Otra noche infernal en el tren Madrid-Santander: hasta ocho horas de retraso por una avería sin solución
Una avería registrada este sábado por la noche en el tramo palentino entre Frómista y Espinosa de Villagonzalo volvió a poner en jaque el servicio ferroviario entre Madrid y Santander, afectando a varios trenes de largo y medio recorrido y obligando a organizar transbordos por carretera. La avería, que aún no se ha confirmado si se originó en la catenaria o en el pantógrafo de uno de los trenes, interrumpió la circulación durante horas, generando retrasos de hasta ocho horas y un notable malestar entre los viajeros.
Pasajeros atrapados durante horas
El incidente se produjo a las 20:25 horas del sábado en un tren de media distancia Valladolid-Santander, que quedó detenido en el apeadero de Espinosa de Villagonzalo. Los pasajeros fueron trasladados en autobús, al igual que los del trayecto inverso, ya que el convoy quedó finalmente suprimido.
El problema se agravó con el tren Alvia Madrid-Santander con salida a las 19:08 desde la capital, que quedó inmovilizado alrededor de las 21:00 horas en el mismo tramo. Los pasajeros permanecieron dentro del tren durante más de cuatro horas, sin que Renfe ofreciera información clara ni soluciones inmediatas. Según relataron algunos afectados en redes sociales, los autobuses no llegaron hasta pasadas la 1:30 de la madrugada, y el tren, que debía llegar a Santander a las 23:28 horas, lo hizo finalmente a las 3:39.
Una situación “rocambolesca” y falta de información
Muchos viajeros han calificado la situación como “rocambolesca”, denunciando una gestión caótica de la incidencia por parte de Renfe, con información contradictoria y ausencia de protocolos claros. Según relataron, se les informó inicialmente de la existencia de otro tren en la vía, después se habló de un posible remolque del convoy, y más tarde se comunicó que no había autobuses disponibles.
Finalmente, la avería fue reparada a las 5:34 horas, aunque no fue hasta las 10:15 cuando se pudo restablecer completamente la circulación, tras retirar el tren de media distancia averiado.
También afectado el Alvia Santander-Alicante
La incidencia tuvo efecto en otras rutas. El Alvia Santander-Alicante, con salida prevista a las 6:48 de este domingo, tuvo que iniciar su recorrido por carretera hasta Palencia, donde los viajeros pudieron continuar el trayecto en tren.
Una cadena de averías sin solución
Este nuevo incidente ha reavivado las críticas por parte de los usuarios, que denuncian una reiterada falta de inversión en las infraestructuras ferroviarias del norte del país y, en concreto, de Cantabria. No es la primera vez que se produce una avería similar en este mismo tramo: en diciembre de 2024, otra avería en la catenaria obligó a los pasajeros a completar el trayecto en autobús, con un retraso de más de once horas.
Las quejas se acumulan y la indignación crece entre los usuarios, que cuestionan la fiabilidad del servicio y la ausencia de mejoras estructurales, mientras Renfe solo ha emitido disculpas a los afectados, sin explicaciones concretas sobre el origen del problema ni garantías de que no vuelva a repetirse.
Críticas al Gobierno y exigencia de soluciones
Diversos colectivos ciudadanos y usuarios particulares han expresado su frustración, responsabilizando al Gobierno central de la situación de abandono ferroviario que sufre Cantabria. “Somos la única comunidad sin un metro de AVE. El Alvia es nuestro único enlace rápido y cada vez que se estropea quedamos aislados”, lamentaba un usuario habitual.
La situación no solo supone una pérdida de tiempo y una mala experiencia para los pasajeros, sino que también cuestiona la seguridad y eficiencia del sistema ferroviario, afectando a la imagen de los servicios públicos y de la conectividad de la región.
Una “historia de nunca acabar”
Mientras no se aborden los problemas de raíz, los usuarios siguen siendo los principales perjudicados por la pasividad institucional y la falta de inversión estructural. Los problemas se repiten, las soluciones no llegan y el hartazgo crece. “El Alvia se ha convertido en una ruleta rusa para quien lo usa con frecuencia. Nadie sabe si llegará a tiempo, si lo hará tarde o si tendrá que dormir en un autobús”, resume un pasajero habitual.