Piscinas cerradas, vecinos indignados y un posible "reto viral" que se ha ido de las manos en Cantabria
Torrelavega, Reocín, Los Corrales y otras localidades se ven afectadas por un supuesto "reto viral" que amenaza la salud pública
Lo que podría haber comenzado como una broma aislada se ha convertido en un preocupante fenómeno que pone en riesgo la salud pública y el normal funcionamiento de los servicios municipales. Cuatro piscinas públicas en Cantabria —en Torrelavega (Tanos), Puente San Miguel (Reocín), Los Corrales de Buelna y otra más pendiente de confirmación— han tenido que cerrar sus instalaciones tras detectarse heces humanas en el agua.
En varios casos, como el de Tanos, el incidente se produjo tras la defecación directa en el vaso grande de la piscina durante horario público. En otros, como en Reocín, los responsables arrojaron bolsas con excrementos, supuestamente como parte de un "reto viral" que circula en redes sociales y que ya ha dejado casos similares en otras provincias españolas, incluyendo Valencia, Alicante o Salamanca.
Consecuencias reales de una “broma” peligrosa
La respuesta sanitaria ha obligado a realizar hipercloración del agua, vaciado parcial de los vasos, tomas de muestras para detección de bacterias como E.Coli y, sobre todo, el cierre temporal de las instalaciones, afectando a cientos de usuarios que ven interrumpido su derecho a un ocio saludable y seguro.
Además del perjuicio para los usuarios y vecinos, estos actos suponen un coste económico elevado para los ayuntamientos, tanto en términos de recursos materiales como de personal técnico y sanitario. Las autoridades recuerdan que estos hechos pueden conllevar sanciones económicas de hasta 1.500 euros, y no se descarta la apertura de diligencias penales si se considera que existe intención dolosa o reincidencia.
Las piscinas son espacios públicos, no escenario de retos insalubres
Muchos han sido los que han denunciado públicamente esta situación, a través de redes sociales, se hace un llamamiento a la responsabilidad colectiva, recordando que "esto no es un reto, es vandalismo". También se anima a la ciudadanía a colaborar: "Si ves algo, dilo. Las piscinas son para refrescarse, no para contaminar", señalan.
Las policías locales y los servicios de sanidad autonómicos ya están investigando los casos y haciendo seguimiento preventivo de otras instalaciones públicas. Por su parte, los ayuntamientos afectados han manifestado su rechazo firme a estos actos incívicos, y se comprometen a adoptar medidas de vigilancia, control y sanción para evitar nuevos episodios.
Llamamiento a la responsabilidad
Los responsables municipales de Cultura y Deportes de varios ayuntamientos de Cantabria han coincidido en un mensaje común: "Las instalaciones públicas son de todos. Defenderlas es una obligación ciudadana".
El fenómeno, que parece haber resurgido como una tendencia estival nociva en redes, se considera especialmente preocupante por la edad de los implicados y por la dificultad de identificar a los autores materiales. Por ello, se pide también la colaboración de familias y educadores, así como un uso responsable de las redes sociales.