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El Diario de Cantabria

Bauke Mollema conquista el último ‘monumento’

El ciclista neerlandés se impone en el Giro de Lombardía, última gran clásica de la temporada disputada entre Bergamo y Como sobre 243 kilómetros, por delante de Alejandro Valverde

Alejandro Valverde, Bauke Mollema y Egan Bernal  formaron en el podio en Como. / Bettini Photo
Alejandro Valverde, Bauke Mollema y Egan Bernal formaron en el podio en Como. / Bettini Photo
Bauke Mollema conquista el último ‘monumento’

El holandés Bauke Mollema (Trek Segafredo) se impuso ayer por delante del español Alejandro Valverde (Movistar) y del colombiano Egan Bernal (Ineos) en Il Lombardía, última clásica Monumento del año, con un recorrido de 243 kilómetros entre las norteñas Bérgamo y Como.

Mollema atacó en la subida al Civiglio, a 16 kilómetros de la línea de meta de Como, y triunfó en solitario tras una prueba intensa acabada en 5 horas, 52 minutos y 59 segundos, en la que el esloveno Primo Roglic (Jumbo Visma), a priori el máximo favorito, acabó séptimo.

Es el primer triunfo en Il Lombardía para Mollema, una prueba que este año fue dedicada al italiano Felice Gimondi, doble campeón de la clásica de las hojas muertas (1966 y 1976) fallecido el pasado 16 de agosto a los 76 años.

La carrera salió de Bérgamo a las ocho y media de la mañana y ocho corredores, Fausto Masnada (Androni), Davide Ballerini (Astana), Enrico Barbin (Bardiani-Csf), Cesare Benedetti (Bora-Hansgrohe), el francés Rémi Cavagna (Deceuninck Quick-Step), el ruso Petr Rikunov (Gazprom-Rusvelo), el letón Tom Skuijns (Trek-Segafredo) y Marco Marcato (UAE Emirates), atacaron para hacerse con una ventaja máxima de 5 minutos y 45 segundos sobre el pelotón.

De ellos, Masnada fue el que más aguantó al frente de la carrera y llegó primero al Santuario de la Madonna del Ghisallo, perseguido por Skujns y por un belga Bob Jungels que remontó con gran agresividad, con una ventaja de cerca de dos minutos al comienzo de la tremenda escalada a la Colma de Sormano.

Los corredores enfrentaron dos kilómetros al 15 % de pendiente y llegaron al Muro de Sormano, donde les esperaban cumbres del 27 % de pendiente. Una subida sobrehumana que puso fin a la fuga de Masnada, Skujns y Jungels y que dio comienzo a una nueva carrera, con todos los favoritos todavía en el grupo.

El colombiano Iván Ramiro Sosa (Ineos), el polaco Rafal Majka (Bora), el ecuatoriano Richard Carapaz (Movistar) o el francés Jakob Fuglsang (Astana) lideraron un pelotón en el que pocos metros atrás estaban Valverde, Roglic, Bernal o Nibali.

Superaron el gran obstáculo de la clásica de las hojas muertas, pero, con más de cuatro horas de carrera en las piernas, les quedaban otros 45 kilómetros y dos subidas intensas, al Civiglio (pendientes del 10 por ciento) y al San Fermo della Battaglia (7 por ciento).

Mientras, el colombiano Esteban Chaves (Mitchelton Scott), ganador de Il Lombardía en 2016, y el español Ion Izaguirre (Movistar) pagaban el desgaste de energías y se descolgaban definitivamente del grupo de los líderes.

En el Civiglio, el alemán Emanuel Buchamann (Bora) y el belga Tim Wellens (Lotto) dieron un primer ataque, seguido por un breve intento de Valverde y por el decisivo de Mollema (Trek Segafredo), que consiguió un margen que tocó los 50 segundos a 10 kilómetros del final. El holandés aprovechó un momento en el que reinaba la táctica, con los ‘grandes’ que estaban más pendientes de sí mismos que de él.

Y su apuesta le premió.

El grupo infravaloró el ataque de Mollema y Roglic decidió aumentar el ritmo en solitario solo antes de la última subida al San Fermo della Battaglia. Valverde, Bernal o Fuglsang, sin embargo, consiguieron recuperar su rueda.

Roglic, que se perfilaba como máximo favorito, pagó el desgaste de energías y fue superado por Valverde y Bernal, quienes recortaron el margen de distancia de Mollema a unos 20 segundos, cuando ya era demasiado tarde para alcanzar al corredor holandés.

El corredor del equipo Trek Segafredo no bajó el ritmo, siguió empujando y llegó en solitario a Como, con el tiempo para levantar los brazos y disfrutar al máximo de una victoria que le lanza en la historia del ciclismo.

Al subir al primer escalón del podio, Mollema recibió una camiseta personalizada para la ocasión dedicada a Felice Gimondi, que ganó dos veces Il Lombardía, en 1966 y en 1976. En ese último año, la leyenda del ciclismo italiano se coronó también como campeón del mundo.

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