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El Diario de Cantabria

La poca población mantiene el contador a 0 en algunos municipios

La edad avanzada de sus habituales 20 habitantes también hace que la gente respete y «procure no mezclarse»
Vista de la población de Los Tojos en Cantabria. / ALERTA
Vista de la población de Los Tojos en Cantabria. / ALERTA
La poca población mantiene el contador a 0 en algunos municipios

Quizá sus pocos vecinos, su ubicación rural y aislada o la precaución de su población de edad avanzada sean las claves para que 3 municipios cántabros mantengan a 0 el contador de casos de coronavirus, aunque sus habitantes hablan y reconocen que hay que tener en cuenta, además, «la suerte».

De los 102 municipios de Cantabria solo Pesquera, Tudanca y Tresviso no han registrado positivos en los diez meses en los que la pandemia ha infectado a casi 17.000 personas en la región, que en la actualidad sigue con más de 300 casos por 100.000 habitantes, una de las incidencias más altas de España.

Se puede pensar que al estar en zonas aisladas, estos municipios se benefician de que el virus no llegue, pero Tresviso y Tudanca están entre los pueblos más visitados por los turistas y Pesquera este año, con el boom viajero al mundo rural, ha multiplicado por «no se sabe cuánto» su población. Por eso, los habitantes de estos pequeños municipios achacan mucho de ello a la «suerte». La veintena de habitantes de Tresviso (donde están 58 personas empadronadas) han contemplado «multitud» de turistas, muchos más que otros años, «inundando» todo el verano este reducido núcleo urbano, a 900 metros de altitud y cuyo acceso en coche solo se puede realizar cruzando Asturias y el Parque Nacional de los Picos de Europa, en cuyo centro está ubicado.

Javier Campo, su alcalde, recuerda a Efe que quizá «el bicho» no ha llegado a un municipio que está «aislado de siempre», pero también reconoce que las cosas se han hecho bien en Tresviso, donde «esas conocidas burbujas» se respetan y las familias no se visitan ni se relacionan.

Mayores. La edad avanzada de sus habituales 20 habitantes también hace que la gente respete y «procure no mezclarse», pero Javier Campo repite varias veces la palabra «suerte», porque por Tresviso pasan cientos de personas los fines de semana para hacer una de las rutas más conocidas de los Picos de Europa, la que une Urdón -junto a la carretera del Desfiladero de La Hermida- con su municipio salvando en menos de 7 kilómetros en zigzag más de 800 metros de altitud.

Tampoco conocen qué es tener un infectado por coronavirus en Pesquera, un municipio de la comarca de Campoo en el que diariamente viven unas 20 personas, la mayoría mayores, pero que este verano ha multiplicado «por ni se sabe cuánta gente» su población, según señala a Efe su alcalde, Rubén Ruiz.

Pesquera tiene, además, dos restaurantes, que han funcionado «a tope» en el verano y hasta que se ha limitado la movilidad entre municipios, pero que «han hecho las cosas muy bien» y han evitado que la covid-19 llegue con los turistas o vecinos de otros pueblos a este ayuntamiento situado entre la autovía de la Meseta y la antigua carretera nacional que une Santander y Madrid.

El municipio que inspiró uno de los ensayos de Miguel de Unamuno y donde pasó sus últimos años el escritor y crítico taurino José María de Cossío, Tudanca, es otro de los que aparecen a 0 en la lista que el Servicio Cántabro de Salud actualiza diariamente en su web, desde que comenzó la pandemia.

No han logrado 0 contagios, pero se puede decir que su «éxito» ha sido el mismo, los municipios de Los Tojos y Valle de Villaverde, con 2 y 1 infectado, respectivamente, desde que comenzó la pandemia.

A Los Tojos pertenece el pueblo quizá más turístico de Cantabria, Bárcena Mayor, donde la afluencia este año de visitantes ha sido «tremenda», así como a los otros cinco núcleos poblacionales de ese municipio, situado en el Parque Natural Saja-Besaya, y al que el virus solo llegó en marzo a dos personas, un hombre muy mayor y un niño.

Ni el anciano ni el joven contagiaron a sus familiares y, desde entonces, se limpian calles y fachadas todos los meses, se mantienen todos los geles colocados por las calles, se reparten mascarillas y se controla el transporte, según detalla su alcaldesa, Belén Molleda. El único infectado en Valle de Villaverde, la «isla cántabra» enclavada en el País Vasco, no puede contarse como un «único caso real», porque su alcaldesa, Esther Gómez, precisa a Efe que muchos de sus 300 habitantes están empadronados y van al médico a Bilbao, con lo que si resultan positivos, no son contabilizados por el Servicio Cántabro de Salud.

La poca población mantiene el contador a 0 en algunos municipios
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