde las rampas de Andazarrate, Urraki y Alkiza, hasta el temible tridente Jaizkibel - Erlaitz - Murgil, un cóctel diseñado para devorar piernas. En este último, con solo 2,1 kilómetros pero una media del 10,1%, se decidiría todo.

La carrera se animó desde el kilómetro cero con una fuga amplia y valiente, donde se destacaron nombres como Jordan Labrosse, Ben Swift, Gil Gelders o el vasco Gotzon Martín. El francés Alexy Faure Prost brilló en la clasificación de la montaña, coronando en cabeza los tres primeros altos. Pero el pelotón, movido por equipos como UAE Team Emirates y Red Bull – BORA – hansgrohe, neutralizó la escapada al filo de Jaizkibel.

El show de los favoritos y el golpe de autoridad de Ciccone

La selección definitiva se produjo en Erlaitz, cuando Primoz Roglic abrió la veda con un movimiento que activó a Del Toro, Ciccone, Jan Christen y Maxim Van Gils. Juan Ayuso, víctima de un esfuerzo acumulado, quedó rezagado. A partir de ahí, fue el mexicano y el italiano quienes se lanzaron al ataque en el descenso hacia San Sebastián, abriendo hueco frente al grupo perseguidor.

Ya en Murgil-Tontorra, con la ciudad latiendo a sus pies, Ciccone esperó su momento: cambió el ritmo con inteligencia quirúrgica y dejó atrás a Del Toro, que quedó aislado. Aunque Christen intentó rescatar a su compañero, el italiano ya había soltado las amarras. Jan Christen se lanzó a la caza, pero la ventaja de 10 segundos se convirtió en una losa insalvable en los últimos metros.

Una victoria de peso para un Ciccone renacido

El corredor transalpino, tantas veces devorado por su propio ímpetu, ejecutó esta vez una estrategia medida y precisa. Su nombre se une al de los grandes campeones de la Clásica de San Sebastián, en una edición marcada por el alto voltaje competitivo, el desgaste extremo y la capacidad de resurgir cuando el mundo te da por acabado.