23.01.2022 |
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«Sólo quiero que le encuentren para poder enterrarle»

El sábado 28 de noviembre, Daniel un joven de 28 años vecino de Torrelavega, desaparece de madrugada cuando la Guardia Civil de tráfico localiza su vehículo estacionado en la autovía A67 a su paso por Cieza, a la altura del viaducto, la búsqueda hasta el momento ha sido negativa.

Emilio, padre de Daniel,
 en el cauce del río Cieza 
el pasado lunes día 6 de diciembre, junto a varios voluntarios 
buscando alguna pista 
sobre el paradero de su hijo. / M. DÍAZ
Emilio, padre de Daniel, en el cauce del río Cieza el pasado lunes día 6 de diciembre, junto a Varios voluntarios buscando alguna pista sobre el paradero de su hijo. / M. DÍAZ
«Sólo quiero que le encuentren para poder enterrarle»

Con estas palabras tan duras Emilio, su padre expresa la desesperación que sufre, tanto él como sus familiares y amigos, que buscan sin descanso desde el sábado 28 de noviembre a Daniel.

Al día siguiente de su desaparición, el domingo 29, el equipo de búsqueda formado por 20 personas y 3 perros, entre los que se encontraba la Guardia Civil, Bomberos SEMCA, Cruz Roja Cantabria - unidad acuática -, un coordinador y dos técnicos del Servicio de Protección Civil y Emergencias y Protección Civil Santander, procedieron a activar la búsqueda del joven.

La Guardia Civil solicitó a la Delegación del Gobierno el montaje de este operativo de búsqueda alertados por la situación del vehículo, que estaba abierto y sin pertenencias del chico, salvo una chaqueta, que dicen llevaba esa noche puesta antes de la desaparición.

Tras localizar el vehículo la Guardia Civil llama al propietario del vehículo, que en esta ocasión está a nombre de la madre de Daniel, y le comunican que han localizado el coche estacionado en la autovía. Cuando la madre pregunta si está accidentado, pero los agentes le comunican que no, pero que se encuentra en un lugar muy sospechoso, por su localización. Cuando la madre pregunta por qué es sospechoso, los agentes le indican que ha habido casos de suicidio en ese lugar, aunque no confirman en absoluto que eso haya sucedido.

La familia cuestiona el operativo del Gobierno y la falta de medios que se han asignado para este caso, que consideran de máxima prioridad

En ese momento, la madre llama a Daniel y al no obtener respuesta, llama a su padre Emilio para contarle lo sucedido. En ese momento, hacia las 4:00 o 5:00 de la madrugada del domingo, Emilio, familiares y amigos se movilizan para comenzar la búsqueda más larga y angustiosa de sus vidas para encontrar a Daniel.

Hacia las 09:00 horas  se dirigieron al lugar donde, dicen los agentes, encontraron el vehículo. Bajo el viaducto, está el río Cieza, un afluente del Besaya, y allí se encontraban ya los servicios de Salvamento de la Cruz Roja y Protección Civil y Emergencias, y empezaron a buscar algún indicio.

El tiempo empeoraba, el cauce del río aumentaba, bajaba a gran velocidad y con mucho caudal, lo que imposibilitaba el trabajo de los agentes y servicios de emergencias. Al mismo tiempo, Emilio, familiares y amigos apoyaron el operativo desde el primer minuto para buscar a Daniel, con los pocos medios que disponían, pero con la esperanza de poder encontrarlo cuanto antes.

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Estuvieron todo la jornada del domingo buscando, pero al caer la noche, suspendieron la búsqueda por la falta de visibilidad, el mal tiempo y la riada, que aumentaba por minutos. Ese domingo obtuvieron respuestas. El equipo de Salvamento comunica a la familia que han encontrado restos a poco más de un kilómetro del viaducto, que pueden ser analizables y piden a los padres que acudan el lunes a hacerse las pruebas de ADN para comprobar o descartar esa pista. Aún hoy miércoles 8 de diciembre la familia no tiene noticias de los resultados de esas pruebas.

«Un agente nos insinuó que esperásemos 4 o 5 días en casa, ¿qué haría él si fuera su hijo?»

A la mañana siguiente, el lunes 30 volvieron a activar el operativo de búsqueda. El equipo de Salvamento bajó de nuevo al cauce del río, y a pesar del mal tiempo, y el aumento del caudal del río, bajaron con los perros para seguir buscando. El tiempo empeoró considerablemente, dificultando las labores de búsqueda, la lluvia, la riada, y varias zonas del cauce con laderas muy escarpadas, hicieron muy difícil que los equipos de búsqueda obtuvieran más indicios de la localización de Daniel.

El martes 1 de diciembre, el operativo de búsqueda sigue activo, pero los efectivos especialistas se han ido. Tanto el equipo de montaña como los de Salvamento. Ahora dependía todo de una de las patrullas de la Guardia Civil rurales que hay en Los Corrales de Buelna, más algún refuerzo, pero sobre todo de Emilio y su equipo de voluntarios que lejos de asustarse por el mal tiempo, pidieron a los agentes que volvieran a bajar al río, que el tiempo mejoraba levemente y que el río ya era practicable.

«Por qué no utilizan los drones que multan por     la autovía para buscar a mi hijo»

Pero los agentes les comunican que los especialistas no están y que no se les permitía acceder al río por el mal tiempo. En ese momento sólo está Emilio y su equipo de voluntarios buscando a Daniel, que tras comprobar el cauce del río, corroboran que sí es posible bajar y así lo hacen. La búsqueda el martes es infructuosa y tras caer la noche, vuelven a sus casas para continuar al día siguiente.

El miércoles 2 de diciembre, Emilio comunica al puesto de mando del operativo, que va a seguir buscando en el cauce del río con los amigos que reúne, la mayoría cazadores o pescadores, que conocen el lugar. La Guardia Civil se persona también para asegurar que todos los presenten actúen con cautela y con seguridad. Varias cuadrillas se dispersan por la zona y tras varias horas de búsqueda encuentran otra pista. Lo que parecía ser un trozo de tela enrollado en un tronco. Se trataba de unos pantalones y en su interior, una cartera. Era la de Daniel. En su interior estaba su documentación y algo de dinero.

«Cuando suceden otras catástrofes como la de Palma, sin haber fallecidos, se movilizan helicópteros y militares, ¿por qué no hacen lo mismo para buscar a mi hijo?»

En ese momento Emilio se dirige a los agentes que se encuentran en lo alto de la ladera vigilantes y les informa que han encontrado una prenda con documentación. En ese momento los agentes bajan al río, geolocalizan la prenda, lo documentan y lo decomisan para su análisis posterior.

Hace ya una semana de ese día que encuentran la documentación de Daniel. Desde ese día, hasta hoy ha pasado una semana, en la que el operativo está suspendido, dicen los agentes «por el mal tiempo» y los únicos que están buscando a Daniel son su familia y amigos, con los pocos medios que cuentan.

La información que Delegación del Gobierno y agentes de la Guardia Civil han facilitado a este medio, es que el operativo insitu está suspendido por el mal tiempo, pero que continúan trabajando en la investigación.

Emilio no ve avance ninguno. Este hombre está desesperado porque ve que los medios de los que dispone el Gobierno no son utilizados de la mejor manera para la búsqueda de su hijo, por que piensa, que «como creen que se ha suicidado ya no buscan pero deberían barajar todas las hipótesis y encontrarle para poder dictaminar su muerte o no y las causas de ésta».

«Ni siquiera me han dicho que se había suspendido la búsqueda, nos hemos enterado por los medios». «Todos los días llamo al cuartel para conocer los avances pero me dicen que el río está muy mal, que no tienen medios y que no pueden hacer más», afirma Emilio.

Pero este hombre, trabajador, que regenta una taberna, ha conseguido gracias a sus conocidos, amigos, y familiares y las redes sociales que otras personas, de otras provincias acudan al lugar a ayudarles en la búsqueda.

Por ese motivo Emilio se cuestiona la labor de los efectivos de emergencias y asistencia al ciudadano, por parte del Gobierno. «Si yo he conseguido movilizar a tanta gente, unas 40 personas, que día a día buscan desde hace una semana a Daniel, por qué ellos no pueden hacerlo también, con todo el equipamiento del que disponen», afirma Emilio.

Los propietarios del dron preparando una de los vuelos.
Los propietarios del dron preparando una de los vuelos.

 

Daniel, un joven sano, deportista y sociable

«Es inexplicable, no lo podemos creer». Todos los allegados a Daniel lo confirman, nada hace sospechar que este joven deportista de 28 años pudiera cometer este trágico acto como vía de escape a su vida. Una vida que según su propio padre gozaba de muy buena salud.

Desde pequeño Daniel ha estado arropado por su familia, y aunque sus padres se separaron hace ya más de 20 años, siempre han tenido una buena relación para que su hijo pudiera vivir feliz con ambas familias. Daniel ha crecido en un ambiente sano, con su grupo de 15 o 20 amigos de siempre, jugando al fútbol desde pequeño, «es socio del Racing desde que tiene 7 años», nos cuenta el padre, «y no ha faltado nunca a ningún partido».

Sociable, algo reservado, pero con inquietudes profesionales. Tanto es así que en la actualidad estaba estudiando un grado superior de robótica, «porque le gustan los videojuegos, sin ser obsesivo», nos cuenta Emilio. «No sabemos qué ha podido pasar, no entendemos por qué, cual ha sido la motivación, no hemos visto ninguna señal, es muy extraño», nos cuenta Emilio con el dolor del desconocimiento del paradero de su hijo.

Daniel había conocido a una joven hacía unas pocas semanas y la noche del 28 de noviembre habían acordado ser sólo amigos, pero éste hecho no explica lo sucedido momentos después, aunque la familia apunta que podría ser el detonante porque minutos antes de su desaparición Daniel envío varios audios a esta joven con tono de disculpa y tristeza. Sus amigos niegan que pueda haber sido el detonante, porque no se conocían a penas, pero su padre cree que sí porque fue a la última persona que habló antes de desaparecer.

La investigación continúa  abierta y nada puede descartarse o probarse aún, lo que sí es cierto que si encuentran a Daniel, todas estas preguntas podrían tener respuesta para Emilio y su familia.

Un pequeño grupo de voluntarios ayudando en las labores de búsqueda

Un equipo de voluntarios con drones buscan a Daniel

Desde el primer día de su conocimiento, unos jóvenes de Bilbao se pusieron en contacto con Emilio para ayudarle en su búsqueda con los equipos robóticos que disponen y sin coste alguno, totalmente desinteresado.

Trajeron unos drones y día a día continúan peinando, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, sobrevolando el río Cieza y los alrededores en busca de alguna pista que pueda indicarles la localización de Daniel.

Equipos tecnológicos que ayudan a este grupo de voluntarios a rastrear el cauce del río, curva a curva, ladera a ladera, inspeccionando desde las alturas cualquier resquicio donde ha podido arrastrar el río al joven.

Un voluntario buscando por el cauce del río algún rastro del joven desaparecido

Lugareños de la zona que conocen este afluente del Besaya, en su mayoría pescadores, afirman que existen muchos pozos profundos donde los peces se cobijan y que es en esos lugares donde, debido a la crecida del río, podría encontrarse Daniel, y hasta que el caudal baje, y los buzos entren a buscar, puede ser complicado localizarlo.

No es la primera vez que ocurre

El Cieza es un arroyo que se cierra en una estrecha garganta de incorporación al río Besaya sobrevolada por un viaducto de 142 metros de luz sobre el que cruza la A67. Este viaducto, según nos cuentan, ha sido la escena de varios accidentes mortales como el que se relata en estas páginas. El dramático caso de Daniel, que de momento no se ha confirmado, pero que tanto la familia como los agentes del orden, de manera extraoficial, apuntan a que ha sido un suicidio, no es el primero que sucede en esta zona. El propio Emilio, padre del joven cuenta a este medio que no hace mucho otra persona se precipitó por este viaducto, por causas que aún se desconocen. Tampoco en los medios de comunicación se publican estos casos, que en los últimos años están siendo más habituales, sobre todo en jóvenes y que las Administraciones Públicas no saben como evitar o gestionar.

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Las causas de estas trágicas situaciones, son variadas y difíciles de diagnosticar. Los expertos dicen que el suicidio o comportamiento suicida generalmente ocurre en personas con alguna enfermedad mental como trastorno bipolar, depresión, o esquizofrenia. Pero también se atañen a menudo al consumo de drogas o alcohol o con algún historial de abuso sexual, físico o emocional.

¿Pero y si ninguna de estas cuestiones se conoce en la persona que comete este dramático acto de escape? Según los expertos, las personas que se suicidan con frecuencia están tratando de alejarse de una situación de la vida que parece imposible de manejar. De una forma u otra, debemos esperar a que la investigación arroje algo de luz a esta familia que sólo busca respuestas.

«Sólo quiero que le encuentren para poder enterrarle»
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