Merche tenía pensado volver a Madrid antes del fatal desenlace en Pedreña
La muerte violenta de Mercedes de la Fuente, conocida por los vecinos como Merche, ha dejado conmocionada a la localidad de Pedreña (Marina de Cudeyo). La mujer, de 64 años, llevaba tiempo viviendo en el municipio junto a su pareja, detenido ahora como presunto autor del crimen que investiga la Guardia Civil.
En el entorno del barrio, donde ambos eran conocidos, vecinos y trabajadores de un establecimiento cercano recuerdan a la víctima como una persona cercana, educada y muy presente en la vida cotidiana de la zona.
«La veíamos todos los días»
Dos trabajadoras de un bar cercano al domicilio explican que veían a la pareja con frecuencia.
«La veíamos prácticamente todos los días. Ella vivía aquí y él también. Llevaban tiempo juntos», relatan.
Sin embargo, aseguran que su relación no llamaba especialmente la atención entre los vecinos, hasta el punto de que muchas personas del entorno pensaban que simplemente compartían vivienda.
«Nosotras pensábamos que eran compañeros de piso. Nadie sabía realmente cómo era su relación», comentan.
Quería vender el piso y marcharse
Las mismas fuentes recuerdan que Merche hablaba en ocasiones de marcharse de Cantabria.
Según explican, la mujer era originaria de Madrid y había comentado su intención de vender el piso y regresar a la capital.
«Ella nos decía que quería vender la casa y volver a Madrid», señalan.
Un hombre más reservado
Los testimonios recogidos en el barrio describen al detenido como una persona mucho más reservada.
«Él venía por aquí a veces, saludaba y poco más. No hablaba demasiado con nadie», explican.
Las trabajadoras recuerdan incluso haberlo visto la misma mañana del día en que se conoció la noticia, cuando acudió al bar a tomar algo.
«Estaba aquí sobre las diez de la mañana. Se tomó una cerveza», aseguran.
Ningún indicio de problemas
Pese a la cercanía cotidiana con la pareja, las personas consultadas aseguran que nunca escucharon discusiones ni sospecharon que pudiera ocurrir algo así.
«Nunca oímos peleas ni nada raro entre ellos», explican.
Por eso, el suceso ha causado una enorme sorpresa entre quienes coincidían con ellos a diario.
«Nos quedamos en shock cuando nos enteramos», reconocen.
Una mujer conocida en el barrio
Quienes trataban con Merche la describen como una persona amable y muy sociable, que solía conversar con los vecinos cuando sacaba a su perro o al cruzarse con ellos por la zona.
«Siempre saludaba, siempre tenía una sonrisa», recuerdan.
Mientras continúa la investigación judicial para esclarecer lo ocurrido en el edificio Gorostegui de Pedreña, la sensación que queda entre los vecinos es la de incredulidad ante un suceso que nadie imaginaba.