Pacientes cántabras toman la palabra para visibilizar la etapa más silenciosa del cáncer
Cantabria registró 475 casos de cáncer de mama en 2024, con una incidencia superior a la media nacional | La AECC subraya las necesidades no cubiertas en la etapa de supervivencia y lanza una campaña creada para visibilizar testimonios y carencias
Cantabria diagnosticó en 2024 un total de 475 nuevos casos de cáncer de mama, 104 de ellos en mujeres menores de 50 años, según datos del Observatorio Contra el Cáncer difundidos con motivo de la presentación en Santander de la campaña ‘Nos lo tomamos a pecho’, organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) con ocasión del Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, que se celebra el 19 de octubre.
La iniciativa, impulsada a nivel nacional, busca visibilizar las realidades físicas, psicológicas y sociales que afrontan las pacientes más allá de la fase médica del tratamiento, poniendo el foco en necesidades que con frecuencia quedan fuera del debate público.
Los datos fueron presentados por Miguel Mediavilla, psicooncólogo profesional, quien subrayó que la tasa de incidencia en Cantabria es «ligeramente superior» a la media nacional: 68 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 63 casos por 100.000 habitantes del conjunto del país. Este diferencial se explica, en parte, por las características demográficas de la región, que es una de las comunidades con mayor envejecimiento poblacional.
El cáncer de mama continúa siendo el tumor más diagnosticado en mujeres en todo el mundo, y en España representa aproximadamente un tercio de los casos oncológicos femeninos. La detección precoz mediante programas de cribado es clave para mejorar el pronóstico, y Cantabria destaca por su alta participación, alcanzando aproximadamente el 80 % de las mujeres convocadas.
El seguimiento más allá del tratamiento
Mediavilla insistió en que el proceso oncológico no concluye cuando termina el tratamiento médico visible. En 2023, la AECC atendió en Cantabria a 271 pacientes diagnosticadas de cáncer de mama. De ellas, el:
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69% recibió atención psicológica
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38% fue atendida en el ámbito social
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26% participó en programas de ejercicio físico oncológico y fisioterapia
Estos servicios tienen un impacto directo en la calidad de vida física y emocional de las pacientes.
«Cuando acaba el tratamiento no acaba el cáncer», señaló Mediavilla.
Muchas mujeres deben continuar con tratamientos hormonales durante cinco años, con repercusiones físicas y sexuales: sofocos, cambios de peso, sequedad vaginal, alteraciones del deseo sexual, y molestias articulares.
Incertidumbre y vulnerabilidad en la supervivencia
Según Mediavilla, 2 de cada 3 mujeres sienten «incertidumbre intensa» durante la etapa de supervivencia, especialmente antes de revisiones médicas. Este estado se manifiesta como:
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Ansiedad
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Hipervigilancia sobre el cuerpo
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Miedo constante a la recaída
Además, 1 de cada 4 mujeres experimenta problemas económicos tras el tratamiento, por:
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Bajas laborales prolongadas
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Pérdida de empleo
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Dificultades para reincorporarse
El diagnóstico suele coincidir con etapas laborales activas, lo que agrava el impacto personal y familiar.
Efectos persistentes
Según la AECC:
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57% de las pacientes tiene preocupación por su aspecto físico (pérdida de cabello, cicatrices, alteraciones mamarias)
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36% reporta mala calidad de vida
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50% afirma sentirse incapaz de mantener relaciones sexuales
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55% padece sequedad vaginal
«Son cosas muy frecuentes y muy normales que condicionan mucho la vida de estas pacientes», apuntó Mediavilla.
Criticó los mensajes sociales que trivializan la recuperación y transmiten la idea de que todo termina con la quimioterapia.
‘Nos lo tomamos a pecho’: Una campaña con otro enfoque
La campaña ha sido diseñada en colaboración con pacientes y familiares y recoge testimonios reales. Las mujeres expresan que:
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«Su entorno no las entiende»
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«Los médicos minimizan el impacto»
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«Las campañas simplifican su día a día»
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«Se sienten aterradas, expulsadas del mundo laboral, disociadas en lo físico»
Durante la presentación, dos mujeres compartieron sus experiencias personales, aportando una visión directa y humana a los datos.
Celia García, gerente de la AECC en Cantabria, subrayó que la campaña busca poner en evidencia las carencias del sistema de salud y pidió:
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Más inversión en investigación oncológica
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Mayor visibilidad para la fase de supervivencia
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Apoyo institucional más allá del diagnóstico
Sobre la decisión de la Consejería de Salud de externalizar parte de las mamografías a clínicas privadas, García valoró positivamente la medida, afirmando: «Todo lo que sirva para acelerar las pruebas de mamografía, bienvenido sea»
Una realidad que exige acompañamiento
«El cáncer de mama no termina con el alta médica»
Cantabria, con una tasa de incidencia superior a la media nacional y un alto grado de envejecimiento, enfrenta un reto estructural. No obstante, su alta participación en cribado y la acción activa de la AECC ofrecen una base sólida.
La campaña ‘Nos lo tomamos a pecho’ busca que estas realidades sean escuchadas y tenidas en cuenta, y abrir un debate sobre cómo abordar el cáncer de mama en todas sus fases: prevención, diagnóstico, tratamiento, supervivencia y reintegración social.