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El Diario de Cantabria

TRIBUNALES

"No zarandeé al niño, solo le di unos cachetes para tratar de reanimarlo"

Rebajan a 5 años la petición de cárcel para el acusado de zarandear a un bebe y lesionarle
El acusado ha relatado durante el juicio su defensa. / J.RAMÓN
El acusado ha relatado durante el juicio su defensa. / J.RAMÓN
"No zarandeé al niño, solo le di unos cachetes para tratar de reanimarlo"

El Ministerio Fiscal y la acusación particular han rebajado de 7 a 5 años su petición de cárcel para el padre que presuntamente zarandeó a su bebé de 45 días, provocándole varias lesiones, entre ellas un traumatismo craneoencefálico grave y un trauma medular.

La rebaja de la petición de condena para el acusado, que niega haber zarandeado a su hijo, se ha producido al entender tanto la Fiscalía como la letrada del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS) que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) que le fue diagnosticado no es una atenuante "leve" como apreciaban en su escrito inicial, sino cualificada.

En el juicio que se ha celebrado este miércoles en la sección primera de la Audiencia de Cantabria, todas las partes han coincidido en que las lesiones por las que fue atendido el bebé en Valdecilla el 21 de febrero de 2017 son compatibles con el "síndrome del niño zarandeado".

Pero, mientras que para las acusaciones ha quedado probado que el autor fue el padre, la defensa ha subrayado que las únicas que han reconocido haber zarandeado al pequeño han sido la madre y la abuela del bebé.

El acusado ha relatado que se había quedado solo con el niño para bañarlo mientras su mujer " iba a casa de su madre", que se encontraba en la misma planta del inmueble.

"Después de bañarlo, cuando fui a secarlo, se me cayó sobre la cama, desde unos 5 centímetros y, como se asustó y empezó a llorar le calmé y una vez que se había callado fui a prepararle el biberón", ha recordado el padre y ha explicado que, cuando volvió a por él, "estaba como profundamente dormido", por lo que le dio unos "cachetes flojos" y al ver que "no respondía", fue en busca de su mujer.

"No zarandeé al niño, solo le di unos cachetes para tratar de reanimarlo", ha insistido, apuntando que era habitual que él se encargara de bañar al pequeño porque ese era "nuestro momento paternofilial".

La madre del bebé ha recordado que cuando fue avisada por su pareja, primero acarició la cara del niño, luego de dio unos "cachetes" y, a continuación, "lo zarandeé un poquito y lo llevé a casa de mi madre". Además, preguntada por los motivos por los que se mantuvo en silencio una vez llegaron a Valdecilla, ha dijo que fue porque "estaba con un ataque se ansiedad porque el niño estaba muy mal".

La abuela materna, con la que actualmente vive el pequeño que sufrió secuelas como retraso psicomotor del desarrollo y epilepsia, ha declarado que el pequeño ya "se encuentra bastante mejor, va recuperándose poco a poco, va al colegio y está integrado".

"Cuando llegó mi hija con el bebé, éste se encontraba muy mal", ha relatado la abuela explicando que, como "estaba inerte", ella intenté reanimarlo "dándole unos azotes" apretándole un poco el estómago, para acabar zarandeándole, todo ello sin conseguir que memorara, por lo que optaron por llevar el bebé al hospital.

Todos los peritos que han declarado han hecho hincapié en que las lesiones que presentaba el pequeño son compatibles con el "síndrome del niño zarandeado", pero no con intentos de reanimación.

El fiscal ha desatacado que los peritos han sido "contundentes" en cuanto a que las lesiones no son fruto de una "mala praxis" de reanimación, sino de un "zarandeo violento", en su opinión debido a "perder la paciencia y originar de forma causal y violenta las lesiones".

Para el fiscal, el padre es el "único responsable, porque era el único que estaba atendiendo al niño", que cuando había quedado a su cuidado "se encontraba bien", según el testimonio de la madre.

Y también se ha mostrado convencido de que el déficit de atención (TDAH) que padece el acusado "tiene que ver con lo ocurrido, porque la ausencia de control de los impulsos puede llevar a perder la paciencia".

Sin embargo, el letrado de la defensa ha destacado que mientras el acusado ha venido declaró durante la instrucción de la causa que para reanimar al niño "lo cogió por los pies bocabajo" y que "no lo zarandeó", tanto la madre del pequeños como la abuela han reconocido que ellas sí que lo zarandearon para tratar de que recuperara la consciencia y "nada hacer debilitar la fuerza de sus testimonios".

Pese a reducir la petición de condena, la Fiscalía mantiene la de indemnización de 14.700 euros por las lesiones y 20.000 euros por las secuelas, así como el abono de 15.355,22 euros al Servicio Cántabro de Salud por los gastos devengados (el bebé precisó tratamiento médico para sus lesiones que tardaron en estabilizarse 245 días); la prohibición de acercarse y comunicarse con el menor durante quince años y la privación de la patria potestad.

Y la defensa pide la libre absolución del acusado y que, en caso de que se le considere culpable, "se valore especialmente" la petición de que se le prive de la patria potestad, ya que "está en vía de recuperación total y tiene un proyecto de vida por delante".

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