París-Roubaix

Así es el infierno que deberá cruzar Pogacar para entrar en la historia de Roubaix

El ciclista esloveno, Tadej Pogacar. / Pogacar

Con 259 km de recorrido, 30 tramos de pavés y una historia de sufrimiento y gloria, el Infierno del Norte regresa con un cartel de lujo y el duelo más esperado entre Pogacar y Van der Poel

La París-Roubaix 2025, uno de los monumentos ciclistas más prestigiosos y temidos del calendario internacional, se prepara para ofrecer este domingo una de sus ediciones más espectaculares y exigentes. Con un recorrido de 259 kilómetros y 55,3 km de adoquinado repartido en 30 tramos, la conocida como El Infierno del Norte vuelve a retar a los ciclistas con un terreno tan mítico como despiadado.

Una edición marcada por el duelo entre gigantes

Esta edición cuenta con un cartel estelar, con Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel como principales favoritos. El esloveno viene de conquistar con autoridad el Tour de Flandes, mientras que el neerlandés venció al sprint en la Milán-San Remo. Será su tercer enfrentamiento en lo que va de temporada, y la París-Roubaix presenta un escenario completamente distinto, mucho más técnico, más exigente físicamente y con un componente de azar inevitable debido a las características del pavés.

A ellos se suman grandes nombres como Wout van Aert, Mads Pedersen o Filippo Ganna, todos con opciones reales de aspirar a la victoria, especialmente si se dan las circunstancias tácticas favorables durante la jornada.

Recorrido 2025: los 30 sectores de pavés para la gloria

El recorrido mantiene la tradicional salida en Compiègne y el desenlace en el velódromo de Roubaix, pero lo que hace única a esta prueba son los 30 tramos adoquinados, clasificados por dificultad de una a cinco estrellas. Los ciclistas afrontarán estas secciones en los últimos 160 kilómetros de carrera, en un constante tira y afloja entre la resistencia física, la técnica sobre la bici y la capacidad táctica de leer el momento justo para atacar o resistir.

Primera parte: hasta el km 95

Los primeros 100 km se desarrollan completamente sobre asfalto, terreno propicio para la formación de escapadas y el control del pelotón. A pesar de la aparente calma, es una fase tensa donde el riesgo de caídas es alto y la lucha por la posición ya se deja notar.

Segunda parte: del km 95 al Bosque de Arenberg

A partir del km 95 comienza la verdadera París-Roubaix, con los primeros tramos de adoquines. Entre ellos, destaca Quiévy à Saint-Python, de 5 estrellas. Es una fase de eliminación natural, en la que el pelotón empieza a fracturarse y los equipos protegen con uñas y dientes a sus líderes antes de llegar al mítico Bosque de Arenberg, punto de inflexión en la carrera y donde suelen comenzar los movimientos serios.

Tercera parte: Arenberg a Mons-en-Pévèle (km 96 a 50)

Esta fase puede ser decisiva para la selección definitiva de favoritos. Tramos duros como Hornaing à Wandignies (3,7 km), Orchies, o Auchy-lez-Orchies preparan el terreno para Mons-en-Pévèle, otro sector de 5 estrellas en el que es habitual ver ataques de largo alcance. Aquí, los favoritos suelen quedar completamente expuestos.

Final: del km 50 hasta la meta en el velódromo

Tras Mons-en-Pévèle llega el tramo más estratégico y tenso de la carrera. Los sectores de pavés se encadenan sin apenas descanso y entre ellos destaca el más icónico: Carrefour de l’Arbre, de 2,1 km y 5 estrellas, a solo 18 km de la meta. Aquí se suelen romper definitivamente los grupos y el ganador suele salir del corte que sobreviva a este tramo.

Después del Carrefour, aún hay tres sectores más, pero de menor dificultad. A partir del km 243, la carrera se convierte en una lucha de supervivencia hasta la entrada en el velódromo de Roubaix, donde el vencedor dará una vuelta y media antes de alzar los brazos.

Una prueba para los elegidos

La París-Roubaix es una carrera sin concesiones, en la que el fondo físico, la resistencia mental y la capacidad técnica sobre el pavés se combinan con el riesgo constante de pinchazos, caídas o fallos mecánicos. Cada año escribe su propia historia, y este 2025 promete ser una de las ediciones más vibrantes de los últimos tiempos.

La presencia de Pogacar, Van der Poel y compañía eleva el listón competitivo, pero también lo hace la esencia imprevisible de esta prueba única. Solo los más fuertes, los más valientes y los más constantes en los 259 km de tortura podrán optar a la gloria.