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Evenepoel se rinde entre lágrimas: "Esto no es normal"

Evenepoel durante la presentación del Tour. / EP
El belga, tercero en la general, colapsó física y emocionalmente en el Tourmalet tras tres jornadas sin respuestas

El Tour de Francia 2025 ha vuelto a ser escenario de emociones extremas. En la etapa reina de los Pirineos, uno de los grandes favoritos, el belga Remco Evenepoel, se bajó de la bicicleta, no por falta de ambición, sino porque su cuerpo dijo basta. Lo hizo entre lágrimas, derrotado física y emocionalmente. El líder de Soudal-QuickStep abandonaba el Tour, siendo tercero en la general, y dejando una incógnita sobre su estado real y su futuro inmediato.

“Esto no es normal: el Tour que se le escapó

Puedes tener un mal día, pero tres seguidos… eso no es normal”, confesaba Evenepoel, aún con el casco puesto y la voz entrecortada. En apenas dos días pasó de soñar con el podio de París a ver el Tour desde el asfalto, completamente vacío de energía. El Col du Tourmalet, el coloso más temido de esta edición, fue el juez implacable de su sentencia. Sin piernas, sin reacción, sin milagro.

Ni siquiera el alma combativa de Remco pudo resistir. “Todo se derrumbó”, dijo, con la mirada perdida en la puerta del autobús del equipo. La decisión fue rápida, tomada por su director Klaas Lodewyck tras una llamada por radio: era el momento de parar, de no forzar lo irrecuperable.

Un inicio de temporada marcado por el infortunio

Lo de Remco no es un simple bajón de forma. Su 2025 ya venía torcido desde el invierno. Un accidente absurdo en un entrenamiento —un repartidor abrió su puerta sin mirar— lo obligó a parar varias semanas. Solo pudo reaparecer en abril, en la Brabantse Pijl, una carrera menor para quien aspira a dominar el ciclismo mundial.

Sin una preparación sólida, intentó construir su forma sobre la marcha. La crono de Caen, donde arrasó y logró su primera victoria en un Tour, parecía marcar el inicio de algo grande. Pero el Tour no perdona. El cuerpo le pasó factura en el momento más duro del recorrido.

Un abandono racional: mejor hoy que hipotecar la temporada

A diferencia de otros corredores que resisten por orgullo, Evenepoel eligió parar a tiempo. “Pude haber acabado la etapa, pero a qué precio”, explicó. Su gran objetivo ahora está en Ruanda, en el Mundial de contrarreloj, donde defenderá su título. Si forzaba más allá del límite, podía poner en peligro meses de competición.

Su equipo lo respalda al 100%. Tom Steels, director deportivo, fue claro:

No tenía piernas ni para sufrir. Si fuerzas, puedes perder meses, no días”.

Un palmarés brillante... pero con deudas con el Tour

A sus 25 años, Evenepoel ya es campeón del mundo en ruta y contrarreloj, y ganó el oro olímpico. Pero el Tour sigue resistiéndosele. Su potencial es indiscutible, su ambición también. Lo tiene todo para ganarlo algún día, pero este año, el cuerpo lo obligó a aplazar ese sueño.

Y aun así, no se marcha con las manos vacías: ganó una etapa, se vistió de gloria por momentos, y demostró que tiene la madurez suficiente para anteponer la salud a la épica.

¿Qué pasó realmente?

Las próximas semanas serán clave para descubrir qué le ocurrió realmente. “Hay que investigar”, dijo Remco, insinuando que algo no encaja en su rendimiento. Quizá una afección viral, una descompensación nutricional o un problema fisiológico no detectado. Lo cierto es que, cuando tu motor es tu cuerpo, cada fallo tiene consecuencias graves.

Objetivo Ruanda: redención arcoíris

En septiembre, Evenepoel se enfrentará a uno de los desafíos más insólitos del ciclismo moderno: el Mundial de crono en Kigali, Ruanda. Allí, en una tierra montañosa y a altitud, el belga quiere volver a sentirse él mismo, reencontrarse con su mejor versión, la que lo ha convertido en referente de una nueva generación de ciclistas.

El Tour 2025 será recordado como uno de los más duros. Y no solo por sus puertos, sino por lo que exige a nivel mental y físico. Evenepoel ha caído, sí. Pero lo ha hecho con elegancia, inteligencia y visión de futuro.