ciclismo

El ciclismo revienta a sus héroes: la élite se jubila antes de los 30

Alejandro Valverde. / EP

El ciclismo profesional ha pisado el acelerador hasta romper su propio motor: más joven, más rápido y más cruel. El pelotón ya no envejece… se extingue

El ciclismo profesional atraviesa una transformación profunda que está acelerando los ciclos de vida deportiva de sus protagonistas. La edad de retirada baja, la exigencia sube y, en ese contexto, muchos ciclistas comienzan a contemplar el final de su carrera antes de lo que era habitual en décadas anteriores. El fenómeno, que ya se observa en la élite del pelotón, se perfila como una de las grandes tendencias del ciclismo del presente y del futuro inmediato.

Las cifras no engañan: mientras que hace dos décadas los corredores alcanzaban su madurez competitiva entre los 26 y los 30 años, hoy esa curva se ha adelantado radicalmente. La media de edad de equipos como Education First en 2025 fue de apenas 25,7 años, y la del equipo más veterano, Lidl-Trek, no superó los 28,6 años. Corredores de renombre como Caleb Ewan (retirado con 30 años), Peter Sagan o Thibaut Pinot (ambos con 33) ejemplifican el cambio de paradigma.

En palabras de Omar Fraile, retirado a los 35 años y ganador de etapa en Giro y Tour, este fenómeno responde a una dinámica generalizada: «Ya casi no se ven ciclistas que lleguen a los 35. La generación del 89, 90 y 91 se está yendo. Yo mismo no sé si volvería a ser ciclista hoy». Una confesión que resume el sentir de muchos dentro del pelotón.

Las causas son múltiples, pero hay una especialmente determinante: la precocidad. Corredores que con apenas 15 años ya están trabajando con preparadores, nutricionistas y programas de entrenamiento profesional. Las etapas de formación se comprimen, y las exigencias llegan mucho antes. En este nuevo escenario, si un ciclista no ha explotado a los 21 o 22 años, corre el riesgo de quedar relegado.

Así lo demuestra el caso de Tadej Pogacar, quien conquistó su primer Tour con 21 años y ya habla abiertamente de contar los años que le quedan. «No creo que llegue a los 42 como Valverde. El ciclismo hoy es más exigente que hace diez años», afirmó recientemente el esloveno. Por su parte, Jonas Vingegaard compartía reflexiones similares: «Empecé a ganar pronto, y eso acorta el camino».

Alejandro Valverde, que se despidió con 42 años y compitiendo al máximo nivel, representa una excepción cada vez más improbable. «Físicamente se puede llegar, pero la mente termina agotada. Hay un cansancio psicológico muy fuerte», explicó en una entrevista reciente. En su caso, fue uno de los pocos que logró resistir al desgaste mental y emocional que ahora afecta a muchos con apenas tres o cuatro años de profesionalismo.

También influye la cultura del “ganar siempre”: ya no existen carreras de preparación, los líderes compiten en cada cita para triunfar, y el calendario exige rendimiento inmediato. Esto provoca un ritmo de presión constante que acelera el desgaste emocional. Las oportunidades se agotan pronto, y la paciencia, tanto de equipos como de patrocinadores, es mínima.