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El Diario de Cantabria

HOSPITAL VALDECILLA

«Valdecilla tuvo su primer caso de Covid-19 el 29 de febrero»

El gerente del hospital cántabro, Rafael Tejido, señala que «la carrera contra el virus ha sido extraordinariamente dura» para unos profesionales que han tenido que trabajar «en un escenario de resistencia» al que nunca antes se habían enfrentado

Rafael Tejido, gerente del Hospital Marqués de 
Valdecilla. / Hoyos
Rafael Tejido, gerente del Hospital Marqués de Valdecilla. / Hoyos
«Valdecilla tuvo su primer caso de Covid-19 el 29 de febrero»

El gerente de Valdecilla, Rafael Tejido, cree que nadie se esperaba la «enorme velocidad» de contagio del coronavirus ni el impacto en el sistema sanitario de una pandemia que le ha dado «la vuelta entera» al hospital en tres semanas. Ahora que la gran oleada ha pasado y las altas superan a los ingresos, dice que Valdecilla «ha estado a la altura del reto más importante de toda su historia» y ha respondido a la confianza depositada en una institución «muy querida» por los cántabros. La carrera contra el virus ha sido «extraordinariamente dura» para unos profesionales que han tenido que trabajar «en un escenario de resistencia» al que nunca antes se había enfrentado y de los que Tejido se siente «muy orgulloso», cuenta en una entrevista que Efe, en la que explica que la clave para ganar la batalla ha sido la capacidad para adaptar la organización del hospital a la rápida evolución de la epidemia.

Valdecilla tuvo su primer caso de infección por Covid-19 el 29 de febrero y el máximo pico de incidencia llegó en apenas un mes, en la semana del 23 al 30 de marzo, después vino un fase de meseta y en la segunda semana de abril la infección ya ha entrado «en claro descenso». «Ante una epidemia como esta, en la que el contagio es enorme y el número de casos es muy elevado en poco tiempo, la clave era adaptarse», subraya Tejido, quien señala que desde el primer momento se creó un hospital Covid y un hospital no Covid, con circuitos asistenciales diferentes y profesionales distintos. Incluso cuando el contagio por Covid-19 era algo que solo pasaba en China, Valdecilla diseñó una pequeña estructura independiente en urgencias, que luego se fue incrementado, y desde entonces han funcionado dos circuitos totalmente separados.

«La gente tiene que estar tranquila. Hay que quedarse en casa pero si es necesario venir al hospital que sepan que es absolutamente seguro para atender todas las otras urgencias y necesidades», apunta su gerente. En los días duros de marzo, entre el 60 y el 70 por ciento de la actividad estaba dedicada al hospital Covid, que ocupaba once plantas, 50 camas, con una ampliación a 70, de cuidados intensivos y el 70 por ciento de la estructura de urgencias. Pero a medida que ha ido bajando la infección el hospital no Covid, el Valdecilla de siempre, ha ido ganando terreno y ya vuelve a ocupar el 60 por ciento de todo el complejo hospitalario.

La epidemia llegó a Cantabria una semana más tarde, cuando ya había unas políticas de confinamiento que han ayudado a combatirla y Valdecilla tenía planificada una estrategia. «Desde que vimos que empezaba en Italia decidimos hacer un comité de crisis y llevábamos dos o tres semanas preparándolo concienzudamente, lo teníamos muy claramente planificado», cuenta Tejido.

El hospital estableció también una gran red de profesionales, liderada desde el servicio de enfermedades infecciosas por el doctor Jaime Fariñas, con circuitos, protocolos y mecanismos de actuación definidos que «han permitido afrontar muy bien la enorme oleada» de contagios.

Se pidió a los jefe de servicio que proporcionaran profesionales que quisieran trabajar voluntariamente en el hospital Covid con una respuesta «magnífica», y se crearon equipos mixtos junto a los sanitarios de las áreas más implicadas en la lucha contra el virus: enfermedades infecciosas, inmunología y medicina interna. «Todos hemos tenido que hacer una reconversión, quitarnos nuestro pijama profesional y convertirnos en profesionales Covid. Y la respuesta ha sido espectacular», destaca Tejido, que añade que, con la bajada de la infección, médicos y enfermeras se han ido reintegrando en sus servicios.

También explica que en una enfermedad cuya característica principal es su «enorme contagiosidad», la transmisión del virus a los profesionales en un gran hospital es «inevitable», aunque en Valdecilla la tasa ha sido del 1 por ciento si se toma como referencia su número total y del 6 por ciento en relación a los que han sido testados.

«Cada profesional que ha sido contagiado nos duele pero como referencia probablemente sea la tasa más baja que se puede tener y en ese sentido se ha hecho un trabajo extraordinario», afirma Tejido.

Y es que a la separación de circuitos, hay que sumar que se ha contado con equipos de protección adecuados, se han hecho más de 200 talleres sobre su uso en los que se ha formado a más de 2.000 profesionales, y se ha abierto una consulta específica de enfermedades infecciosas junto a la de riegos laborales a la que han podido acudir ante cualquier síntoma.

En «plena guerra mundial por el material», como dice Tejido, y con unas necesidades inmensas, de las que solo son una muestra las 100.00 batas que se han consumido en un mes, en Valdecilla no han faltado los equipos de protección. Y en las UCIs hay que renovarlos cada dos o tres horas. Según su director, se actuó con previsión, reuniendo y custodiando todo el que había en el hospital y acudiendo a la adquisición de más medios en febrero, pero es que además de aplausos en los balcones, los ciudadanos han enviado a los sanitarios de Valdecilla «muchos mensajes de ánimo y muchísimo material». «Hay una lista enorme de proveedores, de gente que nos ha dado gratuitamente material que está confeccionando y que nosotros luego homologamos para estar seguros de que es adecuado», señala.

No ha sido la única forma de ayudar a luchar contra el virus de los cántabros, Tejido también reconoce su responsabilidad: «Las urgencias han bajado mucho, la gente solo ha ido al hospital cuando era necesario. Ha habido un enorme ejercicio de responsabilidad por parte de los ciudadanos y estamos muy agradecidos».

Aunque cree que hacer predicciones es «muy complicado», la opinión de Tejido es que esta epidemia «no va a ser como la gripe que dura unos meses y desaparece». «Va a ser algo más prolongado pero también creo que ya hemos tenido la gran oleada y que un brote tan intenso no se va repetir, que vamos a tener cada vez menos casos pero que puede aparecer de vez en cuando algún pico, alguna colina otra vez».

«También es verdad que tenemos mucha población que no hemos podido estudiar y que posiblemente se ha contagiado pero eso significa que muy probablemente se ha inmunizado, con lo cual no esperamos una gran oleada. Pero sí que el descenso va ser lento, va a perdurar y en algún momento pueda haber algún pequeño aumento».

Por eso, a su juicio, lo más importante ahora mismo es seguir vigilando y controlando. «Hay que seguir tomando medidas de precaución y hay que hacer muchos estudios microbiológicos siempre que podamos para saber donde estamos», advierte.

La pandemia por coronavirus va a marcar, según Tejido, un «antes y un después para todo el mundo», y también para Valdecilla, que ya está preparándose para cambiar su forma de trabajar. Algunas consultas serán telefónicas o telemáticas, como ya se ha empezado a hacer, será necesario priorizar tanto las consultas como las intervenciones y habrá que cambiar horarios porque las salas ya no podrán volver a estar tan llenas como antes. 

«El retorno tenemos que hacerlo de manera muy prudente y controlada. Vamos a empezar a abrir actividades que de momento habíamos cerrado, las teníamos ya planificadas para hacerlas a un ritmo más lento y las vamos a analizar semanalmente para ver como van. Tiene que ser con mucha prudencia, mucha vigilancia y más bien lento que rápido», subraya.

Y ahora que la guerra contra el virus es menos intensa, los sanitarios de Valdecilla empiezan a acusar lo dura que ha sido la pelea con el Covid-19 porque «en plena batalla se han preocupado mucho más de sus valores como profesionales que de sus propios cuidados».

«Ahora que ha empezado a bajar, y la gente tiene un poco mas de tiempo y un poco más de reposo, empezamos ya a recoger todo lo que ha sido emocionalmente el trabajo que han desarrollado, que ha sido durísimo. Una enfermera, un medico o un auxiliar en esos momentos se preocupa del paciente, por encima de sus necesidades personales, esa es nuestra vocación profesional, lo que queremos hacer», afirma.

Por eso también se han esforzado, como en muchos otros hospitales, por «sustituir en la medida de lo posible las carencias emocionales afectivas y de acompañamiento» de unos pacientes que no han podido recibir la visita y el apoyo de sus familiares, y con los que comunicarse no ha sido fácil, tras la barrera de los equipos de protección.

Muchas iniciativas. Tejido recuerda que los profesionales de enfermería han ideado «muchísimas iniciativas para reforzar ese acompañamiento» y en Psiquiatría se ha puesto en marcha un proyecto, Comunicación y Vida (CoVid), para apoyar a los pacientes y a la familiares emocional y psicológicamente. «Y también a los profesionales porque esto ha sido extraordinariamente duro. Nunca habíamos trabajado en este escenario de resistencia».

También el hospital ha puesto en marcha una iniciativa dirigida a los familiares de los pacientes que han fallecido en el hospital. «Para que sepan a que a sus seres queridos, a los que no han podido ni ver ni despedir, les hemos tratado no solo científica y técnicamente fenomenal porque en Valdecilla no ha habido saturación y se les ha atendido inmediatamente en las plantas, sino que también hemos intentado suplir esas carencias en la medida de lo posible dándoles muchísimo cariño y estando muy cerca».

En la memoria del Hospital Marqués de  Valdecilla y de su gerente van a quedar las imágenes de la batalla, de esos «profesionales perfectamente implicados, trabajando uniformemente en un reto común» en unos momentos de «mucho sufrimiento» pero sobre todo quedarán las salidas de cuidados intensivos, las primera altas, los pacientes mayores que dejan atrás el Hospital de Liencres y vuelven a casa curados. 

«Cada éxito particular necesitábamos celebrarlo y yo creo que al final hemos ganado, con todo el dolor», concluye Tejido.

«Valdecilla tuvo su primer caso de Covid-19 el 29 de febrero»
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