La imagen que retrata el abandono socialista de años: un pueblo arreglando su vía
Los vecinos de Seña reparan con sus propias manos una carretera pública mientras resurgen las críticas a años de gobiernos PRC-PSOE y a una gestión prolongada que dejó obras sin resolver.
La imagen ha dejado de ser anecdótica para convertirse en símbolo. Un centenar de vecinos de Seña trabajando con sus propias manos sobre una carretera pública. Ocurrió este Viernes Santo en la CA-500, una vía esencial que hoy refleja una situación que, según los residentes, viene de lejos.
«Si no nos lo arreglan, lo arreglamos nosotros», resumía uno de los participantes, en una escena que evidencia el creciente hartazgo vecinal.
Una vía esencial en estado deteriorado
La CA-500 conecta la pedanía de Seña con Laredo y es clave en la movilidad diaria. Sin embargo, el estado actual del firme presenta importantes deficiencias.
Los vecinos denuncian baches, tramos deteriorados y riesgos constantes, con consecuencias directas como averías en vehículos, retrasos y dificultades en los desplazamientos habituales.
«Hay zonas donde circular resulta complicado y peligroso», señalan.
Una obra paralizada sin fecha clara
Las obras de mejora, con un presupuesto cercano a los tres millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses, permanecen paralizadas desde hace meses.
Según el alcalde pedáneo de Seña, Jesús María Ríos, la situación responde a desacuerdos entre la empresa constructora y la administración autonómica.
«La obra está parada desde julio», ha indicado.
Décadas de gobiernos PRC-PSOE en el origen del contexto
La situación actual se enmarca en un contexto político prolongado. Durante más de dos décadas, Cantabria ha estado marcada por la influencia continuada del PRC y el PSOE en el Gobierno autonómico.
Especialmente relevante ha sido la etapa de Miguel Ángel Revilla, que presidió Cantabria durante 16 años con el apoyo del PSOE (2003–2011 y 2015–2023), además de su presencia en el Ejecutivo desde 1995 como vicepresidente.
Este largo periodo de gobiernos compartidos impulsó numerosas infraestructuras en la comunidad, aunque también ha dejado proyectos que, como el de la CA-500, han sufrido retrasos, modificaciones o dificultades en su ejecución a lo largo del tiempo.
Vecinos y colectivos locales consideran que parte de los problemas actuales responden a esa acumulación de decisiones, fases de obra y planificación prolongada.
Cambio de gobierno, misma exigencia vecinal
Desde 2023, el Gobierno de Cantabria está presidido por María José Sáenz de Buruaga (Partido Popular), que ha asumido la gestión de infraestructuras en curso como la CA-500.
Sin embargo, el cambio político no ha reducido el malestar vecinal, que exige soluciones inmediatas.
«Nos da igual quién gobierne, lo que queremos es que se arregle», señalan desde la pedanía.
Movilización vecinal ante la falta de avances
Ante la ausencia de avances visibles, los vecinos decidieron intervenir de forma simbólica en la carretera, reparando algunos de los baches más peligrosos.
La acción, llevada a cabo durante el Viernes Santo, ha servido para visibilizar el problema y aumentar la presión sobre las administraciones.
«Estamos indignados por la situación», explicaban.
Una situación que exige respuesta
Los vecinos denuncian también la falta de información clara sobre el estado de la obra, los plazos de reanudación y la fecha de finalización.
La CA-500 se ha convertido así en un ejemplo de las dificultades en la gestión de infraestructuras cuando los proyectos se prolongan durante años sin una resolución definitiva.
«Si no hay soluciones, seguiremos movilizándonos», advierten.
Una advertencia que refleja la creciente exigencia ciudadana ante problemas que afectan directamente a su vida diaria.