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El Diario de Cantabria

Los hosteleros esperan ir recuperándose poco a poco

La apertura del interior de los locales de la región, iniciada ayer, supone un leve respiro tras varios meses de cierre | Confían en que las restricciones se vayan levantando poco a poco y se aumente una hora el toque de queda

Camarero sirviendo en el interior de un restaurante. / Hardy
Camarero sirviendo en el interior de un restaurante en el centro de Santander. / Hardy
Los hosteleros esperan ir recuperándose poco a poco

Después de cuatro meses de cierre por la Covid los establecimientos hosteleros de Cantabria pudieron abrir su interior para el consumo, una medida ansiada por el sector que lo ve como «un paso» y que confía en que poco a poco se pueda ir a más, recuperar negocio y volver a una «cierta normalidad».

El Gobierno de Cantabria autorizó desde ayer miércoles el consumo en el interior de los locales de hostelería que estaba prohibido desde noviembre, aunque con medidas de distancia, ventilación, un aforo del 33 por ciento, y sin que se pueda usar la barra. Además los establecimientos no pueden admitir clientes después de las 21.00 horas, teniendo en cuenta que el toque de queda en Cantabria es desde las 22.00 horas.

Por el centro de Santander, desde primera hora, las cafeterías empezaron a abrir sus interiores, pero los santanderinos no se han animado demasiado a consumir dentro, optando en la mayoría de casos por las terrazas, como acostumbran en los últimos meses. Solo algunos ‘valientes’, casi todos mayores, han elegido el interior de los establecimientos del Paseo Pereda para leer el periódico, comer un pincho de tortilla o, simplemente, volver a sentir lo que es tomar un café bajo el techo del bar.

Sin embargo, las terrazas han presentado un buen aspecto, con movimiento y personas aprovechando la buena temperatura en la capital cántabra. La zona del Sardinero ha sido más de lo mismo. Gema, de la cafetería Coronna, explica que los parroquianos han preferido seguir consumiendo en el exterior bajo la sombrilla, seguramente por el primaveral día que hacía. Así, solo un par de mesas se habían tenido que atender en el interior de este establecimiento, en consonancia con la mayoría de la zona.

«Estoy un poco más contenta, se va viendo la luz al final del túnel», afirma Gema. Pero los hosteleros se quejan de que el Gobierno de Cantabria saca las resoluciones sobre medidas sanitarias con poco margen como para poder poner sus negocios a punto. Lo decía el martes nada más conocer la autorización de la apertura de los interiores el presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria, Ángel Cuevas, que recordaba al Ejecutivo que los negocios no se cierran y se abren «con un chasquido de dedos». Lo mismo comentaba a Efe Concepción Herrera, del Nuevo Mundo, un establecimiento en la Avenida Stadium de Santander. Allí no van a abrir hasta el fin de semana porque necesitan tiempo para prepararse.

Concepción dice que en el sector están «totalmente descolocados» pero su intención es «hacer bien las cosas» para salir «de este bache».

Para sacar a sus empleados del Erte, esta hostelera va a esperar «un poco a ver cómo va la cosa», con idea de que se puedan ir incorporando de forma paulatina.

Mientras, César Muriedas, del Pericote de Tanos, ya tiene a su equipo fuera del Erte. Ha sacado a todos sus trabajadores desde el martes pero no con jornada completa, sino que irán viendo. «Las empresas somos familia y queremos ir paso a paso», señala. 

En su establecimiento el martes estuvieron limpiando, ayer trabajaron en la cocina y hoy abrirán. «Abrir de un día para otro es imposible para nosotros, para los proveedores y las asesorías. No es realista», subraya.

De momento trabajarán las comidas en una sala con más mesas de dos y tres personas. «No pierdo así tantas y esto no parece un desierto», agrega. César espera que con el tiempo se pueda aumentar el aforo y, sobre todo, confía en que se atrase el inicio del toque de queda en Cantabria a las 23.00 horas en vez de las 22.00 para poder dar mejor las cenas.

Destaca que hay que ser responsables y «consecuentes» cuando se le pregunta por la Semana Santa y el cierre perimetral. «Si las cosas se hubieran hecho mejor la hostelería no estaría tan dañada», remarca, antes de opinar que no se entendería que ahora se abriera todo «para volver a cerrar a los cuatro días».

MIGUEL RODRÍGUEZ. El consejero de Sanidad de Cantabria, Miguel Rodríguez, cree que «lo mejor sería mantener el cierre» perimetral en Semana Santa y no se plantea la flexibilización del toque de queda en la comunidad al menos hasta el 14 de marzo, fecha en la que concluye la prórroga de la medida actualmente en vigor. Así lo ha afirmado en declaraciones a Europa Press el consejero al hilo del debate abierto estos días sobre la flexibilización de medidas ante la favorable evolución de la pandemia en Cantabria y en general en el conjunto del país.

Pese a todo, el consejero cree que hay que ser «prudentes» y, sobre el debate acerca de la Semana Santa cree que «muchas comunidades» van a optar por esta postura y apuestan en estos momentos por mantenerse cerradas. De hecho, es lo que, por ahora, ha recabado de sus conversaciones con varias del norte del país.

Sin embargo, Rodríguez ha advertido que aún falta un mes para la Semana Santa y, por tanto, para analizar cómo evoluciona en estas semanas la pandemia. Sobre la posibilidad de una postura consensuada de todas las comunidades por la que abogó el presidente regional, Miguel Ángel Revilla, Rodríguez entiende que si hay comunidades autónomas que ya han tomado una decisión y se plantean abrir puede que no haya acuerdo en el Consejo Interterritorial del Servicio Nacional de Salud. Revilla afirmó que Cantabria pondrá sobre la mesa abrir las comunidades si la incidencia acumulada en la región a los 14 días ronda los 50 casos por cada 100.000 habitantes, según los últimos datos está en 125, ya que con esa tasa la situación sería «muy controlable» porque se podría hacer un seguimiento «muy firme» de los contactos.

Por su parte, el consejero cree que «para poder plantearse» abrir en Semana Santa tendría que haber «mucha más gente vacunada», como por ejemplo toda la población mayor de 60 años algo que, según ha reconocido, «no va a ser así». También se ha referido a la posible flexibilización del toque de queda en la comunidad, que actualmente es de 22.00 a 6.00 horas, después de que Revilla el lunes afirmara que se estaba estudiando retrasarlo a las 23.00 a petición del sector hostelero y por la reapertura del interior de sus negocios, si bien aclaró que la decisión dependerá en todo caso del informe favorable de la Consejería de Sanidad.

El consejero ha afirmado que la última prórroga adoptada del actual toque de queda está en vigor hasta el 14 de marzo, con lo que no se plantea la modificación antes de esa fecha. Ha explicado que la semana que viene Sanidad hará un informe sobre la situación que será el que haga plantearse o no la flexibilización del toque de queda. Por ahora, lo que sí se ha flexibilizado son las medidas a la hostelería, que desde ayer puede abrir el interior de los locales, cerrados desde noviembre, aunque a un tercio de su aforo. El consejero tiene la «esperanza» de que esta apertura «no altere excesivamente» la evolución de la pandemia. Además, «a corto plazo», al menos hasta que se compruebe el impacto de la medida en los próximos 10 días, no se planteará una mayor relajación de los aforos.

Y en cuanto a la vacunación y al posible establecimiento de grandes recintos donde poder administrar las dosis de forma masiva, el consejero cree que «todavía» no es necesario y cree que, de darse, sería ya «para el segundo trimestre del año. Sí ha señalado que el SCS, en cada una de las 42 Zonas Básicas de Salud que hay en la comunidad, ha hecho una «preselección» de posibles lugares donde podrían llevarse a cabo.

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