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El Diario de Cantabria

TRIBUNALES DROGAS

Los hermanos acusados de usar una asociación para la venta marihuana no reconocen el delito

Los hermanos acusados de usar las dos sedes de una asociación cannábica que regentaban para el cultivo y venta de marihuana han negado haber cometido ningún delito y han subrayado que en estos locales cumplían con los estatutos que habían presentado previamente a la Fiscalía para la apertura del centro.

Los hermanos acusados de usar las dos sedes de una asociación cannábica en el juicio. / J. RAMÓN
Los hermanos acusados de usar las dos sedes de una asociación cannábica en el juicio. / J. RAMÓN
Los hermanos acusados de usar una asociación para la venta marihuana no reconocen el delito

Los acusados han declarado, en el juicio que se ha celebrado hoy en la Audiencia Provincial, que la asociación contaba con algo más de un centenar de socios a los que se les suministraba un máximo de dos gramos diarios de marihuana (5 euros por gramo) con el requisito de que fuera consumido dentro del local, excepto los consumidores terapéuticos que podían llevar a sus domicilios el producto que adquirían.

Y sobre las dos plantaciones de marihuana que fueron intervenidas en dos inmuebles que tenían alquilados, han explicado que en ellas se cultivaba el producto que luego era distribuido en la asociación siguiendo las pautas establecidas en los estatutos y sin ningún ánimo de lucro.

Ambos han relatado que en el local de la asociación había carteles en los que se podía leer que no se podía sacar la sustancia del local, pero que no podían "registrar a los socios" cuando salían de la asociación porque: "no somos policías, ni tenemos autoridad para ello".

También han explicado que, aunque se encontraban en situación de desempleo, tenían ingresos provenientes de la "economía sumergida" porque hacían trabajos esporádicos en el sector de la constricción que cobraban "en negro", por lo que cada uno venía a percibir entre 600 y 900 euros mensuales, "o más".

Y han insistido en que ni vivían por encima de sus posibilidades ni se lucraron por la venta de marihuana, porque el dinero que se obtenía era para el pago de los alquileres y el mantenimiento de la asociación que tenía sus sedes en Torrelavega y Cabezón de la Sal (esta última sigue abierta).

Por su parte, los agentes de la Guardia Civil que participaron en la operación han explicado que la investigación se abrió a raíz de una fotografía aparecida en la red social Facebook de uno de los acusados en la que se veían "plantas de marihuana en diferentes fases de cultivo".

La Guardia Civil pidió la colaboración de la Policía Local de Torrelavega, que procedió a realizar registros aleatorios a personas que salían del local de la asociación.

Según han declarado los agentes de la policía en la mayor parte de los cacheos detectaron que cada persona llevaba una bolsa con algo más de dos gramos (incluido el peso del envoltorio).

Y, a preguntas del abogado de la defensa, han reconocido que las personas registradas, que declaraban ser socios de la asociación, ni hacían ostentación de la marihuana que "llevaban guardada", ni salían fumando esta sustancia, ni había ningún tipo de intercambio del producto en público.

Los socios que han testificado, uno de los cuales ha declarado que estaba en tratamiento psiquiátrico y que se le autorizaba a llevar a su domicilio la marihuana para combatir el insomnio, han recordado que se llevaban la sustancia para consumirla en sus viviendas "sin hacer caso" a las advertencias de la asociación de que estaba prohibido hacerlo.

La Fiscalía ha mantenido su petición de condena de cuatro años y medio de cárcel para cada acusado por un delito contra la salud pública de sustancias que no causan grave daño, de otro de asociación ilícita y de un tercero de defraudación de fluido eléctrico.

Y ha rebajado la petición de multa de 106.000 euros a 89.600, ya que la técnico farmacéutico encargada del estudio de la sustancia intervenida ha declarado que había un kilo y medio menos de los cerca de diez que se había estimado inicialmente.

El fiscal ha subrayado que "no necesariamente" la asociación es la que tiene que abastecer a los socios, ha mantenido la acusación de asociación ilícita porque "utilizaron la asociación" para la venta de marihuana y ha añadido que "el control de la asociación era cero" para evitar que los socios se fueran del local con el producto.

Sin embargo, el letrado de la defensa ha comenzado sus conclusiones que el planteamiento del Tribunal Supremo para este tipo de casos es que hay un "error invencible" (excluye la responsabilidad criminal), con lo que "unos casos se archivan, otros se sobreseen y otros, como este se juzgan", pero sin que haya habido sentencias que establezcan condenas por delito de asociación delictiva para este tipo de establecimientos.

Para la defensa, los acusados deben ser absueltos porque las incautaciones a los socios que salían del local eran "paupérrimas" e "irrisorias", no se hacía ostentación de la marihuana y nadie salía fumando.

Además, ha hecho hincapié en que "no había sospechas de intercambio, ni quejas vecinales". También ha rechazado la existencia de un delito de "fraude de luz", porque "no hay ninguna evaluación económica sobre lo defraudado y Viesgo no reclama nada".

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