Los opositores de Infantil se sienten "humillados y engañados" tras la orden de repetir la prueba
La repetición de la prueba genera una ola de críticas entre opositores, que denuncian la falta de coordinación entre los tribunales, decisiones injustas y consecuencias personales dolorosas como embarazos a término o ansiedad por la falta de criterios claros
Un error detectado en uno de los supuestos prácticos del proceso de oposición al cuerpo de maestros de Educación Infantil en Cantabria ha desencadenado una cadena de decisiones administrativas que han derivado en la repetición parcial del examen. La medida, comunicada oficialmente por el Gobierno de Cantabria, afecta a todos los aspirantes que participaron en la prueba celebrada el pasado 21 de junio, y que ahora deberán volver a someterse al ejercicio, bien por obligación, bien por opción voluntaria, en función del supuesto que eligieron.
El origen de esta decisión se encuentra en la comisión de selección de la especialidad, que tras concluir la jornada del sábado 21 detectó un fallo en uno de los dos casos prácticos propuestos. Se trataba concretamente del denominado supuesto B. La redacción de dicho ejercicio, según fuentes técnicas, no se correspondía con el marco normativo del segundo ciclo de Educación Infantil, sino que utilizaba como referencia el primer ciclo, lo cual no se ajustaba ni a los requisitos de la convocatoria ni a los criterios establecidos por la inspección.
Ante esta situación, y conforme a los procedimientos administrativos, la Consejería de Educación, Formación Profesional y Universidades activó los protocolos de actuación. Durante ese fin de semana, la Dirección General de Personal Docente mantuvo reuniones internas y contactos de urgencia con los presidentes de los tribunales evaluadores. El lunes se celebró una mesa técnica informativa con sindicatos, en la que se informó de que la comisión de selección se reuniría esa misma tarde para adoptar una decisión final.
La medida finalmente aprobada consiste en la repetición del ejercicio práctico en su totalidad, el próximo sábado 28 de junio, y afecta de forma diferenciada a los aspirantes según la opción elegida:
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Quienes desarrollaron el supuesto B estarán obligados a repetir el examen si desean que su prueba sea evaluada. De no hacerlo, recibirán una calificación de 0,000.
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Quienes hicieron el supuesto A podrán optar por mantener su nota anterior o repetir el examen.
LOS AFECTADOS
Una de las afectadas, que completó el supuesto A, compartió su testimonio expresando su desconcierto y malestar: «Después de todo lo vivido, del desgaste físico, mental y emocional que ha supuesto preparar esta oposición, ahora se me dice que ‘puedo elegir’ repetir el examen. Que puedo volver a jugármela».
La misma opositora añadió: «Yo hice el supuesto que estaba bien. Seguí las normas. Entregué mi examen-trabajo creyendo que, por fin, cerraba una etapa. Y ahora me dicen que quizá lo mejor sea volver a empezar. ¿En serio?»
En su relato, también plantea una cuestión compartida por muchos otros aspirantes: la subjetividad de la corrección. «¿En serio tengo que arriesgar lo que ya hice, cuando la corrección es tan subjetiva que, aunque yo crea haberlo hecho bien, puedo acabar suspendida?», cuestiona.
Y añade: «¿En serio tengo que seguir con la cabeza atrapada en un examen, cuando debería estar centrada ya en la siguiente prueba?»
Otro de los puntos más debatidos en foros y redes sociales ha sido la aparente contradicción que se genera al permitir una nueva oportunidad tanto a quienes cometieron errores como a quienes no entregaron el examen el día 21.
«¿En serio se permite que personas que cometieron errores que, según los criterios establecidos, deberían haber supuesto una calificación de cero, o incluso quienes dejaron el examen en blanco, ahora tengan una segunda oportunidad? ¿Qué hay de quienes sí cumplimos desde el primer momento?», se pregunta la misma opositora.
Desde otros sectores del colectivo afectado se ha cuestionado la consistencia en la aplicación de los criterios oficiales de corrección. Una opositora apuntó: «Muchos opositores/as estamos ‘temblando’ por lo que se pueda considerar señas y no por el contenido en sí».
En su opinión, la aplicación no homogénea de las normas entre tribunales está generando inseguridad jurídica y estrés añadido. «No vale que unos digan que se puede numerar las caras y otros que no. Ya que eso en ese estado de ansiedad no se entiende bien», añadió.
Esta falta de unificación de criterios entre tribunales se produce, según explican varios opositores, a pesar de que existen directrices publicadas oficialmente por la propia administración.
«Se puede numerar las caras al criterio del opositor», señala uno de los testimonios, que recuerda que «los criterios públicos deben ser aplicados en TODOS los tribunales» y concluye: «Total, que se respeten los criterios de corrección firmados por inspección el 16 de mayo».
IMPACTO PERSONAL Y FAMILIAR
Por otro lado, también se han difundido testimonios que evidencian el impacto personal y familiar que supone la repetición del examen. Una opositora embarazada relató su caso concreto, en el que se mezcla el deber con la dificultad física: «Estoy obligada a repetir el examen. El otro día tuve la suerte de poder presentarme, pero fue casi un milagro, porque estoy a punto de dar a luz: salgo de cuentas mañana», explicó.
Añadió que «nos dicen que tenemos que repetirlo. Pero claro, ¿cómo voy a hacerlo si lo más probable es que en la nueva fecha ya no pueda ni moverme o esté en el hospital dando a luz?»
Este tipo de situaciones han despertado numerosas muestras de solidaridad entre los propios aspirantes, que insisten en que la administración debería haber valorado de manera más sensible la diversidad de circunstancias personales.
«Sinceramente, creo que no se está teniendo en cuenta la situación de muchas personas opositoras», expresó la misma afectada. «No somos solo números ni expedientes; detrás hay personas, circunstancias y muchas renuncias para llegar hasta aquí».
Entre quienes completaron el supuesto A, también se repite un sentimiento de malestar por verse ahora en la obligación de decidir si repetir o no, algo que consideran injusto: «Ahora, los que hicieron el supuesto B están obligados sí o sí a repetirlo. A los del supuesto A les han dado la opción de repetir o no. Y esto también nos afecta a nosotros, porque me están dando la responsabilidad de decidir si quiero volver a presentarme o no, lo cual genera malestar y presión añadida», expresó otra de las participantes.
Desde los colectivos de aspirantes se han difundido propuestas alternativas, como corregir directamente los exámenes realizados el 21 de junio aplicando los criterios del segundo ciclo. «La gente está descontenta. Piden que lo más justo es corregir el del 21 con el criterio del segundo ciclo, no hacernos volver a pasar por todo el proceso», señaló otra afectada.
En paralelo, la Consejería ha lamentado la difusión anticipada de la medida por parte de algunas organizaciones sindicales, antes de que la comisión de selección adoptara oficialmente la resolución. En un comunicado, el departamento indicó que «no comparte la decisión de algunas organizaciones sindicales de publicar tales medidas antes de que fueran definitivas y anticipándose a la reunión del organismo competente».
El proceso de oposición, marcado ya por las exigencias habituales de cualquier convocatoria de acceso a la función pública docente, se ha visto en esta ocasión alterado por un incidente técnico que ha derivado en consecuencias emocionales, organizativas y personales que exceden lo puramente académico.
Muchos aspirantes coinciden en que esta experiencia ha puesto de relieve la necesidad de una mayor coordinación interna, de más sensibilidad institucional y de mecanismos que eviten que errores ajenos terminen penalizando a quienes han seguido todas las indicaciones.