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El Diario de Cantabria

La enfermedad no descansa, la medicina si

Que el Hospital de Liencres suba urgentemente a Liébana a salvar una vida

A la izquierda arriba la señora en su pueblo de Liébana, abajo el estado de la carretera. A la derecha, Miguel Ángel Revilla sin enterarse de nada y el Hospital de Liencres que no puede subir a Liébana.
A la izquierda arriba la señora en su pueblo de Liébana, abajo el estado de la carretera. A la derecha, Miguel Ángel Revilla sin enterarse de nada y el Hospital de Liencres que no puede subir a Liébana.
La enfermedad no descansa, la medicina si

Hoy es jueves, mediodía del jueves, el último día de 2020. “Hasta el lunes en toda Cantabria solo la pueden atender en el Hospital de Liencres. Ningún Centro de Salud la va poder atender hasta el lunes”. Hay en un pueblo de Liébana, subiendo hacia el puerto de San Glorio, una mujer de 81 años con síntomas graves de enfermedad, quizás una Covid-19 porque una de sus hijas dio ayer positivo de esa pandemia, y no hay manera de que suba un médico a verla, ni otra posibilidad de salir de dudas sobre el contagio que bajar mañana viernes, primer día de 2021, al hospital de Liencres, por sus propios medios, para someterse a un test para descartar un Covid, ella y otros dos de sus hijos, también con algún riesgo de contagio.

“Tienen ustedes que bajar a Liencres”. La frase es contundente. La tomas o la dejas. 

¿Bajar a Liencres? 

“¿No sería más razonable, más justo y más prudente que sea Liencres quien suba?

La enferma tiene 81 años y está, sin duda, para que la vea un médico en su domicilio.

Pues no. Liencres no se mueve.

Liencres es el abracadabra de la medicina regional entre el jueves 31 de diciembre y el lunes 4 de enero, el encantamiento de Revilla, los trucos de quien no sabe otra cosa, en materia de pandemias, que farfullar farfullas.  

Escribo a media tarde y caminamos inexorablemente hacia la noche que cierra un año siniestro, entre otras terribles desgracias, porque las autoridades no están a la altura de lo que era de esperar. Así que dan ganas de tronar:

¡Que se ponga Revilla!

Pero cómo hablar con el presidente Revilla, que tanto dice cuando se pone a decir.

¿Dónde está Revilla a estas horas?

¿Y el consejero?

Del consejero ya nos han dicho al teléfono que no puede hacer nada el consejero.  

Es la España vaciada.

Cómo no va a vaciarse Cantabria con estos comportamientos de las autoridades. Lo prodigioso es que no esté ya vacía del todo.

Suele amenazar  Revilla, el presidente (es un decir), con que exigirá más presupuesto a Madrid porque esta región tiene una población muy dispersa, y pueblos muy pequeños, y comarcas, muy aisladas, y que, por tanto, necesita dinero extra para atendernos.

¡Pardiez, que buena idea!

No crean: tartajeo de mal predicador.

De momento, este largo puente hacia el 2021, lo que se ofrece es…

¡Viajar a Liencres por Año Nuevo!

Después se quejan de que se multiplican los contagios…

¡Que se ponga Revilla!

La enfermedad no descansa, la medicina si
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